Silvia Clemente (La Velilla, Segovia, 1967) ha estado cinco años apartada de la vida política, pero vuelve a unas elecciones autonómicas formando parte de un nuevo partido, Nueve Castilla y León. Y lo hace para “traer aire fresco y mi conocimiento de la gestión”.
¿Por qué vuelve a la vida política?
Porque mientras estaba fuera de la política y me dedicaba a formarme en el sector empresarial y a trabajar en temas relacionados con el sector privado, veía que Castilla y León cada vez iba peor. Conociendo como conozco muchas de las herramientas que se podían utilizar en política, veía que no se estaban usando y notaba el abandono de la comunidad.
Estamos a medio gas en agroalimentación, en aprovechamiento de los recursos naturales, es decir, hemos dejado todas las oportunidades que tienen nuestros principales recursos endógenos, los tenemos abandonados. Y mientras los jóvenes se marchan de la comunidad. El PP no funciona en Castilla y León, y el PSOE, que está en el Gobierno de España, tampoco funciona porque no le importa nada Castilla y León. Y tampoco le importa a Vox, porque estuvo dos años y no hizo nada. A ninguno de los tres le importa esta Comunidad.
¿Y eso es lo que le empujo a volver?
Yo soy muy analítica y me parece que los datos son contundentes. Si tú tienes la tasa más baja de pernoctaciones de España, con una riqueza de patrimonio histórico, cultural, natural, increíble, mucho mejor que la que tiene cualquier otra comunidad autónoma, es que algo no se está haciendo bien.
Somos los que tenemos la mitad del patrimonio histórico de nuestro país. Tenemos ocho bienes Patrimonio de la Humanidad. Somos los que tenemos la Red Natura más importante, con espacios naturales protegidos. Y además somos los que tenemos el agro más importante de España. Y ves que todo eso no tiene el rendimiento económico que tiene en otras regiones. Algo no va bien, algo va fatal.
Por aquí queremos jóvenes bien formados. Somos los que mejor formamos para que luego se marchen. Eso no puede ser. Tú tienes que tener un mercado laboral al lado que permita que esos jóvenes tengan oportunidades de empleo en la comunidad.
¿Y cómo se puede llevar a cabo todo esto?
Hay que poner incentivos, apoyo al emprendimiento y desarrollo de oportunidades de empleo. Nuestro sector agroalimentario tiene todas las posibilidades para crecer que te puedas imaginar. Somos los séptimos en exportación porque no hay líneas de apoyo estratégicas como tienen Andalucía y Cataluña para hacer exportación agroalimentaria. Pongámoslas, que crezca la agroalimentación. Además, crea empleo para mujeres en el medio rural, que necesitamos que las mujeres se queden en el medio rural porque está masculinizada. Si no hay mujeres, no hay crecimiento poblacional en los pueblos.
El turismo es otra baza.
Y es un sector con capacidad de crear empleo. Los datos te dicen exactamente lo mismo, porque no hay paquetes turísticos que garanticen y que permitan pernoctaciones. Tenemos que cerrar acuerdos con los grandes operadores y construir paquetes turísticos en Castilla y León que vinculen las nuevas provincias, que eso es lo que no se está haciendo. Por eso la gente va y viene. Llegan a León un día y se van por la tarde. Llegan a Valladolid, en el AVE y se vuelven por la tarde. Vienen a Segovia y se van por la tarde. Si tú vinculas, por ejemplo, un paquete turístico ‘Ciudades Patrimonio de la Humanidad’, Segovia, Ávila y Salamanca, y ofreces el paquete turístico a precios que sean competitivos, los turistas que vengan se quedarán a dormir en Segovia, en Ávila y en Salamanca. Cuando la gente se queda a dormir, gasta. Cuando gasta generas valor añadido y una vinculación de empleos porque se generan actividades en torno a ese turismo que tú puedes apoyar con los pequeños emprendedores. Genera creatividad para que los pequeños emprendedores desarrollen actividades de ocio para que por las tardes cuando estén los turistas tengan más cosas que hacer.
¿En qué se diferencia su partido de otro partido regionalista?
Creo que no hay ningún partido regionalista que tenga ahora mismo ocho listas en ocho provincias. Tenemos partidos regionalistas como UPL, que tiene listas en León, Zamora y Salamanca. Tenemos Por Ávila, que es provincial más que regional. Y tenemos Soria Ya, que es provincial. No hay nadie que se presente, salvo algún partido minoritario que ha hecho listas en más provincias pero que no tiene vocación de defender Castilla y León.
¿Es predicar en el desierto, intentar hacer una campaña autonómica cuando todo está tan absorbido por las generales?
Habría que hacer una encuesta para contestar esto. Yo no sé lo que percibe el ciudadano realmente. Habría que preguntar a los ciudadanos si saben distinguir una convocatoria de elecciones generales de una convocatoria autonómica. Es complicado entender esto del Estado autonómico, y el ciudadano está completamente despistado. Ya no sabe si un tema es competencia de la comunidad autónoma o competencia del Gobierno central, porque ambos juegan a lanzarse la pelota según les conviene. Este verano cuando tuvimos incendios, el gobierno del Partido Socialista le decía al gobierno del PP que la competencia era autonómica. Y el gobierno autonómico le decía a Pedro Sánchez que la competencia era del Estado. Y entonces el ciudadano se queda pensando que de quién será la competencia. Hicieron lo mismo con la DANA, e hicieron lo mismo con la pandemia.
El Estado autonómico, aparte de generar un gasto de burocracia y de duplicidad de competencias, está confundiendo a los ciudadanos. Creo que el ciudadano lo tiene complicado para saber a qué le están convocando. Por ejemplo, que yo sepa, Santiago Abascal no se presenta a estas elecciones, pero está en todos los carteles y en todos los mítines. ¿Por qué? Porque quiere confundir a los votantes y que piensen que le están votando a él. Pero no están votando a Abascal.
Los sondeos hablan de…
Aquí hablan las urnas. Yo los sondeos los respeto, y creo que en el momento en que se conocen, acreditan una intención de voto y además te permiten también conocer mejor lo que quieren los ciudadanos. Pero yo me creo las urnas y más con las cosas que pasan ahora. Todo puede cambiar en 24 horas.
Conocida su posición con la gestión de la Junta, ¿considera que Castilla y León necesita un cambio?
Urgente.
¿Y considera que Carlos Martínez pudiera ser un buen presidente?
Creo que no.
¿Y Carlos Pollán?
Tampoco. Ha sido presidente de las Cortes de Castilla y León en esta última legislatura, en un puesto que yo ocupé, y nada de lo que yo hice está vivo. E hice muchas cosas para intentar que la institución fuera más conocida por los ciudadanos. Saqué las Cortes a todas las provincias, en Segovia celebré en el Alcázar una mesa y una junta de portavoces, convertí el hall principal en un espacio cultural, tenía una convocatoria de becas para los creadores. Teníamos una celebración con motivo del día de la comunidad en todas las ciudades del día 23 de abril. Infinidad de acciones que todas han desaparecido. No queda ninguna. Y a mayores aquí se presenta encabezando la lista de Vox una mujer que es de Valladolid y que no sabe prácticamente ni dónde está Segovia. No tengo nada contra ella, pero si los segovianos entendieran la convocatoria se darían cuenta de que coger la papeleta de Vox es votar a una persona que se llama Susana y que no sabe dónde está Segovia.
¿Siente que Nueve Castilla y León puede dar la sorpresa?
Siento que sí, porque estamos trabajando mucho en todas las provincias en las que tenemos lista. Y lo que sí siento es el hartazgo de la gente de los partidos tradicionales.
