Un año después de que el Gobierno decidiera suprimir el recurso cameral, una de las principales fuentes de financiación de las Cámaras de Comercio, la Cámara de Segovia ha sabido reconducir una delicada situación a través de una profunda redefinición de sus funciones de cara a optimizar los servicios que demandan los empresarios. El timonel de este cambio ha sido su presidente, Carlos Tejedor, que en el encuentro digital con EL ADELANTADO, explicó las claves de esta reconversión, así como sus opiniones para afrontar una pertinaz crisis económica.
Hace poco más de un año, el Gobierno aprobó la supresión del recurso cameral, lo que hizo que las Cámaras perdieran gran parte de sus recursos financieros. ¿Cómo ha sido este año para la Cámara de Segovia?.
Ha sido un año intenso, de cambio y renovación permanente, con un profundo replanteamiento de nuestra estrategia y de cómo abordar el futuro de la Cámara, por lo que creo que también ha sido un año fructífero. Estamos contentos, porque somos conscientes de que en estas épocas de cambio surgen oportunidades, y este año hemos colocado los mimbres precisos para intentar aprovecharlas, siempre mirando hacia nuestras empresas y empresarios que son nuestra razón de ser
¿A qué renuncias ha obligado la supresión del recurso?
Nos ha obligado a focalizar muy bien las cosas que tenía que hacer la Cámara y las que tenía que dejar de hacer. De este modo, el comité ejecutivo y el pleno cameral de un modo unánime decidió trabajar en aspectos fundamentales como el desarrollo comercial e internacionalización, así como la formación-nicho a través de la innovación y la tecnología. Como institución de derecho público, la Cámara sigue abierta a todo tipo de colaboración con las instituciones públicas, siempre de acuerdo a las encomiendas de gestión que nos realicen a cambio de la financiación correspondiente para cubrir los costes que nos permitan hacer nuestro trabajo de la manera más eficaz.
¿Confía usted en que el nuevo Gobierno pueda dar un giro a esta situación?
Nosotros pensamos que no. Esta es ya una decisión irreversible, y lo que está por ver, de la mano de las patronales, es analizar las encomiendas de gestión que las cámaras podemos asumir, así como el potencial del tejido cameral, con una red de 88 cámaras en España y más de 5.000 en todo el mundo. Esta capacidad es una enorme ventaja competitiva para nuestras empresas y nuestros asociados, y las administraciones públicas pueden ser clientes del mundo cameral para hacer las cosas con eficacia y de un modo más competitivo.
El hecho de que la adscripción a las cámaras no sea ya obligatoria, ¿les ha hecho perder muchos apoyos?.
De momento no lo vemos así, y de hecho estamos notando el efecto contrario. La Cámara tenía antes un status determinado como institución que actuaba con una inercia y carentes de proactividad. Esto no supone una crítica hacia mis antecesores, sino la definición de una forma de trabajar. En este momento la situación es la contraria y la Cámara tiene que ser muy proactiva y ha de ir a buscar a los posibles asociados y captar encargos de nuestros clientes. Ahora, tras un trabajo intenso de nuestros técnicos, la acogida está siendo muy positiva y nos está permitiendo conocer las necesidades reales de las empresas, para poder modernizar nuestros productos y adecuarlos a las preferencias de nuestros clientes. Creo que la estructura de la Cámara se parece poco a la de hace poco más de un año, las personas han cambiado su forma de entender el proyecto, fruto de un plan interno de trabajo de acuerdo con el pleno cameral, y tras esta primera fase, tenemos unos profesionales al servicio de la sociedad segoviana y de todos aquellos que tienen interés en nuestros servicios.
La formación y el desarrollo comercial de los mercados locales a través de la internacionalización, ¿cómo ha evolucionado en estos doce meses?.
Desgraciadamente, todavía no son muchas las empresas que tienen un importante nivel de internacionalización, y eso es así porque no tienen una determinada dimensión, lo cual supone una barrera inicialmente infranqueable. En este sentido, el desarrollo comercial y la internacionalización puede hacer posible que otras empresas se sumen a las cerca de 300 de la provincia con actividad internacional frecuente al amparo de programas específicos, muy de acuerdo con lo que necesitan las empresas. La Cámara está realizando trajes a medida que combinen las necesidades comunes de un grupo de empresas a través de un sistema consorcial que pueda facilitar su salida al exterior.
Ya estamos trabajando en ello y ya hay empresas que nos han encomendado estas misiones; como ejemplo, acabamos de abrir un eje agroalimentario focalizado en Alemania, porque es un país donde tenemos gran colaboración a través del programa «Destino Alemania» y tenemos una serie de contactos en el centro y norte de Alemania que permiten que algunas empresas se puedan aprovechar de esas redes. Tampoco creemos en una excesiva dispersión, sino en objetivos muy focalizados, para las empresas dispuestas a hacer ese esfuerzo.
Todo este trabajo parece estar dando sus frutos, ya que las cifras de exportación en la provincia han crecido sensiblemente, supongo que para la Cámara será un motivo de gran
satisfacción.
El éxito no es de la Cámara sino el de las empresas. Nosotros sólo acompañamos y servimos a las empresas, facilitando todos los trámites y todos los procesos de exportación. Es cierto que hay empresas importantes líderes en la provincia y con importantes cifras de ventas que se mantienen y van creciendo, y otras que están empezando con éxito, lo cual nos llena de satisfacción por lo que supone de creación de empleo y riqueza.
En el aspecto formativo, la Cámara hace una labor muy constante y activa. ¿Cómo está en este momento el trabajo?.
Estamos muy activos, con programas de formación-nicho que no es fácil adquirir fuera de la Cámara, porque se alejan de la formación reglada de las patronales, absolutamente necesaria por otra parte. Nosotros pretendemos complementar esa formación para posibilitar la formación en las empresas, y que nos permita estar acorde con las exigencias de los tiempos actuales. Además, creo que está muy bien valorada, porque cuando hacemos encuestas con las empresas, en general tenemos una respuesta muy positiva, aunque siempre nos estamos replanteando nuevas ideas para planificar programas de formación de cara al futuro. Actualmente, la demanda de formación se orienta a los temas de liderazgo, management, mejora personal, protocolo, internacionalización y exportación, que son una constante en la cámara.