Andrés Sanz Hernando. Autorretrato. O/metal. Col. Familia Guerra. Voy a escribir sobre algo que la bruma del tiempo tiene ya bastante cubierto de sombras, sobre algo que nadie se ha ocupado de estudiar ni de fijar y que, irremediablemente, a medida que los años pasen se irá haciendo más borroso para acabar desapareciendo de la memoria colectiva. Comienzo señalando ignorancias: ignoro cuando se creó en Segovia la Escuela de Artes y Oficios -versión aquí de las Arts and Crafts inglesas-, pero la hubo. Y ha estado funcionando hasta los años centrales del siglo XX, aunque tampoco puedo decir el año exacto de su desaparición ni si desapareció. Sólo tengo certeza de que quien se autorretrató en este óleo era profesor en esa escuela cuando corría el año 1901.

Segovia tuvo una escuela de dibujo y grabado fundada en el siglo XVIII por el grabador Espinosa para que se formaran los futuros trabajadores de la ceca, desaparecida cuando fue trasladada a Madrid. Aquel centro docente pasó a llamarse, ignoro cuando, Escuela de Nobles Artes. ¿Qué ocurrió con él? ¿Hasta cuándo mantuvo actividad? ¿Se fusionó con la Escuela de Artes y Oficios? Desconozco todo. Y dicho esto, paso a centrarme en lo que sé de ese profesor llamado Andrés Sanz Hernando, que participó presentando varias obras en un acontecimiento de gran importancia, cultural y económica, que se llamó Exposición Provincial de 1901. Tuvo tres sedes: en la Academia de Artillería se montó el pabellón de la agricultura y la industria, en la Catedral se expuso arte sacro y en la Diputación arte actual. Allí se tomó la fotografía que muestro.

Andrés Sanz Hernando. Retrato del cronista Diego de Colmenares. O/l. Col. Particular. Aunque con cierta dificultad, en la fotografía que puse ayer vemos una sala de la Diputación Provincial donde se expusieron obras de Andrés Sanz Hernando, pinturas y relieves. Jueguen a ver un cuadrito con la Vera Cruz, un Segoviano, una Segoviana casi oculta tras las luces de le lámpara, Cabeza de Cristo, La traición de San Facundo… Fue el primer artista segoviano que trató de representar temas locales, tanto paisaje como paisanaje e historia, ya que a esas obras citadas hay que añadir, que yo sepa, un cuadro de la Virgen de la Fuencisla y otro con un retrato del cronista Diego de Colmenares trabajando en un gabinete atestado de libros y decorado con otra pintura de la Patrona de Segovia.

Andrés Sanz Hernando. Jesús coronado de espinas. Óleo. Col. particular. El resultado de aquella exposición, en la que hubo medallas de honor, de oro, de plata, de cobre y menciones honoríficas fue decepcionante para nuestro artista que no recibió ninguna medalla aunque sí una mención honorífica, que rechazó públicamente, en nota dirigida a El Adelantado de Segovia (12-X-1901): “…Cuando un artista, bueno o malo, presenta sus obras a un concurso y estas no merecen, con justicia, ni la última recompensa, y sí sólo el silencio del Jurado, se sobreentiende que llevan envuelto en este silencio el calificativo de réprobas (en este caso están las mías de pintura…)” El texto de la carta, que es más larga, se completará mañana. Ahora contemplen una de las pinturas, excelente, aunque demasiado apegada a la tradición, en técnica y temática, que envió a la Exposición.

Andrés Sanz Hernando. La Vera Cruz. Óleo. Col. particular. Seguimos leyendo la carta de protesta del artista: “…En consecuencia, y como quiera que esta censura (señalando por base que fuera justa) rebaja profundamente mi crédito artístico, estoy ante el ineludible deber de defenderme apelando a la opinión pública para que ella juzgue y dicte su fallo recto e imparcial… Por consiguiente desde hoy quedan expuestos al público en el escaparate de la tienda establecida en la calle Real del Carmen, número 10, algunos de los trabajos de pintura y escultura presentados por el que suscribe en la Exposición Provincial que no han merecido ni aún los honores de la mención para que profanos e inteligentes les juzguen como se merecen”.

Andrés Sanz Hernando. Mujer de Segovia. Óleo. Col. particular. Hubo otros artistas participantes en la Exposición que también acogieron mal los resultados. Entre ellos estuvo Lope Tablada Maeso que hizo público su desacuerdo con el presidente del jurado, señor Cutanda, y que defendió expresamente a nuestro presentado: “¿Qué me dice el artista señor Cutanda de las obras de pintura presentadas por Andrés Sanz? Este señor ha reconstruido desmoronados trozos del Corpus; ha presentado tipos y retratos esencialmente segovianos, y es profesor de modelado en la Escuela de Artes y Oficios. ¿No merecía, también, no más que una mención honorífica?”. A esa segoviana vestida con manteo amarillo la vimos ayer junto a la Vera Cruz y volveremos a verla.

Andrés Sanz Hernando. La traición de San Facundo. Escayola. Nadie le hizo una entrevista ni se interesó por señalar sus motivaciones así que lo que escribo sobre él se basa en la observación de sus obras. Le interesó la temática histórica, que vivía sus últimos momentos, pero no la inspirada en la historia universal o en la clásica, sino la más cercana, la de Segovia, de la que hasta que él lo hizo nadie se había ocupado. Modeló en yeso un relieve que ha estado colgado en un pilar de la iglesia de Corpus Christi hasta hace bien poco. Bajo un arco polilobulado dos personajes, el judío Mayr y el sacristán de San Facundo, ajustan el precio de una hostia consagrada. Como las religiosas la han retirado, adjunto la imagen utilizada como portada de un libro de la época.

Andrés Sanz Hernando. Alcázar de Segovia. O/l. Col. particular. Practicó la pintura de paisaje, pero no de paisajes idealizados, sino el propio, el que veía cada día con sus ojos. El paisaje segoviano, compendiado en algunos de sus escenarios y monumentos, ya había atraído a artistas del siglo XIX como José María Avrial, Vicente Rico y Ortega, Pedro Pérez de Castro o Valentín Cardedera, pero no a artistas locales, que no lo pintaron, por lo que yo sé, hasta que lo hizo Andrés Sanz Hernando, llevándolo a unos cuadros muy bien dibujados, de pintura lisa y colores agrisados sin apenas matices. ¿Cuántos pudo hacer? Pondré los que he llegado a conocer empezando por este alcázar visto por el norte.

Andrés Sanz Hernando. San Esteban. Óleo. Col. particular. Además del cuadro con la vista del Alcázar, el de mayor tamaño, pintó otro con la iglesia de San Esteban, dos con la Vera Cruz, un bajorrelieve en escayola policromada con el Acueducto y uno más que ya conocemos, la mujer paseando por un valle que bien puede ser el del Eresma. Pocos, pero suficientes para que pueda ser considerado como primer paisajista local o, al menos, el primero que aquí se atrevió con el género paisaje. Esta es una vista de la iglesia de San Esteban, realizada con meticulosidad, cuidando de manera especial el dibujo y destacando la esbeltez de la gran torre que todavía tenía el elegante chapitel barroco.
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* Supernumerario de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce
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