Veinte por ciento. Ese el porcentaje de tuberías de fibrocemento que todavía forman parte de la red de abastecimiento de agua en España, según la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (Aeas). Aproximadamente 40.000 kilómetros de los que cerca de 45 están bajo el suelo de la ciudad de Segovia.
Cuando el actual equipo de Gobierno del PP tomó posesión, en 2023, cuantificó esa cifra en 51 kilómetros. El pasado verano había bajado hasta los 48 y las últimas actuaciones en el polígono de Hontoria han dejado su longitud en unos 45 kilómetros. Cifra siempre aproximada que debería llegar a cero en 2032 por exigencias de la Unión Europea.
Hay dos razones principales para sustituir el fibrocemento. La primera es práctica y económica. El fibrocemento comenzó a utilizarse en la segunda mitad del siglo pasado. Era un nuevo material, resistente, con durabilidad y barato. Con el tiempo, se vio que su durabilidad era relativa y que tenía una vida útil de 50 años en condiciones óptimas y de 20 a 30 si no lo son. Y en Segovia, no lo son.
Los cambios de temperatura lo afectan mucho, reducen su resistencia y llegan los reventones. Por eso, la mayoría de las zanjas que suelen decorar las calles de Segovia se abren en verano e invierno y el 90% de ellas afectan a tuberías de fibrocemento.
La segunda razón, tal vez la más importante, es que en la composición del fibrocemento anterior a 2002 aparecen fibras de amianto, substancia cancerígena. Cuando el fibrocemento se daña o se descompone, las fibras se liberan y se acumulan en los pulmones, donde pueden causar, entre otras enfermedades, cáncer.
Las fibras son peligrosas inhaladas, por eso el mayor riesgo no reside en que las tuberías conduzcan agua potable, sino en su manipulación. Desde 2006, el amianto solo puede ser retirado por empresas especializadas inscritas en un registro oficial y siguiendo rigurosos protocolos de seguridad.
La desaparición del fibrocemento es una prioridad para el equipo de Gobierno de José Mazarías, pero sin presupuestos, la retirada se hace fundamentalmente a golpe de avería, aunque también se acometen proyectos de envergadura como los que se han desarrollado en el polígono de Hontoria.
“Estamos avanzando mucho en lo que es la renovación, especialmente en el polígono de Hontoria, donde se han generado varias roturas importantes y con ellas problemas de abastecimiento en el pueblo”, explica José Luis Horcajo Llorente, concejal de Hacienda, Obras e Infraestructuras.
Los trabajos en el polígono de Hontoria se remontan a 2019, se retomaron en 2023 y el pasado verano se acometió la sustitución de 2.600 metros de viejas canalizaciones en la avenida de Hontoria y las calles Gremios del Cuero y Gremio de los Canteros. Unos trabajos que cambiaron el fibrocemento por polietileno y hierro fundido, entre otras mejoras.
Calle Peñalara
El de Hontoria no es el único polígono en el que el Consistorio está trabajando. La semana pasada salió a licitación la renovación de la calle Peñalara del polígono El Cerro. Con una inversión de un millón de euros se pretende mejorar el pavimento, servicios e infraestructuras, entre ellas la red de abastecimiento, de una calle de 520 metros de longitud. Las obras tienen un plazo de ejecución previsto de nueve meses, por lo que tras su adjudicación podrían estar acabadas a finales de 2026 o principios de 2027.
Aunque importantes, los polígono no son el único objetivo de Horcajo Llorente. “Hay otros puntos también críticos como son la Vía Roma y San Lorenzo, que precisamente recibirán una de las inversiones fuertes que tenemos de cara a los presupuestos de 2026 que ahora estamos negociando con los grupos”.
Félix Maroto, presidente de la asociación de vecinos de San Lorenzo, coincide con el concejal en señalar Vía Roma como uno de los puntos a mejorar. “La tienen que cambiar, sí o sí, porque todos los años tiene alguna avería, igual que la calle Rosario o la zona de la calle Riaza, que también han tenido bastantes averías. Al final son zonas con tuberías de fibrocemento y ya sabemos lo que pasa con él”,explica Maroto.
La asociación de vecinos ‘La Parrilla’ de San Lorenzo se mantiene en contacto con el Consistorio. Esta misma semana se han reunido y entre los temas a tratar estaban las dichosas averías. “Hace tiempo nos dijeron que Vía Roma era importante, pero se ha acometido antes la reforma de Conde Sepúlveda. Queremos saber si seguimos siendo importantes o no y si se va a hacer algo o no”, asegura Maroto, que recuerda como justo antes de las pasadas navidades hubo una avería que dejó sin agua potable durante tres o cuatro días y obligó a los bomberos a acudir al barrio para suministrar agua potable. “Se juntaron dos averías, una en Vía Roma y otra en la calle Riaza y menos mal que se pudieron arreglar antes de Nochebuena…”, recuerda el representante vecinal.
“Todo lo que son inversiones en fibrocemento son necesidades urgentes para nosotros”, asegura el tercer teniente de alcalde, que encuentra dinero para sustituirlo en partidas tan insospechadas como las turísticas.
José Luis Horcajo: “Vía Roma y San Lorenzo son puntos críticos que recibirán una de las inversiones más fuertes que tenemos en los presupuestos de 2026 que ahora estamos negociando con los grupos”
José Luis Horcajo: “Nuestro objetivo es avanzar en el círculo integral del agua para poder acometer no solo la sustitución de las tuberías de fibrocemento, sino también la sustitución de contadores, el control del agua y corregir las pérdidas del sistema”
Ahora mismo se está estudiando la licitación de dos proyectos de mejora de la red de abastecimiento a cargo del Plan de Sostenibilidad Turística, que con 4,5 millones de euros de los fondos europeos de recuperación pretende transformar el modelo turístico de la ciudad con el agua como hilo conductor. Gracias a 261.000 euros se actuará sobre las tuberías de la Bajada de la Canaleja, Santa Engracia y Arturo Merino, en San Millán, y la calle Doctor Velasco, el Paseo del Obispo y la calle Toray, en el recinto amurallado.
