Las cifras de abstención en elecciones al Parlamento Europeo han ido experimentando un crecimiento progresivo desde 1987, cuando España empezó a participar en estos comicios por su entrada en la UE un año antes. En la primera convocatoria, la abstención fue del 31,48 por ciento, pero 20 años después, en 2009, el dato creció más de 20 puntos, hasta el 55,1 por ciento.
Según la información de los resultados electorales publicada en la página web del Ministerio del Interior, recogida por Europa Press, el mínimo histórico de abstención en toda España en elecciones europeas se registró en 1987 y sólo dos años después la cifra aumentó hasta el 45,29 por ciento.
Las siguientes convocatorias para elegir a los representantes en la Eurocámara, en 1994 y 1999, experimentaron un cambio de tendencia con un ligero descenso en la abstención, con cifras que alcanzaron el 40,86 y el 36,95 por ciento, respectivamente.
Sin embargo, cinco años después el porcentaje de electores que decidió no participar en estos comicios se incrementó considerablemente, siendo de casi 20 puntos más que en la anterior convocatoria: en junio de 2004, un 54,86 por ciento optó por no votar en las elecciones europeas.
Los últimos comicios europeos, en junio de 2009, son hasta el momento la convocatoria electoral para elegir a los miembros de la Eurocámara que ha registrado una mayor abstención: el 55,1 por ciento de los electores prefirió no ejercer su derecho al voto.
Ese año, las provincias más abstencionistas fueron Cádiz (65,66 por ciento), Gerona (65,11), Lérida (64,63), Baleares (64,35) y Barcelona (62,5), y las que menos fueron Cuenca (42,61 por ciento), Ávila (43,63), Segovia (44,37), Burgos (45,82) y Valladolid (46,17).
