Un año más, el salón principal del Hotel Puerta de Segovia vuelve a latir al ritmo inconfundible del mus. La novena edición de las Olimpiadas por Equipos alcanzó su jornada central con una gran intensidad competitiva que confirma a la cita como una referencia estatal difícil de igualar por volumen, formato y concentración en apenas tres días.

Más de mil jugadores, repartidos en 96 equipos procedentes de prácticamente todas las comunidades autónomas, protagonizan un campeonato que rozará las 2.000 partidas durante el fin de semana. Cada enfrentamiento está estructurado en cinco mesas simultáneas, y gana el equipo que logra imponerse en al menos tres de ellas, por lo que hay poco margen para la desconexión.
El sistema principal se desarrolla en un Grupo A en el que los equipos se mantienen en competición hasta sumar tres derrotas, con emparejamientos que intentan evitar repeticiones entre rivales mientras exista otra alternativa. Los equipos que quedan fuera pasan al Grupo B, donde la competición continúa por eliminatorias. Las semifinales y finales se disputan en la jornada de hoy por el sistema del K.O.

El torneo, que impresiona por lo deportivo, también está ofreciendo un gran despliegue logístico, con 240 barajas personalizadas, otros tantos tapetes, miles de monedas de juego y cerca de una veintena de pantallas que actualizan resultados en tiempo real sobre más de 1.500 metros cuadrados de superficie.
Más del 20 por ciento de los participantes en esta competición son mujeres, y también se ha hecho notar la presencia de jugadores jóvenes, especialmente llegados de Euskadi, reflejo de un relevo generacional que empieza a consolidarse en el mus competitivo.
