La Guardia Civil ha detenido, por segunda vez, en Burgos, a una mujer, a su hijo y a la expareja de la estafadora, por recetar sin licencia y por prescribir terapias inventadas a al menos diez víctimas con problemas físicos o psicológicos, por los que habrían recibido 285.000 euros en los últimos siete años, según informan fuentes de la Subdelegación del Gobierno.
Madre e hijo ofrecían tratamientos a precios desorbitados. También poseían un criadero ilegal y realizaban ventas de mascotas que nunca recibían los compradores.
La mujer, sin titulación oficial en medicina, aportaba un número de colegiado de la asociación médica estadounidense como especialista en neurología, neurocirugía, neurofisiología clínica y diagnóstica.
Ella era quien establecía la primera comunicación con las víctimas. Por otro lado, la expareja y el hijo colaboraban en la preparación de las dosis y su envío. Este último era el encargado de recibir los honorarios.
La falsa doctora aprovechaba el momento de vulnerabilidad mental o física de los pacientes para aconsejarles terapias medicinales y manuales. Además, se ofrecía para colaborar e introducirse en su círculo más cercano para obtener información personal que aprovechaba para su beneficio.
En estas últimas investigaciones hay seis nuevas víctimas de la estafadora, una en Asturias, dos en Burgos, dos en Guipúzcoa y una en Valencia.
También hay cuatro personas perjudicadas, dos de ellas por la venta fraudulenta de perros y daños y deudas pendientes en viviendas alquiladas. Los otros dos perjudicados son una clínica veterinaria y un veterinario colegiado por impago de tratamientos, falsificación de recetas y suplantación de identidad.
El estudio de una cuenta bancaria tutelada por el hijo ha descubierto diversos ingresos recibidos mediante transferencias durante los últimos siete años, con una suma que roza los 285.000 euros. Sin embargo, tanto él como su madre carecen de actividad laboral y, por tanto, de ingresos legales.
Tras analizar el contenido de los teléfonos móviles intervenidos, se ha podido revelar que la fuente de ingresos de los detenidos era la estafa en general, aplicada en el campo de la medicina, la venta de perros y la veterinaria.
Hasta el momento son diez las víctimas por tratamientos médicos que han denunciado sentirse engañadas, aunque se tiene constancia de que las reales son muchas más. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevos casos. Las tres personas fueron detenidas por delitos de estafa, intrusismo profesional, contra la salud pública, falsedad documental y usurpación de estado civil.
La presente operación, lleva el nombre de ‘Adabur’, y fue llevada a cabo por el área de investigación del puesto principal Alfoz de Burgos, bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 3 de Burgos, donde fueron entregadas las diligencias.
