En Villacastín y Maello, Huevos Velasco da trabajo a casi 150 personas e invierte en investigación para ser una empresa puntera del séctor avícola español desde la España vaciada
Jesús Velasco Manjón (El Escorial, 61 años) es el director general de Huevos Velasco, una empresa familiar que fundaron en 1963 su abuelo y su padre y que hoy está entre las 20 más grandes del sector avícola español, la segunda de Castilla y León. A los 16 años, comenzó a trabajar con su padre en la granja que tenían en El Escorial y también fue el responsable de una pollería que abrieron en San Lorenzo de El Escorial. Desde el año 1995, que se consolidaron en Villacastín, es el director general de una empresa a la que se está incorporando ya la cuarta generación.
—Más de 30 años de Huevos Velasco en Villacastín, los mismos que lleva usted al frente de la empresa. Ha sido testigo y responsable del crecimiento de una compañía que ha pasado de tener unos miles de gallinas a gestionar más de un millón. ¿Cómo ha vivido esa transformación?
—Han sido años de mucho trabajo y de evolución. Hemos pasado de una estructura muy pequeña a una compañía con una dimensión importante, pero siempre con la misma idea: hacer bien las cosas y construir a largo plazo. En mi caso, también ha habido un componente personal muy fuerte. Había un legado que continuar, el de mi padre, y eso marca mucho la forma en la que tomas decisiones: con responsabilidad, pero también con ambición. El crecimiento no se entiende sin el entorno. Desde que llegamos a Villacastín, hemos contado con el apoyo del municipio, y eso ha sido clave para poder desarrollar nuestro proyecto. Al final, es una relación mutua: nosotros crecemos aquí, pero también intentamos aportar valor donde estamos.
—¿Qué es lo que más ha cambiado en el sector?
—El sector ha cambiado mucho, sobre todo en tres aspectos clave. Por un lado, se ha producido una concentración de productores. Por otro, ha habido una profesionalización muy importante en todos los niveles, desde la producción hasta la distribución. Y quizá el cambio más visible para el consumidor ha sido la transición de las granjas en jaula hacia sistemas alternativos, en línea con las nuevas demandas sociales y normativas. Ahora es un sector mucho más exigente, tecnificado y orientado a la calidad y al bienestar animal.
—Huevos Velasco demuestra que una empresa familiar también puede ser una gran empresa. ¿Cómo es trabajar en familia?
—Trabajar en familia tiene ventajas claras, pero también exige saber gestionarlo bien. La confianza es un punto a favor, porque agiliza muchas decisiones, pero también puede volverse en contra si no se establecen límites y roles claros. En nuestro caso, hemos aprendido con el tiempo a profesionalizar esa relación: dentro de la empresa cada uno tiene su responsabilidad y se toman decisiones como en cualquier otra compañía, más allá del vínculo personal. Y en casa… es difícil desconectar del todo. Al final, cuando compartes proyecto, es inevitable que el trabajo salga en las conversaciones. Encontrar el equilibrio es clave para que funcione tanto la empresa como la relación familiar.

—¿Cómo se reparte las funciones actualmente la familia?
—Los tres socios tenemos las funciones muy definidas y respetamos mucho el ámbito de responsabilidad de cada uno. Eso evita interferencias y hace que la toma de decisiones sea más ágil. Con la incorporación de las nuevas generaciones estamos siguiendo la misma línea: cada persona tiene su área y su responsabilidad. Al final, más que solaparnos, nos complementamos, y eso es lo que hace que el proyecto funcione.
—De los dos fundadores de 1963, han pasado a tener más de un centenar de empleados, ¿Se lo imaginaba hace 30 años? ¿Cuántos empleados y qué facturación tienen actualmente?
—Siempre tuvimos la ambición de hacer crecer el proyecto, pero sinceramente no imaginábamos llegar a la dimensión que tenemos hoy. Ha sido un crecimiento progresivo, muy ligado al esfuerzo y a la constancia. Hoy somos una empresa que da empleo a 148 personas y eso es algo que valoramos especialmente, porque detrás hay muchas familias. Nuestra facturación se sitúa en torno a los 78 millones de euros.
—¿Cuántos centros de trabajo tienen?
—Actualmente contamos con tres. En Villacastín está el núcleo principal, donde concentramos la mayor parte de la producción, la fábrica de pienso, el centro de clasificación y los almacenes. En Maello tenemos las instalaciones de gallinas camperas, con su propio centro de clasificación, y muy cerca del centro principal está nuestra instalación de recría, donde tenemos a las pollitas desde un día de vida hasta el inicio del ciclo reproductivo.
—¿Tienen previsto seguir creciendo?
—Seguimos en proceso de mejora y adaptación. Actualmente estamos renovando naves para adaptarlas a sistemas alternativos y tenemos en marcha nuevas instalaciones en el centro de recría. Para finales del 2026 contaremos con 1.170.000 gallinas ponedoras en Avícola Velasco, 80.000 gallinas ponedoras en Camperos Maello y una capacidad de 440.000 pollitas en nuestras naves de recría. También estamos invirtiendo en automatización y mejora de procesos. Nuestro objetivo no es solo crecer en volumen, sino hacerlo de forma eficiente y adaptándonos a lo que demanda el mercado.
—¿Son esa gallinas más felices que lo que eran hacen 30 años? ¿Cuánto mejor es un huevo de una gallina feliz?
—Más que hablar de ‘felicidad’, lo que sí ha habido es una evolución en los sistemas de cría, adaptándose tanto a la normativa como a las demandas del consumidor. En nuestro caso, todas las gallinas están alimentadas con piensos que producimos nosotros mismos, a partir de cereales de la zona, y eso nos permite controlar muy bien la calidad desde el origen.

