La misión principal del refugio de fauna integrado en el Parque Natural de las Hoces del río Riaza, junto al de la Confederación Hidrográfica del Duero, es la protección y conservación de los valores naturales, culturales y tradicionales del territorio mediante el estudio, seguimiento y divulgación de estos valores. “Existen labores de vigilancia, censos y seguimiento de especies, educación ambiental, integración con los agentes locales… Las Hoces del Riaza son, posiblemente, el espacio natural con un estudio y seguimiento más riguroso y sostenido en el tiempo de España y seguramente de Europa. En ello están implicadas entidades como WWF-España, la Confederación Hidrográfica del Duero, la Junta de Castilla y León, y de manera altruista Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo, que durante 48 años se entregó con pasión al estudio y defensa de estas tierras, sabiendo contagiar su inquietud a muchos otros naturalistas”, explica Juanjo Molina, presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza.
ORÍGENES DEL REFUGIO
Para el rodaje de los capítulos de la serie Ibérica ‘El Hombre y la Tierra’, Félix Rodríguez de la Fuente eligió las hoces del Riaza, enclave que conoció años antes gracias al naturalista José Antonio Valverde.
“Al volver aquí, encontró que la población de buitres había disminuido de manera alarmante y la solución que se le ocurrió fue la creación de algo tan insólito entonces, como un refugio de fauna. Esto se materializó en 1974 con la firma de un convenio entre ADENA —actual WWF-España—, y la Hermandad de Agricultores y Ganaderos de Montejo de la Vega de la Serrezuela, cuya inauguración oficial fue en enero de 1975. A esta iniciativa se unió la Confederación Hidrográfica del Duero creando ese mismo año otro refugio en los territorios que gestiona en las hoces” asegura Molina, al tiempo que añade que “la contratación de guardería fue crucial en estos primeros años, en los que la figura de Hocticiano Hernando destacó por su lucha contra la caza furtiva, con la que acabó gracias a su capacidad de persuasión y celo en su trabajo”.
“Las Hoces del Riaza son, posiblemente, el espacio natural con un estudio y seguimiento más riguroso y sostenido en el tiempo de España, y, seguramente, de Europa», asegura Juanjo Molina
ESPECIES DE BUITRE EN EL REFUGIO
“La especie emblemática del Parque es el buitre leonado cuya población se disputa con la del Duratón el ser la mayor de Europa y posiblemente del mundo. En la última temporada de cría han salido adelante 386 pollos, la cifra más alta desde que se realizan los censos”, afirma Molina.
“El alimoche es la otra especie que cría en la zona, —un buitre migrador que vuelve a las hoces en primavera para criar en ellas— y también tenemos al buitre negro, que de momento no cría en la zona, pero que tiene en el Parque Natural parte de su zona de campeo. Por lo que vemos por los datos obtenidos de las anillas, son ejemplares procedentes del Sistema Central y de la Sierra de la Demanda. Además del quebrantahuesos y el buitre de Rüppell como visitantes ocasionales en los vuelos de exploración de estas especies”.

PRINCIPALES AMENAZAS
“Las colisiones con tendidos eléctricos y aerogeneradores son la principal causa de muerte accidental para las grandes rapaces, además de puntuales episodios de envenenamiento.
En el caso del alimoche, especie migradora, la caza furtiva y el veneno se suman a las otras amenazas. Níger, Sudán y Nigeria son zonas especialmente peligrosas. También la ingesta de plomo procedente de piezas de caza afecta a los buitres que las ingieren”.
RELEVANCIA PARA EL ECOSISTEMA
Los buitres “ocupan el último eslabón de la cadena trófica aprovechando, junto a otros animales como moscas y coleópteros, los restos de animales muertos y sus nutrientes, contribuyendo a la eliminación de sus restos del medio y evitando la propagación de enfermedades”, explica Molina a la vez que expone que “son los sanitarios del campo, eliminan los cadáveres, evitando su descomposición en el campo y la propagación de patógenos y enfermedades a la fauna, el ganado y a los seres humanos. Son capaces de eliminar bacterias tan letales como el ántrax y el cólera. Incluso, estudios recientes han demostrado que son resistentes a la gripe aviar”.

CONTROL DE LOS BUITRES
Los censos, realizados de manera ininterrumpida desde 1975, permiten ver la evolución de la población de buitres, “donde hemos podido ver la afectación que en 2002 tuvo las restricciones en la aportación de cadáveres a los muladares y prohibición de su abandono en el campo, por el ‘mal de las vacas locas’, hasta la retirada de estas normas en 2011. Y, por otro lado, tenemos el control de visitantes durante la época de cría y la labor de vigilancia y control de la guardería”, asegura Molina.
“Además de los censos, hay un grupo que lleva anillando muchos años a los buitres y WWF realiza el seguimiento de varios alimoches nacidos aquí y equipados con GPS”, añade.

RETOS FUTUROS DEL REFUGIO
“Está pendiente de designarse a la persona que ocupe la dirección del Parque Natural, al que deseamos siga la línea marcada por su predecesor Rafael Marina, persona que ha desarrollado una labor extraordinaria en el Parque. Y, por otro lado, esperamos la recuperación y vuelta de especies como la alondra ricotí, la collalba negra, el vencejo real y el águila perdicera, y algunos anfibios cuya población está seriamente comprometida por el estrés hídrico debido al aumento de las temperaturas y reducción de las precipitaciones registradas en los últimos años”.

“El censo de otoño arrojo una cifra de 1.041 buitres”
“Este año, el dato ha sido algo más bajo de lo esperado por una montería en zonas aledañas que alteró el comportamiento de los buitres” asegura Juanjo Molina, Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza
La población de buitres varía a lo largo del año. “A principios de la temporada se empiezan a formar parejas para la reproducción y es el momento en el que más buitres pueden verse, llegando este último a formarse de 850 parejas, de las que 799 iniciaron la incubación y de donde llegaron a volar 386 pollos según el censo coordinado por WWF-España”, explica Juanjo Molina, Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza y Coordinador del Censo de Otoño al tiempo que añade que “en otoño, la mayor parte de los pollos nacidos ese año emigran a África donde pasan sus primeros años. Es en el segundo fin de semana de noviembre cuando realizamos en censo de otoño, que este año arrojó una cifra de unos 1.041 buitres, algo más baja de lo que se pudiera esperar y causada por la realización de una montería en zonas aledañas, lo que alteró el comportamiento de los buitres”.
De todos modos, “sabemos que existe una relación entre los datos de los censos de buitreras y los de los censos de otoño, que se mantiene constante”, asegura Molina.
En cuanto al mejor momento del año para observar buitres en Montejo de la Vega “tanto el leonado como el negro pueden verse todo el año en el Parque natural y su entorno”.
En primavera los campos lucen su máximo esplendor, pero existen limitaciones de acceso por estar en plena temporada de cría — por lo que los permisos son necesarios desde el 1 de enero hasta 31 de julio—.
Es a finales de agosto y el mes de septiembre cuando los buitres y alimoches nacidos ese año están practicando sus primeros vuelos. Y especies migradoras como el águila culebrera, el águila calzada o el milano negro comparten los cielos con ellos.

