El fervor religioso, sea de mayor o menor intensidad, tiene en el calendario un hueco capital para todos los creyentes. Segovia se encuentra inmersa en esa vorágine de procesiones y actos litúrgicos de la Semana Santa con los que se celebra la muerte y resurrección de Jesucristo. Una devoción que no entiende de DNI, que se extiende por cualquier segmento de edad como un vínculo que se va transmitiendo entre generaciones, desde las más antiguas a las más actuales.
Esta historia lo demuestra. Este periódico ha hablado con el cofundador de la Feligresía de la Parroquia de San Andrés, Gregorio Garrido Fernanz, que se dirige ya a los 80 años y cuenta cómo los padres de ahora inoculan esta pasión en sus hijos, como antes los abuelos lo hacían con ellos. Por ejemplo, Pedro Antonio Misis, segoviano de 46 años perteneciente a la Cofradía del Cristo del Mercado, costalero que narra que su hija de 14 años ya se viste de nazareno y le acompaña en las procesiones.
A Gregorio esta conexión religiosa no le vino de familia, según recuerda. “Ningún miembro de la familia estaba muy vinculado. Lo de la Semana Santa fue por un tema de colaboración con la parroquia y entonces surgió la oportunidad y la aprovechamos y empezamos a procesionar con el Cristo Yacente. Nunca antes habíamos participado en procesiones ninguno de los que iniciamos la Feligresía de San Andrés”. Gregorio trabajó en el mundo del comercio, concretamente tuvo una juguetería. Tiene cinco hijos y, según comenta, todos han participado de cierta manera acompañando al Cristo, aunque ya son mayores, y alguno ya ha llevado al nieto. “Es muy importante ese paso de generaciones y está resultando bien, que las generaciones jóvenes vayan cogiendo conciencia de lo que significa y que sigan”, considera.
Hijos que siguen los pasos
Pedro Antonio Misis trabaja en una empresa de seguridad. Le está inculcando este mundillo a su hija de 14 años, que ya sale en procesión como nazarena y tal vez cuando sea mayor, como mínimo 18, se convierta en costalera, o como recalca Pedro, cargadora. “Por ahora le gusta bastante, otra cosa es que se ponga a cargar, que eso ya es más complicado, pero de momento sigue mis pasos como nazarena”, señala el cofrade mientras asevera que este sentimiento no tiene edad y que entre sus compañeros que impulsan con sus hombros al Cristo hay tanto jóvenes como de mediana edad. Pedro Antonio es del mismo barrio del Cristo del Mercado y esa cercanía le condujo a la pertenencia a la cofradía que lleva su nombre, comenta, porque cuando su tía le llevaba a misa siendo apenas un niño sentía como si Cristo le llamara, según confiesa en la entrevista.
El sábado 21 de marzo, a las 19.00 horas en la Catedral, se dio el pistoletazo de salida de la Semana Santa de Segovia con un primer acto del pregón oficial a cargo del vicario de las vicarías IV y V de la Archidiócesis de Madrid, Óscar García Aguado. Una Semana Santa segoviana declarada de Interés Turístico Nacional que incluye un amplio programa de salidas procesionales, vía crucis y demás eventos litúrgicos.
Al hilo del relevo generacional, una iniciativa destacaba entre los actos más novedosos de este 2026: la I Jornada de Jóvenes Cofrades organizada por la Junta de Cofradías en colaboración con la Diócesis de Segovia y que tuvo lugar el domingo 8 de marzo. El propio presidente de la Junta de Cofradías, Víctor Martín Calera, expresó en la presentación del programa que uno de los objetivos de la nueva directiva es conseguir la implicación de los jóvenes, lograr que sea una participación activa.
Gregorio Garrido Fernanz, Fundador de la Feligresía de la Parroquia de San Andrés
“Salen nietos de abuelos que antes lo hacían”
A Gregorio le pidieron que siguiera vinculado y permanece en la Feligresía como presidente honorífico; según observa, cada vez hay más participación en Segovia en las procesiones de Semana Santa
Gregorio Garrido Fernanz se encamina a los 80 años desde la presidencia honorífica de la Feligresía de la Parroquia de San Andrés, la cual cofundó allá por 1978. En su opinión, cada vez hay más participación en las procesiones de Semana Santa segovianas con el testigo que las generaciones antiguas van dejando en las modernas.
—Fundó la Feligresía de la Parroquia de San Andrés hace casi 40 años. Ya ha llovido.
