La lógica dice que los mayores de 45 años, por una simple cuestión de edad, deberían ir al médico más a menudo que los menores de 30, pero las encuestas que realiza la FES (Federación Empresarial Segoviana) desvelan lo contrario. Según la más reciente, de los últimos tres meses del 2025 y referida al absentismo laboral en 307 firmas de la provincia consultadas, resulta que un 52% de los que faltan al trabajo son menores de 30 años, mientras los mayores de 45 representan el porcentaje más bajo, el 22%. El 26 restante lo ocupa la franja de edad de entre 30 y 45. Llamativo, pese a una realidad laboral contemporánea donde los contratos de los jóvenes, en ocasiones, deja mucho que desear.
“Las razones son complejas y probablemente combinan varios factores. Por un lado, puede influir la mayor estabilidad laboral y compromiso con la empresa que suelen tener los trabajadores de más edad. Por otro, entre los más jóvenes pueden pesar cuestiones como una mayor rotación laboral, menor vinculación con la empresa o situaciones personales y laborales más cambiantes. Se percibe un cambio generacional respecto a la vinculación laboral. En cualquier caso, desde la FES se insiste en que el fenómeno debe analizarse con rigor y con datos, porque detrás del absentismo hay causas muy diversas”, contesta Andrés Ortega, presidente de la FES, respecto a esta vinculación con la edad.
Un asunto, el del DNI, que no es más que uno de los muchos datos relevantes que recoge este trabajo de la federación empresarial segoviana con el que se quiere visualizar otra realidad palpable, que el absentismo laboral se ha convertido en un problema estructural para el empresariado, tanto en la provincia segoviana como en el resto de la comunidad y del país. La FES alerta del peligro que ya supone porque ha perdido su antigua condición de coyuntural. “En el caso de Segovia, el informe confirma que el absentismo se ha consolidado como una de las nuevas y principales preocupaciones del tejido productivo, especialmente porque la mayor parte de las ausencias están vinculadas a procesos de incapacidad temporal, que son los que más han crecido en los últimos años. Esto genera además una gran incertidumbre organizativa en las empresas, ya que no siempre se puede prever la duración de las bajas ni sustituir fácilmente a los trabajadores. Desde la perspectiva empresarial, el problema ya no se percibe como algo puntual, sino como una cuestión estructural que afecta a la organización y a la competitividad de las empresas”, sostiene Ortega.
Un estudio cuya finalidad es que tenga continuidad y así poder examinar datos de una posible evolución en Segovia, ya que no se cuenta con ellos como sí ocurre a nivel nacional. Incluye absentismo justificado y el no justificado y abarca numerosos sectores, desde la industria manufacturera (23,6%), al comercio (13,2), o agricultura, construcción y hostelería en menor medida. De las empresas participantes, el 47,2% eran de Segovia capital y el 52,8 de la provincia, con supremacía de pymes (29,9%), microempresas de entre 2 y 5 trabajadores (27,1) y solo un 10% de grandes empresas.
La mayoría de las empresas encuestadas afirma tener un absentismo bajo, de menos de 5 días (51,2%), un 23% declara que las bajas son de entre 6 y 10 días y el 10% de larga duración, que suelen estar justificadas como bajas médicas. Las ausencias injustificadas alcanzan el 8%, cifra a la que se debe sumar otro 3% que no aclara el porqué. La enfermedad común es el principal motivo (86,1%), le siguen el cuidado de familiares, permisos retribuidos y causas psicosociales.
Otro de los datos relevantes del informe incide en los días más habituales de las ausencias al trabajo, dado el resultado obtenido. Así, llama la atención que más de la mitad de esas ausencias se produzcan los lunes, un 54%, y además el segundo día de esta sospechosa lista son los viernes, con el 21%. Es decir, la apertura y el cierre de la semana acumulan el 73% del absentismo segoviano, dígito muy elevado en comparación a lo recogido martes, miércoles y jueves. Para el dirigente empresarial, las bajas de corta duración están detrás de estas cifras, además de cuestiones organizativas y personales, si bien todo ello influye negativamente en la planificación del trabajo. “Esto puede deberse a varios factores. En algunos casos se trata de bajas de corta duración, muchas de ellas inferiores a cinco días, lo que sugiere procesos leves o situaciones puntuales. También influyen cuestiones organizativas o personales que se concentran en esos días. Desde el punto de vista empresarial, lo relevante es que esta concentración dificulta la planificación del trabajo y genera picos de desorganización en las plantillas”.
