En la tercera jornada de huelga de los médicos en contra del borrador del Estatuto Marco que regula la profesión que pretende aprobar el Ministerio de Sanidad, los facultativos segovianos quisieron escenificar su malestar con una concentración al mediodía a las puertas del Hospital General de Segovia. Ataviados la mayoría con sus batas blancas y portando una pancarta en la que reivindican un estatuto propio que además sea consecuencia de su negociación con la ministra Mónica García, unos 70 profesionales -ese es el dato de seguimiento contabilizado por la Gerencia Regional de Salud (SACYL) en la provincia- mostraron su rechazo el provisional texto al que sí dieron el visto bueno sindicatos como UGT, CC.OO. o CSIF.
“Esta huelga tiene unas reivindicaciones muy claras que han sido bien explicadas en el último año y que tienen como objetivo fundamental que los médicos tengamos un ámbito de negociación propio para nuestras condiciones laborales, pero además de eso, queremos una nueva reclasificación profesional porque no estamos conformes con la que propone el borrador del Estatuto Marco. Creemos que ese tipo de cosas se tienen que hablar con los médicos y no se puede hacer esto sin los médicos. Es una reivindicación justa, no hablamos de cosas concretas sino de aspectos que los médicos jóvenes nos reclaman porque lo tienen en toda Europa y tienen la razón. La normativa es muy antigua, la última es del 2003 pero recoge cosas que vienen del pasado”, expresaba a los medios Graciliano Estrada, presidente del Colegio de Médicos de Segovia.
Seguimiento vs repercusión
Una tercera jornada de huelga que de nuevo recoge cifras no muy llamativas en cuanto a seguimiento, con 70 médicos de los casi 500 de la provincia de Segovia y 1.437 de los 7.164 efectivos disponibles en el turno de mañana en Castilla y León, según un comunicado de SACYL, lo que supone un 26% de media en Atención Hospitalaria (1.183 en la comunidad) y un 10% en Atención Primaria (254). En Segovia fue de casi un 16% total.
Una vez más, esas cifras no esclarecen el perjuicio real en el servicio prestado, como hacían hincapié los representantes médicos, pues en Segovia se tuvieron que posponer 308 consultas, lo que sumadas a las 210 del día inaugural y las 161 del segundo significan 670 desde que comenzó la movilización. En el ámbito regional, se han cancelado en este tercer día 226 intervenciones quirúrgicas, 524 pruebas diagnósticas y 4.734 consultas externas programadas.
“Nosotros no vamos a entrar en datos o en polémicas con otras profesiones, únicamente pedimos al ministerio que reflexione, que lo que ha hecho no está bien. Y a la señora ministra le pedimos que por favor se siente a hablar con los médicos. Y nada más. Es evidente que nos gustarían unos números más altos en cuanto a participación, pero hay que tener en cuenta que son muchos días de huelga y que la gente tiene sus condicionantes personales y se acaba cansando. No queremos tampoco polémicas con otros colectivos, como se pretende -se refiere a Enfermería-, sino reivindicar lo que creemos que es justo y que está así estipulado en toda Europa”, continúa el presidente médico.

Sobre las estadísticas, Miguel Marina, presidente del sindicato convocante y delegación del nacional, CESM Segovia, alerta de que esas cifras de seguimiento de en torno al 20% no van en paralelo a la repercusión o el impacto que se genera en la atención sanitaria, es decir, en las consultas suspendidas, pruebas e incluso intervenciones quirúrgicas no urgentes, además de que hay unos servicios mínimos que se han reforzado dado el carácter duradero de esta movilización. “Se están suspendiendo una media de entre el 70 y el 80% de las intervenciones quirúrgicas programadas diariamente, que para una provincia es mucho. Se están suspendiendo entre el 30 y el 40% de las pruebas diagnósticas y un 20% de las consultas de Atención Hospitalaria, por lo que más que los números de efectivos la repercusión la están notando más los pacientes”. Miguel Marina pide disculpas a los ciudadanos por los perjuicios y el retraso que les están generando estos días de aplazamiento de sus consultas, pruebas, etc. “Los pacientes son los paganos de esta incompetencia de la ministra para solucionar este problema. Les pedimos disculpas”, subraya el dirigente sindicalista, que acusa a Mónica García de “querer hacerse la foto con los grandes sindicatos por un interés político. Es un insulto”.