—Efectivamente. Aunque se diga que se fundó en 1979, oficialmente fue en 1978. Es que fue al año siguiente cuando se hizo la primera salida con el Cristo.
—Y antes, ¿fue nazareno, costalero o cofrade en otro lugar?
—No. La primera vez que salí con la capucha fue con San Andrés en ese 1979, aunque alguna vez acompañé al Cristo de San Marcos cuando lo tenían las congregaciones marianas. Desde el 79 sacábamos al Cristo Yaciente, sin costaleros, eso vino después del 2000 cuando empezamos a hacerlo con el Cristo de la Paciencia con carroza entre 16 costaleros, al principio a brazas entre cuatro personas, sin carroza. Pero yo no fui costalero.
—Lógico, en el 2000 ya iba camino de los 60 años. Y hoy es presidente de honor en la junta de gobierno en San Andrés.
—Eso es. Ahora estoy con los chicos jóvenes. Me han pedido que no me fuera y les dije que me quedaba. Todo el mérito del trabajo que hacen es de ellos; yo en 47 años ya hice bastante.
—Son unos cuantos años, sí.
—Sí, y mientras Dios me dé salud estaré con ellos.

—Una Feligresía que va más allá de la Semana Santa. Se trata de colaborar con la parroquia en todo tipo de actividades, ¿no?
—Efectivamente. No se trata únicamente de sacar al Cristo estos días. Hay muchas actividades que se realizan y no tienen nada que ver con la Semana Santa. Hay conferencias, conciertos, actos benéficos, colaboraciones con Cáritas, etc. Todo eso aparte de las procesiones.
—Lo que pasa es que la Semana Santa es ese momento clave que todos esperan, ¿verdad?
—Claro, es lo más señalado y lo que estamos trabajando todo el año hasta que llega esta fecha, es la fecha de más movimiento aunque se hagan otras cosas en otros momentos, por ejemplo en Navidad con Cáritas.
—Y el tiempo parece que va acompañar, que siempre es bueno y son ustedes los que más miran al cielo estos días.
—Eso parece, según dicen, que no va a llover y las temperaturas subirán un poco. Es bueno que no haga mucho aire, que el aire es muy molesto. Es que los inviernos en Segovia son duros, aunque ya no nieva como lo hacía hace 40 años.
—Es una devoción que se sigue con independencia de la edad. En la Feligresía tienen a gente de varias generaciones y de todas las edades.
—Se le tiene bastante devoción tanto al Cristo Yaciente como al Cristo de la Paciencia. El viernes pasado tuvimos la misa y el miércoles el del Cristo Yaciente, que es muy emocionante. La verdad es que la sintonía del público es importante, que se respire esa devoción que se tiene por ambos Cristos porque si no fuera así no tendría sentido sacarlos a la calle y que los vea la gente. En esas misas que te decía puedes ver a niños de ocho añitos, de doce, quince… o bien personas de 70 años o más, o sea, de todas las edades.
—Es algo que se va inculcando las generaciones unas a otras, los padres a los hijos, etc.
—Claro, en las procesiones salen nietos de abuelos que antes salían, los hijos de padres que también lo hacían y lo siguen haciendo. Por un motivo u otro la gente va a estos acontecimientos. Es muy importante ese paso de generaciones y está resultando bien, que las generaciones jóvenes vayan cogiendo conciencia de lo que significa y que sigan. Yo ya me he hecho mayor y los que están tienen 40 años, 45…, pero algún día se harán mayores también. Sus hijos, sobrinos…, son el futuro.
—¿Qué supone para usted estar ya en Semana Santa?
—Para los creyentes es la fecha más importante porque se celebra la muerte y resurrección de Jesús. Nuestra fe está basada en eso, en ese gran misterio.
—¿Tiene mucho arraigo en Segovia?
—Cada vez más, cada vez tiene más importancia y va en incremento la participación en todas las cofradías de Segovia. También nos lo dicen nuestros contactos en Castilla y León. Está ocurriendo en toda España. Y eso es bueno.
—Destaca la austeridad de la indumentaria en sus salidas.
—Se debatió en la parroquia antes de sacar al Cristo por primera vez en 1979 y propusimos los que iniciamos aquello que fuera lo más austera posible, de negro y blanco con la capucha baja, porque no es una imagen de lujo. El miércoles recorremos una zona muy bonita de la ciudad y es impresionante la llegada con las velas.