Consecuencias
Un 20% de los empresarios encuestados reporta como consecuencia negativa del incremento del absentismo el descenso de la productividad, o por ejemplo mayores retrasos en los plazos de entrega de la producción. Otro 13% asegura que incide en el clima laboral interno de la plantilla mientras que solo un 6% afirma que el absentismo laboral no tiene ningún impacto en su empresa. Un porcentaje más amplio, el 29%, defiende que afecta al resto de compañeros, quienes sufren una sobrecarga del trabajo.
Otros datos revelan que un 19% de las empresas reconoce no tomar ninguna medida para contrarrestarlo. De las demás, el 22% han implantado flexibilidad horaria, un 17 asegura hacer un seguimiento de las bajas médicas y otro 13 refuerzan los planes de prevención laboral. En general el 69% no efectúan una evaluación del absentismo mientras un 31% sí.
Desde la FES, Andrés Ortega subraya que en una provincia como Segovia su impacto es mayor cuando le preguntamos sí existen peculiaridades que distingan este problema en el tejido empresarial segoviano. “El impacto es especialmente notable por varias razones. Primero, porque el tejido empresarial está formado mayoritariamente por pymes y microempresas, donde la ausencia de uno o dos trabajadores puede comprometer seriamente la actividad diaria. No es lo mismo que falte un trabajador en un comercio o un bar de dos empleados, a que lo haga en una gran fábrica de cien trabajadores. Además, muchos sectores clave en la provincia -como la agricultura, la industria agroalimentaria o determinadas actividades productivas- implican trabajos físicos o altamente especializados, lo que dificulta encontrar sustitutos inmediatos. Por eso el absentismo no solo supone un coste económico directo, sino también problemas organizativos, sobrecarga para el resto de la plantilla y pérdida de productividad”.
La parte final del informe contiene una serie de propuestas que se han presentado tanto a la Junta de Castilla y León como a la Subdelegación del Gobierno. Andrés Ortega recalca como medida básica la mejora del seguimiento médico y la gestión de las bajas con una mayor coordinación de los agentes implicados. “Una de las propuestas más destacadas es mejorar el seguimiento médico y la gestión de las bajas por incapacidad temporal, reforzando la coordinación entre el sistema sanitario, las mutuas y las empresas. Otras medidas son reforzar las revisiones médicas presenciales en los primeros días de la baja, crear unidades médicas especializadas en incapacidad temporal y mejorar la inspección sobre casos de bajas reiteradas o hiperfrecuentadores. La idea de fondo es lograr un sistema más ágil que permita compatibilizar la protección de la salud del trabajador con una gestión más eficiente de las bajas, evitando que procesos leves se prolonguen innecesariamente. Insisto: no se trata de criminalizar a nadie, sino de analizar las nuevas situaciones que se producen para poder ver dónde se puede mejorar”, cierra el presidente de los empresarios segovianos.
¿Qué propone la fes contra el incremento del absentismo?
Presencialidad de la primera revisión médica
Establecer la obligatoriedad de que la primera revisión médica para la emisión de una baja por incapacidad temporal sea siempre presencial, salvo supuestos clínicos muy justificados, para garantizar una correcta valoración inicial.
Unidades médicas específicas de revisión
Crear unidades médicas específicas de revisión con el objetivo de intensificar el seguimiento de las bajas y evitar alargamientos innecesarios.
Más disponibilidad de citas médicas en atención primaria y especializada
Incrementar de forma efectiva la disponibilidad de citas médicas en Atención Primaria y Especializada, reduciendo los plazos de espera que actualmente prolongan artificialmente la duración de las bajas.
Más capacidad a las mutuas para emitir altas
Otorgar a las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social mayor capacidad para emitir altas médicas, especialmente en los procesos derivados de contingencias comunes, cuando exista criterio clínico suficiente.
