El sector cárnico ha registrado un crecimiento importante que se ha producido en un contexto favorable para el conjunto del gran consumo. En concreto, en 2025 este sector ha alcanzado un valor total de 131.000 millones de euros, lo que ha supuesto un incremento del 5,8% respecto al año anterior, según los datos presentados por NIQ durante el 26º Congreso AECOC de Productos Cárnicos, celebrado el 24 y 25 de febrero en Lleida.
Este avance se explica principalmente por el aumento de la frecuencia de compra, que ha crecido un 11%, aunque el tamaño de las cestas se ha reducido un 8%, lo que refleja un comportamiento de compra más planificado y prudente por parte de los consumidores. En este contexto, los productos frescos destacan como el principal motor de crecimiento, con un aumento del 9,3% en valor y del 4% en volumen. Por su parte, los productos envasados también han mostrado una evolución positiva, con un crecimiento del 5,2% en valor, lo que ha confirmado la solidez del mercado.
En concreto, el consumo de productos cárnicos ha cerrado 2025 con una facturación de 22.593 millones de euros, lo que ha supuesto un crecimiento del 7,5% en valor y del 3% en volumen. Por su parte, la carne fresca ha destacado como el segmento más relevante del mercado, al representar el 63% del valor total del sector cárnico. En concreto, ha alcanzado una facturación de 14.148 millones de euros, tras crecer un 8% en valor y un 3,7% en volumen.
Otro dato relevante es la preferencia de los consumidores por productos más asequibles. En este sentido, el pollo y el cerdo han concentrado el mayor peso en el mercado, con cuotas del 26% y del 25%, respectivamente, impulsados por su precio competitivo frente a otras carnes como el vacuno o el cordero. Además, el canal de libre servicio ha continuado ganando protagonismo, ya que el 68% de las ventas de carne se han realizado en supermercados e hipermercados, frente al 31% registrado en tiendas especializadas.
Por su parte, el segmento de charcutería ha alcanzado una facturación de 7.839 millones de euros en 2025, con un crecimiento del 6,3% en valor y de un 1% en volumen. Dentro de esta categoría, los productos cocidos y curados han mantenido una elevada demanda, especialmente el jamón, el pavo y el pollo.
Asimismo, los platos preparados cárnicos han destacado como la categoría con mayor crecimiento. En 2025 han alcanzado una facturación de 605 millones de euros, tras aumentar un 10% en valor y un 7,2% en volumen. Este avance ha estado impulsado por la búsqueda de soluciones prácticas por parte del consumidor. En particular, los productos refrigerados han liderado esta tendencia, especialmente aquellos elaborados con pollo. En paralelo, el mercado total de platos preparados en supermercados ha alcanzado los 3.750 millones de euros, con un crecimiento del 11%, lo que confirma el auge de las soluciones listas para consumir.
Este comportamiento se ha visto favorecido por un entorno económico estable. La economía española ha crecido un 2,6% en 2025 y se prevé que aumente un 1,8% en 2026. Además, la población ha continuado creciendo y la inflación ha mostrado signos de moderación. No obstante, el precio ha seguido siendo un factor determinante en las decisiones de compra. El 44% de los consumidores ha controlado activamente el coste total de su cesta, mientras que muchos han optado por marcas más económicas o han reducido el consumo de productos no esenciales.
Las previsiones para 2026 apuntan a una evolución favorable del sector, con un crecimiento estimado del 3,8% en valor y del 2,5% en volumen, lo que confirma la estabilidad y fortaleza del mercado del gran consumo en España.
Manuel Pimentel, exministro de Trabajo y Asuntos Sociales ha identificado tres grandes factores que marcarán el futuro del sector. El primero es la innovación, con amplio recorrido para mejorar procesos y producción. El segundo es la economía de escala y la integración vertical para ganar eficiencia. Y el tercero es la garantía de suministro, que se convertirá en un factor clave, especialmente mediante la especialización de los productores en determinados productos para asegurar su presencia en la gran distribución. También se ha mostrado crítico con algunas de las medidas impulsadas en el marco de la Política Agraria Común, al considerar que se ejerce un control excesivo sobre ganaderos y productores. Además, el exministro ha rechazado la imagen que presenta al sector cárnico como responsable del deterioro medioambiental o del maltrato animal, y ha defendido el valor nutricional de la carne como parte esencial de una dieta equilibrada.