—Controla la producción desde que la pollita sale del huevo y producen sus propios alimentos, ¿eso es habitual en el sector?
—Es una tendencia cada vez más habitual en las empresas grandes porque permite tener un mayor control sobre el proceso productivo y garantizar la calidad.
—¿Qué otras señas de identidad propias tiene Huevos Velasco?
—La principal seña de identidad de Huevos Velasco es la frescura del producto. Recogemos el huevo a diario y se clasifica y envasa el mismo día. Al contar con flota propia, distribuimos en las 24 horas posteriores a su puesta. Además, apostamos de forma constante por la mejora en la alimentación de las gallinas, el bienestar animal y la innovación en los procesos, porque todo eso se refleja directamente en el producto final.
—Si existiera un ránking de empresas avícolas en España, ¿qué puesto ocuparía Huevos Velasco?
—Según El Economista, nos encontramos en el puesto 19 de las principales empresas de avícola de puesta en España.
—¿Cómo le explicaría a los consumidores el esfuerzo en investigación y desarrollo que hay detrás de sus productos?
—En Huevos Velasco nuestro principal objetivo es mejorar de forma continua la calidad de nuestros productos. Para ello, uno de nuestros pilares es la inversión en I+D. Desarrollamos más de ocho proyectos al año centrados en la mejora de procesos, la alimentación de las aves y el bienestar animal, lo que nos permite avanzar no solo como empresa, sino también aportar conocimiento y evolución al conjunto del sector.
—Aumentar la producción y la calidad al mismo tiempo no es fácil, ¿cómo lo han conseguido ustedes?
—No es sencillo, y exige constancia. En nuestro caso, se apoya en tres pilares: innovación, inversión continua y especialización del equipo. La mejora de procesos y el control de toda la cadena productiva nos permite crecer sin perder calidad.
—¿Hacia dónde va el consumo? Huevos cocidos, huevo líquido, claras… ¿qué será lo próximo?
—La innovación está abriendo nuevas formas de consumo, sobre todo en productos transformados, que aportan comodidad y eficiencia, especialmente en hostelería e industria. Pero el huevo fresco sigue siendo el protagonista. Es un producto muy arraigado y con un consumo muy estable, difícil de sustituir.
—¿A qué tienen más miedo, a la gripe aviar o al reciente aumento de los costes que ha elevado el precio de los huevos más de un 50% en año y medio?
—Sin duda, a la gripe aviar. Es un factor externo, difícil de controlar, y puede tener un impacto muy fuerte tanto en la producción como en los costes. Los costes se pueden gestionar mejor; una crisis sanitaria de ese tipo, no tanto.

—Ese aumento de precios, ¿ha cambiado en algo el consumo de huevos?
—El consumo se ha mantenido bastante estable. Aun con la subida, el huevo sigue siendo una de las proteínas más asequibles, y además tiene una gran versatilidad en la cocina. Eso hace que el consumidor no lo perciba como un producto prescindible.
—Por otra parte, también producen cada vez más huevos camperos, ecológicos o gourmet que son productos más caros.
—Sí, porque el mercado lo está demandando. Nosotros combinamos producción propia con granjas integradas para poder adaptarnos a esos segmentos. Al final, el objetivo es ofrecer distintas opciones sin perder el control sobre la calidad.
—¿Quienes son sus principales clientes?
—Estamos presentes en todos los canales: gran distribución, horeca y pequeños distribuidores. Aun así, la gran distribución concentra aproximadamente el 70% de nuestra producción.
—¿Hasta dónde llegan los huevos Velasco?
—Actualmente exportamos a Portugal unas 80.000 docenas semanales. Es un mercado natural para nosotros por proximidad y logística.
—¿Se les resiste algún mercado?
—Ahora mismo el reto es otro: tenemos toda la producción comercializada. Es decir, el foco no está tanto en abrir mercado como en seguir siendo eficientes y competitivos.
—¿En que estante le gustaría encontrar una docena de huevos Velasco y de cuál se sienten más orgullosos?
—Nos sentimos igual de orgullosos de todos nuestros productos, porque todos cumplen los mismos estándares de calidad. Más que un estante concreto, lo importante para nosotros es que el consumidor confíe en la marca, independientemente del formato o la categoría.
—¿Hay algún bulo visto en redes sociales sobre los huevos que le gustaría desmentir?
—Todavía hay cierta desinformación sobre el huevo, especialmente en temas de salud o sistemas de producción. Es un alimento seguro, muy completo nutricionalmente y sometido a controles muy exigentes. También es importante que el consumidor se fije en el etiquetado para conocer el origen y el sistema de cría.
—¿Cómo se combate esa desinformación?
—Es importante que el consumidor revise el código del huevo y el origen en el envase. Es la forma más sencilla de asegurarse de que está comprando un producto nacional que cumple con todos los requisitos. A pesar del alto nivel de exigencia normativa en España en materia de producción y bienestar animal, se permite la entrada de huevos de otros países de la Unión Europea con estándares distintos.
—¿Cuál es su receta favorita a base de huevos?
—Una buena tortilla de patata, sin complicaciones.
—Y la pregunta que no me resisto a hacerle, huevos fritos, ¿con puntilla o sin puntilla?
—Con puntilla, siempre.
