Sin cofradías no habría Semana Santa. Así de simple. Son miles los vecinos que dedican su tiempo y su esfuerzo a que durante estos días las calles de la ciudad vivan uno de sus momentos de máxima belleza y emoción. Las cofradías son la ciudad cuando se mira al espejo de sus siglos. Son los barrios diciéndose a sí mismos de dónde vienen. Son la piedra, la cera, el tambor y la memoria. Y si uno quiere entender de verdad cómo late la Semana Santa segoviana, conviene mirar sus 10 hermandades atendiendo al poso que dejan, al orden en que fueron naciendo, a la forma en que cada una añadió una pieza a esa arquitectura moral que se levanta cada año en los barrios de la ciudad.
La más antigua de ese retablo colectivo es la Cofradía de la Esclavitud del Santo Cristo de la Cruz, cuya fundación se sitúa a finales del siglo XVII. Su hábito es inconfundible: capa amarillo oro, túnica morada con botones y bies amarillo oro, capirote morado con cruz amarillo oro y cinto amarillo oro. Procesiona en Jueves Santo, Viernes Santo y también en un Vía Crucis por el barrio en Cuaresma. Pero lo verdaderamente singular está en su titular: el Santo Cristo de la Cruz, una imagen anónima realizada entre 1505 y 1520, que ya recibía culto en 1529 y que desde el siglo XVII luce esas faldillas que le dan un aire singularísimo. Ahí hay una de las claves de Segovia: una cofradía barroca custodiando una imagen todavía más antigua, asentada en la vieja espiritualidad del Cristo del Mercado.
Poco después aparece en la historia la Real Cofradía de la Santa y Venerable Esclavitud y del Santo Entierro del Cristo de los Gascones, fundada en 1647. La primera referencia documental a la salida procesional del Cristo se remonta a 1628. Viste túnica negra, esclavina y caperuza negras, y capa de terciopelo rojo carmesí. Sale en Jueves Santo, Viernes Santo por la mañana y Viernes Santo por la tarde. Su imagen titular, el Cristo de los Gascones, es una talla anónima de los siglos XI-XII, recostada en una urna de madera y cristal y con brazos articulados. Pocas piezas de la Semana Santa segoviana contienen tanto tiempo. Es un Cristo románico caminando todavía por la ciudad moderna, como si Segovia entera aceptara durante unas horas que hay cosas que no envejecen, sino que se vuelven más graves.
Ya en el siglo XX irrumpe la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad Dolorosa. Cofradía del Recogimiento, fundada en 1921. Sus colores son de una sobriedad casi absoluta: túnica negra, capa de raso blanco, cíngulo blanco y capuchón de raso negro, con guantes blancos. Procesiona en Martes Santo, Jueves Santo y Viernes Santo. La nómina de sus imágenes titulares es amplia: Nuestra Señora de la Soledad Dolorosa, Santo Cristo de la Esperanza, Santo Cristo de la Juventud, Santo Cristo Atado a la Columna y Soledad. Destaca la presencia de la Virgen, una escultura de “profunda belleza artística y espiritual”, y recuerda la riqueza de sus mantos bordados en terciopelo de seda y oro.

En 1930 nace la Cofradía de la Soledad al Pie de la Cruz y del Santo Cristo en su Última Palabra, una hermandad que lleva dentro el pulso sentimental de San Millán. Los nazarenos visten túnica granate con botonadura blanca, fajín blanco, capa blanca y caperuzo blanco con borde granate; los penitentes, túnica azul con botonadura blanca y fajín blanco; la Verónica, túnica azul oscuro con adornos dorados y velo azul. Salen el Jueves Santo y el Viernes Santo y el Nazareno participa en el Vía Crucis penitencial hasta los Altos de la Piedad. Sus imágenes titulares son Nuestra Señora de la Soledad al Pie de la Cruz y el Santo Cristo en su Última Palabra, ambas obras de Aniceto Marinas, fechadas en 1930 y 1947. La Virgen es una mujer en ese instante posterior a la Piedad o al entierro; el Cristo es una talla en madera de cedro policromada que representa a Jesús en el momento de expirar.
