La presencia del rey de España, Felipe VI, en barrera, junto al ganadero y presidente de la Fundación del Toro de Lidia, Victorino Martín, conllevó la interpretación del himno nacional para conmemorar la 126º edición de la Corrida de la Prensa, con una terna internacional definida por el riojano Diego Urdiales, el peruano Andrés Roca Rey y el mexicano Bruno Aloi, que confirmó alternativa. Los tres brindaron al monarca, pero quien conquistó la corona de este festejo fue el diestro de Arnedo, que esculpió un monumento a la verónica en una tarde impregnada de torería y clasicismo con un lote de gran calidad de Juan Pedro Domecq. Cortó una oreja a cada uno de los toros de su lote y sumó la segunda por Puerta Grande de Las Ventas de su carrera.
Ya lo hizo en su primera tarde: volvió a destacar el capote de Urdiales en su segunda comparecencia en la feria. El riojano fue todo delicadeza y dejó verónicas con mucho gusto ante un toro bien presentado que pronto mostró su calidad. Aprovechó la brava inercia de su antagonista y le endosó tres tandas en redondo de repercusión. Con la muleta en la mano izquierda, firmó naturales primorosos compaginados con otros menos compuestos. Faena de buenos pasajes, pero que no llegó a encontrar su conjunción. La efectividad con la espada alzó la petición para cortar una oreja.

Tras el ecuador, Urdiales materializó la cumbre del toreo a la verónica. Para quedarse a vivir. Dando el pecho, acompañando las embestidas con las palmas de las manos y enclavado en el albero venteño. Como prólogo, dibujó dos lances en el tercio para después realizar un quite que fue un homenaje al toreo de capa. Cuatro verónicas de cincel y una media para esculpir. La intesidad de la faena se extendió con el clasicismo del riojano ante un enclasado ejemplar de Juan Pedro Domecq. Tuvo hondura y repetición el astado y Urdiales fue un manantial de torería. Abrochó su actuación con un arrebatado cierre genuflexo y cobró otro espadazado para pasear otro trofeo y salir por la Puerta Grande.

LA LIGAZÓN DE ROCA REY
Roca Rey inició su particular feria de San Isidro con un toro ensillado, enmorrillado y serio a la par que armónico, al que quitó por gaoneras de apretado rebufo. Continuó su labor por firmes estatuarios y después tiró de mando y poderío en tandas de ligazón. Actuación más enrazada que lúcida del peruano ante un ejemplar que embistió con ritmo en los primeros compases de muleta, pero sin llegar a eclosionar. La losa del Madrid sobre el limeño.
Destacó la presentación del segundo de su lote, por la seriedad que desprendía. Dos navajas por pitones. Roca Rey dio una gran dimensión a base de mando y valor. De rodillas, firmó un explosivo inicio con la muleta de rodillas y después llevó muy cosido a otro enclasado y noble animal. Tandas de técnica perfecta, donde exigió al toro; y exprimió sus opciones de trofeo en una dilatada actuación. Rodó al astado de una certera estocada, tras un pinchazo, y paseó una oreja.

CONFIRMACIÓN DE BRUNO ALOI
Aloi fue el encargado de abrir la tarde al confirmar con el toro ‘Rasgueo’, un ejemplar alto de cruz, hondo y con caja, al que quitó por tafalleras de sumo valor. Tras la ceremonia de manos de Urdiales, brindó al rey y se fue a los medios de forma serena para recibir al astado por estatuarios. El de Domecq tuvo por momentos transmisión, pero pronto se apagó. Aloi se mostró cómodo en la distancia corta, con acople y ajuste, aunque al noble comportamiento del animal le faltó brío. No cogió vuelo el trasteo, dentro un respetuoso trance con el mexicano por parte del público, que dejó buenos detalles sin encontrar tino con el acero.
Cuando quiso salir el sexto, el granito ya se había atemperado, pero el festejo ya rebasaba las dos horas y media. En plena Corrida de la Prensa, las crónicas casi no llegan a imprenta. Y es que el espectáculo se alargó sin momentos destacados. Aun así, Aloi intentó demostrar su virtudes de torero joven y valeroso ante un astado más soso que sus hermanos. No le pesó el compromiso al mexicano, pero no obtuvo el eco deseado en los tendidos. El reloj mandaba. Como broche, el rey recibió a los tres diestros y Urdiales salió en hombros entre el bullicio madrileño.
FICHA
Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). 18º festejo de la Feria de San Isidro. 126º Corrida de la Prensa. Lleno de ‘no hay billetes’. Toros de Juan Pedro Domecq, cinqueños y desiguales de presentación, con tres ejemplares enclasados.
Diego Urdiales: oreja y oreja (aviso).
Andrés Roca Rey: silencio (aviso) y (aviso).
Bruno Aloi, que confirmó alternativa: silencio (aviso) y silencio.
Saludó Pablo Gallego tras parear al sexto.
Acudió el rey de España, Felipe VI.