Pedro Antonio Misis, Costalero (cargador) Cofradía del Cristo del Mercado
“De niño miraba a Cristo y parecía llamarme, fue como un flechazo”
Pedro asegura que para cargar la imagen no hace falta una preparación física excesiva, cualquier persona podría hacerlo
Desde el año 2018, el segoviano Pedro Antonio Misis, de 46 años, no falta a la cita apostado con los hombros bajo el varal, ese tronco grueso y alargado que ayuda al transporte de las imágenes. Años antes, como el Guadiana, entró y salió en varias ocasiones de la Cofradía del Cristo del Mercado, una pertenencia a la que llegó, como rememora, por un ‘flechazo’ de cuando de pequeño veía a Jesucristo en su iglesia de referencia.
—Eres costalero del Cristo del Mercado…
—La figura se llama exactamente cargador, o como dicen en Málaga, ‘hombre de trono’, porque no cargamos con el costal sino con los hombros. He entrado y salido desde pequeño, porque antes estuve en la banda de la cofradía, después en el Ejército también toqué en la banda y hasta el 2018 que llevo seguido hasta hoy porque otro compañero me dijo que me hiciera cargador y me gustó.
—Procesionan el jueves y el viernes, ¿cómo van esos días y casi horas previas, nervioso?
—Bueno, siempre hay un poquillo de nervios, pero ya llevo una serie de años. Últimamente los nervios se canalizan mucho por el tema del tiempo y este año parece que va a lucir el sol, aunque con frío, y eso da tranquilidad.
—Teniendo en cuenta el invierno que hemos pasado, ha habido suerte.
—Cierto. Aunque haga un poco de frío no importa porque vamos cargados, al contrario, pasamos calor. Lo peor es la lluvia o el viento.
—Sois los que tenéis la parte más dura, es lógico.
—Sí, pero es muy reconfortante. Además, llevamos ensayando desde finales de enero, varios meses antes, uno o dos días a la semana, y la verdad es que está todo muy preparado y estamos tranquilos con eso porque sabemos que todo va a salir bien.
—Pero la cofradía es mucho más que la Semana Santa, se hacen más cosas todo el año.
—Claro, claro. Hacemos muchas actividades, actos benéficos, etc., en mayo la subida de la cruz y en septiembre la bajada en la fiesta de la cruz, se hace un arroz con leche simbólico y lo recaudado va siempre a organizaciones benéficas.

—La Semana Santa es el punto culminante de todo el año.
—Exactamente, es como un premio. Siempre decimos que cuando el Jueves Santo llevamos al Cristo a la Catedral es el premio al trabajo realizado durante todo el año. En el cartel de este 2026 se ve claramente que todos somos cofradía, que somos como uno solo, desde los cargadores al párroco, la mantilla o la banda.
—Y en lo personal, ¿qué significan para ti estas fechas?
—Hablas con gente de otras cofradías y te entienden, pero otros muchos lo ven desde fuera como si fuéramos un poco ‘frikis’, como dicen en Andalucía, que nos ponemos muy ‘jartibles’ y puede ser verdad que nos ponemos intensos.
—Es cierto que algunos opinan que es llevar la devoción al extremo y más en el caso de los costaleros o donde aparece un sacrificio físico.
—Bueno, pero tampoco nos estamos pegando latigazos o algo así. Esto es un peso y tenemos el cuerpo preparado.
—¿Hace falta mucha preparación física?
—Tampoco hace falta ser un fisicoculturista de gimnasio para llevar el paso. Otra cosa es que tengas alguna dolencia que te impida hacer esas tres o cuatro horas. Cualquier persona con un físico y condiciones normales puede hacerlo con un poco de entrenamiento. No hay que ser Sansón. A lo mejor con cierta edad ya tienes que dejarlo porque no puedes.
—Es una devoción que no tiene edad. Supongo que en la cofradía hay jóvenes, mayores…
—Yo soy de mediana edad, con 46, y hay de todo, sí, desde los 18, que hay varios jóvenes. Mi hija, que tiene 14 años, también sale, aunque como nazarena, no como cargadora, porque el mínimo son 18 años. Pero sí tenemos un par de mujeres y creo que es importante que haya hombres y mujeres. Somos 24 en la cuadrilla y entre todos nos apoyamos.
—¿Cómo te haces cofrade, vino de familia?
—No, no, fui yo solo. Mis padres no eran de salir en procesiones y eso. Soy del barrio y de pequeñito acudía a misa con una tía mía y miraba al Cristo y parecía que el Cristo me llamaba, fue como un flechazo.