En 1959 se funda la Cofradía Penitencial de Nuestro Señor Jesús con la Cruz a Cuestas y María Santísima de las Angustias, vinculada a la Asociación de Exalumnos Maristas, la conocida A.D.E.M.A.R. Sus colores son túnica negra, cíngulo granate, caperuzo negro y capa granate. Procesiona en Viernes de Dolores, Jueves Santo y Viernes Santo. Su Cristo titular, el Santo Cristo con la Cruz a Cuestas, es obra de José Quixal y está fechado en 1907. Se trata de una imagen de gran movimiento, con Jesús agobiado por los padecimientos y por el peso del madero. A su lado va María Santísima de las Angustias, atribuida a un discípulo de la escuela de Juan de Juni y fechada a finales del siglo XVI. Hay ahí una mezcla muy segoviana: una cofradía nacida en la segunda mitad del siglo XX que se sostiene sobre una imaginería en la que dialogan escuela castellana y escultura modernista.
La Cofradía del Santo Cristo de San Marcos cumple ahora 60 años. Viste túnica morada, capuchón granate y cíngulo granate. Sale en Viernes Santo por la mañana, Viernes Santo y Viernes de Dolores. Su imagen titular es el Santo Cristo de San Marcos, anónimo, del siglo XVII. Esta talla fue seleccionada para la exposición El Árbol de la Vida de Las Edades del Hombre, celebrada en Segovia en 2003. San Marcos tiene además un escenario propio, inconfundible, entre la alameda, la Fuencisla y la sombra del Alcázar. Y quizá por eso su cofradía posee esa mezcla de severidad y paisaje que sólo algunas hermandades logran conservar.
En 1978 aparece la Cofradía de la Virgen del Rosario, San Lorenzo y paso de la Oración en el Huerto. Sus colores son túnica blanca, cíngulo verde, caperuzo blanco y capa verde. Procesiona en Jueves Santo y Viernes Santo. Su imagen principal, La Oración en el Huerto, es obra de Josep Rius y está fechada en 1907.
Cristo aparece arrodillado y orante en Getsemaní, mientras un ángel porta la Copa de la amargura y los discípulos duermen. No hace falta más. En pocas líneas queda fijado todo un instante evangélico y, de paso, una estética procesional que ha terminado por ser imprescindible en el barrio de San Lorenzo.

Un año después, en 1979, se funda la Feligresía de la Parroquia de San Andrés. Sus cofrades visten túnica negra mate, sencilla, ceñida con cordón o cíngulo blanco, y capuchón sin armar. Procesionan en Miércoles Santo y Viernes Santo. Custodian dos imágenes: el Cristo Yacente y el Santo Cristo de la Paciencia. El primero se trata de una joya barroca de Gregorio Fernández que el marqués de Lozoya consideró el mejor yacente de cuantos hizo el maestro. Pocas credenciales hacen falta después de eso. Luego llega La Flagelación, fundada en 1988. Sus colores son túnica morada, cíngulo blanco y caperuzo blanco. Procesiona en Lunes Santo, Jueves Santo y Viernes Santo. Su titular, La Flagelación del Señor, se atribuye a José Quixal y la escuela de Olot, en una obra de 1907. Nueva Segovia aportó con esta cofradía una forma de consolidar la Semana Santa fuera del caserío más antiguo, demostrando que la tradición no depende sólo de la edad de las piedras, sino también de la voluntad de un barrio por hacer suya una devoción y mantenerla viva.
La Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad se funda en 1990. Sus colores son túnica y capuchón morados, capa de raso blanco y cordón blanco; los penitentes llevan hábito morado y cordón. Procesiona en Martes Santo, Miércoles Santo, Jueves Santo y Viernes Santo. Sus imágenes titulares son Nuestra Señora de la Piedad, Nuestra Señora de la Magdalena al Pie de la Cruz y El Calvario o Nuestro Padre Jesús Calvario. Las dos primeras son esculturas en madera policromada de José Quixal y Sebastián Sanabrá, de escuela catalana, fechadas en 1907.
Estas son las diez cofradías integradas en la Junta de Cofradías, las hermandades encargadas de la organización de los desfiles procesionales de Semana Santa y las responsables de que en 2017 la Semana Santa de Segovia fuese declarada oficialmente Fiesta de Interés Turístico Nacional por “la sobriedad y solemnidad de sus procesiones por el casco histórico, el valor artístico de sus pasos, con tallas de gran calidad y por el arraigo popular y la participación de miles de cofrades en las agrupaciones de la ciudad.