“También tenemos puntos que son recurrentes y que sabemos que son problemáticos como la calle Santa María o la calle La Plata. En esta última tenemos que acometer una reforma más integral, porque no solo es un tema de abastecimiento, también hay que actualizar el saneamiento”, el concejal de Obras. Y eso al final sube la factura. “Es una inversión fuerte, por eso necesitamos los presupuestos, para poder acometer las obras lo antes posible. Se están redactando los proyectos para avanzar lo antes posible, como es el caso del polígono de Hontoria, donde queremos ejecutar una fase más este año”.
Un millón de euros
Proyecto a proyecto hasta sumar un millón de euros. “Es lo que nos hemos gastado en el último año”. Suma y sigue. “Y este año pensamos gastar lo mismo”. “Queremos avanzar lo más rápido que podemos, pero con los recursos de los que disponemos”, asegura el concejal.
La otra forma que tiene el Consistorio de deshacerse del fibrocemento son las averías puntuales “Las acometemos con el equipo de fontaneros del Ayuntamiento según van ocurriendo. Hay veces que no tienes ninguna o puede ocurrir, como nos pasó el año pasado, que en un día se produzcan tres seguidas”.
Las tuberías segovianas de fibrocemento, por sus características y por su antigüedad, son muy sensibles. “Están muy expuestas a los problemas de presión, a los cambios brusco de temperaturas o al mal estado de los firmes, y si lo combinamos todo en poco tiempo, llegan las averías”, explica Horcajo Llorente. Averías que según en que zona se produzcan son más o menos complejas y caras de solucionar. “El problema principal es el coste, porque cuando entramos en el casco histórico, sobre todo, tenemos que levantar el adoquinado o pisos históricos y es un trabajo manual”.
Las obras en el sistema de abastecimiento de agua potable son de las más sensibles de cara a los ciudadanos. “El agua es fundamental, es un bien necesario del que no nos acordamos hasta que deja de salir por el grifo y su falta es una de las mayores incomodidades que tienen los ciudadanos cuando hay una avería”, se lamenta Horcajo Llorente, que intenta siempre minimizar esas incomodidades dentro de lo posible.
Incomodidades que llegan a buena parte de la ciudad de Segovia. Ejemplos. Hace dos semanas, un reventón en la plaza de las Alcaldesas obligó a cortar el suministro a Zamarramala durante casi doce horas. Días antes, una avería afectó a varios portales de las calles Lirio y Laurel, en Las Lastras.
En diciembre, también en Zamarramala hubo que poner un grifo para que los vecinos de la calle Bachilleres y aledañas pudieran tener acceso a agua potable mientras se solucionaba una avería.
En noviembre, las averías llegaron a las calles Juan Villegas, en el barrio de La Albuera, La Plata, en esta última, la rotura afectó a una tubería de fibrocemento.
Averías todas ellas solucionadas en horas, a lo sumo en días, pero no todas son tan fáciles de solventar. En septiembre de 2025, el Ayuntamiento cortó un carril de acceso a la avenida Juan Carlos I desde la avenida Padre Claret para solucionar una filtración que afectaba a los edificios de la rotonda del Espolón. Un corte de tráfico que se alargó durante semanas.
“Hay que asumir que los vecinos cuando ven que fallan los servicios por los pagana tienen todo el derecho a quejarse. Nosotros queremos cumplir con nuestras obligaciones e intervenimos lo más rápidamente posible, pero incomodidades siempre va a haber”, reflexiona Horcajo Llorente, conocedor que la mayoría del rosario de averías y reventones se producen en tuberías de fibrocemento.
Sistema defectuoso
La erradicación del fibrocemento tiene fecha límite. La Unión Europea fijó el 2028 para su eliminación de los edificios públicos y recomienda su retirada total en 2032. “Nosotros estamos intentando avanzar en ese sentido, pero como en muchas otras ciudades, nos va a costar conseguirlo. Nuestro objetivo es avanzar en el círculo integral del agua para poder acometer no solo la sustitución de las tuberías de fibrocemento, sino también la sustitución de contadores, el control del agua, corregir las pérdidas del sistema… Tenemos un sistema de abastecimiento con muchos defectos y estamos trabajando en un plan para en los próximos años actualizarlos de una forma mucho más ágil”.
1,4 millones de euros para quitar cubiertas de uralita en la provincia
El fibrocemento no solo está presente en las tuberías de la red de abastecimiento de agua potable. Se prohibió su uso en 2002, pero sigue envejeciendo instalado en muchos edificios. Desde 2022, los ayuntamientos están obligados a elaborar un censo de amianto y planificar su sustitución para llegar a eliminarlo en 2033, cuando Europa debería ser un lugar libre de amianto.
En Castilla y León, hay ayudas para que las empresas retiren las cubiertas que contengan amianto, la famosa uralita, de sus centros de trabajo.
La convocatoria de esas ayudas de 2026 se cerró a mediados de este mes de febrero y subvencionan el 85% de los costes de retirada con un máximo de 10 euros por metro cuadrado y de 30.000 por edificio y hasta el 50% de la nueva cubierta con un límite de 40 euros por metro cuadrado y 20.000 por centro.
En la presente legislatura, la Junta se ha gastado 11 millones de euros en la sustitución de cubiertas en Castilla y León, 1,4 millones de ellos en la provincia de Segovia, donde se han beneficiado 51 empresas que han podido mejorar sus centros de trabajo.
