Decía la filósofa María Zambrano que la tarea del maestro es la de un mediador, que debe dar “tiempo y luz, los elementos esenciales de toda mediación”; que ha de escuchar “finamente” y facilitar vías para que cada alumno siga su propio camino, donde poder encontrarse y vivir una vida más auténtica, en un mundo cambiante.
Partiendo de este concepto de la educación como un proceso que ayuda a todos, profesores y alumnos, a descubrir su camino, un grupo de educadores, bajo la dirección de Sonia Zubiaga, ha puesto en marcha en Segovia el proyecto Caballo de Madera, una iniciativa que, de acuerdo con Zubiaga, busca “conectar la escuela con la vida”, a través del teatro. “Los que iniciamos este proyecto tenemos el propósito de ‘cabalgar’ conjuntamente con los educadores y los alumnos que se dispongan a montar una obra de teatro; entre todos diseñaremos procesos de creación y superaremos retos para llegar a una meta común, la puesta en escena de una obra de teatro”, subraya.
Caballo de Madera es un proyecto por etapas, donde se da valor especial al proceso creativo a lo largo del curso, y que tendrá como resultado la primera Muestra de Teatro hecho por Niños y Jóvenes Caballo de Madera, que se celebrará en Segovia a finales de mayo de 2012. Esta muestra tendrá el apoyo de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de la capital, aunque actualmente se busca el apoyo de otras entidades públicas y privadas que se sumen.
De momento ya se ha abierto camino con la primera fase del proyecto, un curso donde se ha estudiado la estructura dramática y definido cada una de las propuestas de puesta en escena. El propósito era relacionarse y trabajar en grupos de trabajo a favor de todos las pequeñas producciones de teatro: de actores, de títeres, de títeres y actores, de máscaras, de objetos…, que se presentarán en la muestra de mayo.
Sonia Zubiaga, junto con doce educadores de niños y jóvenes de las etapas de Infantil, Primaria y Secundaria, han compartido ideas y experiencias a lo largo de doce horas, una iniciativa que se pone en marcha en un momento de crisis, con recortes en educación y cultura. No obstante, los promotores de esta actividad creen, volviendo a María Zambrano que crisis no es fracaso, sino la señal o prueba de que la historia no es quietud o estatismo, sino evolución, proceso; y el hombre, un ser en tránsito, capaz de transformarse.
