En francés ‘Place à Segovia’ (Plaza en Segovia). Así figura en la gran exposición que actualmente acoge el Museo de Bellas Artes de Bilbao el cuadro que pintó Darío de Regoyos en 1882 en Segovia durante un viaje por Castilla acompañado por su amigo, el poeta y escritor belga, Émile Verhaeren.
Se trata de un óleo sobre cartón, de 30 por 42,2 centímetros, que los expertos destacan por ser representativa de una característica original de Regoyos: los efectos lumínicos.
Forma parte de la muestra organizada por el museo bilbaíno con ocasión de la conmemoración del centenario del fallecimiento del principal representante español del impresionismo, Darío de Regoyos (Ribadesella, Asturias, 1857-Barcelona, 1913). Es una retrospectiva de más de 130 obras , gran parte de las cuales, entre ellas la que representa una Plaza Mayor de Segovia hoy inexistente, podrá verse en Madrid desde el 17 de febrero al 18 de junio, en el Museo Thyssen Bornemisza. En Bilbao la clausura está prevista para el día 26 de este mes de enero.
Cuenta Mariano Gómez de Caso, en un artículo publicado en la Revista Cultural de Ávila, Salamanca y Segovia, que cuando en el año 1992 paseaba por las salas del Museo de Bellas Artes de Bilbao, acompañado del director y buscando cuadros de Darío de Regoyos para una exposición a celebrar en el Torreón de Lozoya, se enfrentó con este cuadro y, de inmediato, lo solicitó. Al responsable de la pinacoteca vizcaína le sorprendió, ya que hasta entonces se desconocía el lugar en el que había sido pintado y figuraba únicamente con el nombre de ‘Plaza de un pueblo’.
Con la visita de Gómez de Caso quedó así documentado, más de un siglo después de ser pintado. El escritor segoviano cuenta que este paisaje impresionista, del que el catálogo de la muestra conmemorativa indica “refleja una pintoresca vista castellana bajo la potente luz del sol”, fue realizado un año antes de que el arquitecto municipal Odriozola levantara los arcos proyectados en la plaza, y en él aparece una torre que aventura podría ser la de San Facundo, derribada tres años después.
La galería de madera del cuerpo superior del edificio central corresponde con el Mesón Grande, con su correspondiente cartel, muy reconocible en fotografías de la época. A la izquierda del cuadro se aprecia, la plaza del Cuatro de Agosto, donde sobresale el Torreón de Hércules.
Esta plaza, que nada había cambiado en dos siglos y medio, sufrió después una transformación importante y es un importante testimonio, por ejemplo, de la entrada por el espacio que se conocía entonces como El Caño Seco.
Regoyos también pintó otra escena segoviana, ‘La diligencia de Segovia’ (1882), otro óleo que representa la parte sur de la Plaza Mayor segoviana.
Poco reconocido en la España de su época, el pintor asturiano, que residió en decenas de lugares, era amigo de Pissarro y sus obras tuvieron aceptación en varias galerías parisinas o bruselenses, por ejemplo.
