Ortigosa del Monte se asienta a unos 1.094 metros sobre el nivel del mar en terrenos graníticos del inmenso Batolito de Guadarrama, en este punto llamado “El Berrocal”, donde afloran rocas redondeadas por la erosión que parecen esculturas naturales, humedecidas por las múltiples corrientes de agua provenientes de la lluvia y la nieve que se deslizan montaña abajo favoreciendo el brote de manantiales de aguas minero-medicinales, célebres en la región por su pureza y baja mineralización, a la vez que formando el río Molinillos y arroyos en las estribaciones de la Sierra de Guadarrama, frente al pico de la Mujer Muerta, lo que ha modelado y condicionado las edificaciones de su caserío, la dedicación de sus mayores a la cantería, y en consecuencia la vida de sus habitantes a lo largo de la historia.
El Batolito de Guadarrama es el conjunto granítico más grande de Europa. Se trata de una enorme masa intrusiva de roca granítica formada hace unos 300 millones de años bajo la corteza terrestre, que actualmente aflora en la sierra de Guadarrama, siendo La Pedriza su exponente más famoso, caracterizado por sus relieves rocosos de formas caprichosas.

Ortigosa del Monte se ubica entre las poblaciones de: Fuentemilanos al norte, Otero de Herreros al suroeste y La Losa al noreste, a escasos 20 km al suroeste de la capital provincial, servida por la carretera N-603 que une Segovia con El Espinar.

En la actualidad, Ortigosa tiene un censo poblacional de unas 610 habitantes, cuyo gentilicio es ortigosenses.
Históricamente, los moradores de esta puebla han venido dedicándose a la actividad agropecuaria, agricultura de secano con algo de huerta y ganadería de trabajo y despensa; al aprovechamiento de las grandes ventajas del monte, tales como leña de lumbre, madera para la construcción de viviendas, apriscos, etc., la fabricación de carbón vegetal, la recolección de los típicos productos del bosque como todo tipo de hongos, el desbroce y cuidado del monte; la cantería en su conjunto: extracción y labrado de la piedra para la construcción, en especial el caserío de la puebla, para monumentos en Segovia y otras poblaciones, para la construcción de infraestructuras ferroviarias, etc. Se dice que El Berrocal ya era cantera en la época romana, y que de aquí se extrajo la piedra para construir el Acueducto de Segovia. La extracción continuada de piedra de sus canteras ha dejado imborrables cicatrices en su orografía. Otras de las fuentes de ingresos fueron sus molinos, dicen los más mayores del lugar que en Ortigosa llegó a haber más de 20 molinos harineros.

Pero los ingresos estrella de Ortigosa del Monte durante los más de 500 años de la vida de la Mesta, llegaban de las diferentes actividades y empleos que demandaba la industria ganadera trashumante de esta institución, como eran: el pastoreo, esquileo, lavado, secado, clasificado y empaquetado de la lana, los pastos de altura en su término municipal, el cuidado de los viales ganaderos, descansaderos, saladeros, etc., pues la Cañada Real Soriana Occidental, llamada por estas latitudes Cañada Real de la Vera de la Sierra, pasa junto a la puebla.
En 1891 se inauguró el balneario de Ortigosa del Monte que transformaría la economía local, al pasar de ser un lugar de paso de pastores y lanares a ser un destino de la burguesía y la clase alta madrileña y segoviana. Esta nueva clase de visitantes impulsó la construcción, el sector servicios, el transporte y la comercialización de productos locales como leche, carne y hortalizas de mayor calidad para abastecer al balneario.
Casi un siglo después, en 1974, el balneario fue comprado por el empresario segoviano Tomás Pascual y creó la marca de agua mineral Bezoya. La explotación industrial de la pureza del acuífero granítico con embotellado del agua Bezoya en Ortigosa, se convirtió en un pilar industrial que persiste hasta hoy.

En la actualidad, las formas de ganarse la vida de los moradores de Ortigosa, población que ha crecido mucho últimamente, han evolucionado a actividades que difieren mucho de aquellas que se practicaban hasta finales del siglo XIX. En primer lugar el llamado turismo rural compuesto por casas rurales, turismo de senderismo, hípica y hostelería; el segundo por el sector industrial, formado por pequeñas explotaciones ganaderas modernas y la planta de envasado del agua mineral Bezoya; y el tercero como puebla dormitorio de alta calidad, con buena conectividad por carretera y vía férrea, así como viviendas a precios más asequibles que las ciudades de su entorno: Segovia, Ávila o Madrid, atrayendo a profesionales que trabajan fuera o en remoto pero tributan y consumen en el municipio.

La primera referencia documental sobre esta puebla nos llega en el año 1247, bajo la denominación de “Ortigosiella”, sin embargo, en documentación del siglo XVI ya aparecía con el nombre que la conocemos hoy “Ortigosa” creemos que en referencia a la abundancia de ortigas en la zona; en cuanto al apellido, suponemos que la viene dado por su ubicación junto a un monte de encinas, fresnos, robles, monte bajo y buenos pastos.

En algún momento del siglo XVI, el ayuntamiento de Ortigosa del Monte fue beneficiario de una extensa finca en el paraje “El Berrocal” donado por una mujer avecindada en El Espinar, con la condición de que el ayuntamiento pagara todos los años a perpetuidad el llamado —Censo Montaraz— consistente en una cantidad, en cereales, a beneficio de las viudas de El Espinar; al día de hoy, el ayuntamiento de Ortigosa sigue haciendo honor a ese pago.

Desde su fundación como asentamiento poblacional tras la reconquista de estos territorios de manos agarenas, formó ayuntamiento independiente bajo el paraguas y protección de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, adscrita al Sexmo de San Millán. Durante los poco menos de diez años que van desde el 25 de agosto de 1970 al 28 de febrero de 1980, dejó de ser municipio independiente para pasar a ser una pedanía del municipio de Otero de Herreros, pero recobró su independencia municipal el día 28 de febrero de 1980.

Patrimonio histórico-artístico. Iglesia parroquial de San Julián con torreón campanario y dos nidos de cigüeña en su cima, es una edificación ecléctica con cierta armonía en la integración de los elementos constructivos. Conserva en su interior un notable altar mayor barroco del siglo XVII y un púlpito gótico.
El palacio de Esquileo del siglo XVIII presenta una gran portada blasonada con el escudo de la familia a la que perteneció. Está situado entre la calle Real y la calle Presa; los Lavaderos de Lanas, como el palacio de Esquileo, datan del siglo XVIII.

Los aficionados al senderismo encontrarán en Ortigosa del Monte rutas maravillosas que los harán disfrutar de su recorrido.
Celebra sus fiestas: San Julián, el 7 de enero y Nuestra Señora del Rosario, a mediados de agosto.
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* Juan Fco. Sanjuán Benito
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