Segovia disfrutó en la mañana del Domingo de Ramos una de sus estampas más reconocibles, la de la Procesión de las Palmas, en la que (más allá de los Vía Crucis que se adelantan a la festividad dominical) la ciudad se asomó al inicio de la Semana Santa entre ramos de olivo, palmas alzadas y participación masiva pese a las bajas temperaturas.
La jornada comenzó en la iglesia del Seminario, donde el obispo de la Diócesis, Jesús Vidal, presidió la bendición de palmas y ramos. Desde allí partió la comitiva en dirección a la Catedral, en un recorrido que simboliza la entrada de Jesús en Jerusalén y que, año tras año, congrega a cientos de segovianos y a los turistas que a esta hora de la mañana ya copaban las calles más céntricas de la ciudad. La procesión accedió al templo catedralicio por la puerta de San Frutos, donde se celebró la Eucaristía, concelebrada y presidida por el propio prelado.

Fue al término de la misa cuando la imagen de Jesús entrando en Jerusalén, conocida popularmente como ‘La Borriquilla’, volvió a salir a las calles del casco histórico. La talla, obra de José María García Moro fechada en 1964, recorrió el itinerario tradicional con salida y llegada en la Catedral, atravesando enclaves emblemáticos como la Plaza Mayor, Cronista Lecea, Colón, Arias Dávila, Gobernador Llasera, Herrería, Juan Bravo e Infanta Isabel.
El fuerte viento obligó a ‘desnudar’ a la imagen, que salió a la calle sin ninguno de los adornos que le caracterizan
El paso avanzó acompañado por la Banda de Cornetas y Tambores La Flagelación, que abrió el cortejo, y por la Unión Musical Segoviana, encargada de cerrarlo. Se dio la circunstancia de que la presencia del fuerte viento obligó a ‘desnudar’ a la imagen, que salió a la calle a madera vista, sin ninguno de los adornos que la caracterizan. A lo largo del recorrido, las calles presentaron una notable afluencia de público, en una mañana soleada pero condicionada por el viento y el frío, que no impidieron que vecinos y visitantes siguieran el discurrir de la imagen por las calles del casco histórico.

Entre los asistentes a la Procesión se encontraban el alcalde de la ciudad, José Mazarías, y varios miembros de la corporación municipal, que no quisieron perderse una de las citas más significativas del calendario litúrgico segoviano.
Ya por la noche, la actividad continuó en el barrio de Santa Eulalia con la celebración del Vía Crucis, en el que participaron las imágenes del Santo Cristo Atado a la Columna y la Soledad Dolorosa, en un ambiente más íntimo, aunque el Vía Crucis fue presenciado por un buen número de personas, que puso el contrapunto a la luminosa procesión matinal.