Suspensión automática de la prestación en caso de actividades incompatibles
Establecer la suspensión automática de la prestación económica por incapacidad temporal en aquellos casos en los que se detecte la realización de actividades incompatibles con la situación médica declarada.
Más vigilancia a los hiperfrecuentadores
Mayor inspección y control de los trabajadores hiperfrecuentadores. Personas ya identificadas y conocidas por la administración competente que generan el mayor número de bajas.
Espíritu de compromiso y reconocimiento al cumplidor
Fomentar un espíritu de compromiso con reconocimientos a quienes cumplen con su asistencia al puesto de trabajo.
Las dos propuestas principales que señalan los encuestados
Como ideas para mejorar la situación que genera el absentismo, hay dos propuestas que destacan:
1) Fomento de la responsabilidad y el compromiso por parte del trabajador (37% de los encuestados).
2) Mayor agilidad de las mutuas y la Seguridad Social (36%).
Una merma del 7,2% para las empresas de la región
Castilla y León registró 314.589 procesos de incapacidad temporal en 2025, un problema que afecta tanto a pymes como a multinacionales
La alerta que lanzan los empresarios segovianos de la FES respecto al absentismo laboral es extensible al resto de la comunidad autónoma y del país pues ya se ha convertido en un problema estructural dado el crecimiento experimentado en los últimos años. Así, Castilla y León registró en 2025 un total de 314.589 procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes (ITCC), un dato que fue revelado y analizado la pasada semana en Salamanca con motivo de unas jornadas empresariales organizadas por la CEOE regional junto a Adecco y CEPYME de la localidad castellanoleonesa. En España, esos procesos superaron la cifra de 9 millones, 9.162.372 en concreto, una barbaridad.
Según un comunicado de la CEOE de aquel día, su presidente en Castilla y León, Santiago Aparicio, advirtió de que “el absentismo ya no es coyuntural, sino un desafío estructural que compromete la productividad y la competitividad empresarial”.
También se refirió a los elevados costes que suponen estos procesos, millonarios en la comunidad, afectando sobre todo a sectores como la agricultura, la industria manufacturera, el comercio o la hostelería, un “lastre”, según calificó, que alcanza en Castilla y León el 7,2%, un baremo similar al del conjunto del país (7%), donde el multimillonario coste de 2025 está evaluado en unos 32.000 millones de euros. La mitad recae en los propios empresarios pero el otro 50% deben pagarlo los contribuyentes.
Mientras, el director territorial de Adecco, José Julián Nieto, incidió en la necesidad de atajar un problema que ya supone “un gasto equivalente casi al 2% de nuestro PIB nacional”, añadiendo que el absentismo “erosiona directamente la productividad, uno de los grandes talones de Aquiles de la economía de la región” y que es necesario “un gran pacto entre empresas, sindicatos y administraciones para atajar las causas de raíz y así mejorar la salud laboral, la motivación y, sobre todo, la productividad de nuestra comunidad”.

Pymes y multinacionales
Un problema el del auge del absentismo laboral que ejerce una gran influencia en las pequeñas empresas, aquellas cuyos trabajadores se pueden contar con los dedos de una mano y muchas veces sobran varias falanges. La ausencia de un trabajador, sea más o menos prolongada, hace mucha mella en estos casos, pero las grandes multinacionales no están exentas de los perjuicios que ocasiona. Renault Group, que cuenta con una fábrica de carrocería en Valladolid, se halla inmersa en plena negociación de su nuevo convenio colectivo y la dirección advirtió el pasado jueves de que no aceptará peticiones de ampliación de permisos, como reclaman los sindicatos, dados los altos niveles de absentismo en la empresa, que se ha incrementado en un 97% desde 2019, según datos recogidos por la propia firma de automoción.
Esos mismos datos desvelan que la incapacidad temporal ha crecido un 142% y las licencias y permisos un 87, un enfoque que, a juicio de los sindicatos, estigmatiza a los trabajadores que deben ausentarse por cuestiones de salud demostrables. La empresa, por su parte, mencionaba que la suma del absentismo y los permisos imposibilitaban una organización racional del trabajo, informaba la agencia Ical ese día.