Hay que tener en cuenta además que no se trata de una huelga puntual y fugaz, sino que estamos en el comienzo de un largo proceso que continuará con otra semana más en cada uno de los meses al menos hasta junio. “A los ciudadanos hay que decirles que la asistencia está garantizada. Se están produciendo unas consecuencias que no las vamos a desear, ésta era la última opción de todas, pero hay una cosa que está muy clara: que la Sanidad Pública necesita médicos, sabemos que hay especialidades con mucho déficit y lo que no podemos permitir es que los médicos se marchen de España. Las condiciones que hay ahora sí están provocando que haya médicos que decidan irse a otro país y eso es muy malo. Por eso, de cara al futuro, serán unas reivindicaciones que no solo mejoren sino fortalezcan la Sanidad Pública. Todos los que estamos aquí queremos la mejor para todos los ciudadanos. Pedimos disculpas por algunas pruebas y consultas suspendidas, pero esto será bueno para los próximos años”, valora Estrada respecto a las molestias a la ciudadanía.
“Es una cuestión completamente de voluntad del ministerio. Se pueden poner todas las excusas que quieran o implicar a las comunidades autónomas porque tienen competencias, pero es el Ministerio de Sanidad el organismo competente y lo puede hacer porque la Unión Europea no pone ninguna traba. De hecho, en la UE los médicos negocian sus condiciones en ámbitos propios de negociación, como se ha hecho en este país hasta el 2003. No es ninguna quimera ni nada abstracto, es muy sencillo”, prosigue Graciliano Estrada.
“¡Con este Estatuto, la Sanidad está de luto!, ¡no es vocación, es explotación!, ¡Mónica, rata, pónte tú la bata!, ¡hora trabajada, hora cotizada!, fueron algunas de las consignas que pudieron escucharse a las puertas del hospital. Volverán a sonar en la semana del 16 al 20 de marzo, salvo que haya algún avance, ya que durante un día de cada semana de huelga se saldrá a la calle a visibilizar la protesta.
Los pacientes entienden sus reivindicaciones pero están hartos de la mala planificación
Muchos de ellos muestran su enfado por tener que viajar más de 60 kilómetros para una consulta que no tiene lugar; casi 700 citas han tenido que suspenderse en Segovia durante estos tres días de huelga
Cualquier huelga, por argumentada y bienintencionada que sea, tiene sus daños colaterales. Si se trata del colectivo médico esos efectos son importantes, y más en una movilización que va mucho más allá de un solo día o jornada laboral. La convocatoria acapara casi toda la semana, desde el lunes que dio inicio hasta el viernes, pero es más, se repetirá una semana de cada mes hasta como mínimo junio, por lo que nos referimos únicamente a los albores de estas reivindicaciones de los sindicatos médicos contra el borrador del Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad. Basta pasar un rato en la entrada principal del Complejo Hospitalario de Segovia para palpar el ambiente de desasosiego y malestar de los pacientes, que estos días testan más que nunca el sentido literal de esa palabra.
Algunos reconocen que están en consonancia con lo que reclaman los facultativos, entienden sus anhelos acumulados hace años, pero no por ello dejan de estar afectados por esta situación que se agrava cuando hay casos de mala comunicación. Sobre todo aquellos que se presentaban en el centro hospitalario llamados a una consulta, cita, prueba, etc., desde fuera de Segovia, teniendo que coger el coche y conducir unos kilómetros para quedarse en la orilla y volverse de vacío. Son muchos los ciudadanos que han padecido ese problema estos días.

Como José García y Marina Jiménez, que en torno al mediodía acudieron al hospital desde El Espinar. Tenían programada una consulta para el médico de digestivo y les dijeron que el facultativo estaba haciendo huelga y que no era posible. “A las 12.30 teníamos la cita y nos han dicho que estaba de huelga y que ya nos llamarán para otro día, pero lo suyo es que nos hubieran avisado unos días antes, por vía telefónica o como sea, y así no tenemos que venir”, se lamenta Jose. “No sé cómo te pueden dar cita una semana de huelga”, apostilla Marina. “No sabemos mucho sobre la huelga, respetamos a los médicos y lo que pidan, pero que no nos afecte. Todo el mundo tiene derecho a hacer huelga, pero respetando a los demás para que nadie salga perjudicado”, añade Jose.
“España es una casa de p… Es que no funciona nada. Ni los trenes, ni la Sanidad, ni el Gobierno, ni los periodistas…”, comenta malhumorado otro paciente que prefiere guardar el anonimato. Su hermano estaba llamado a una resonancia de cabeza que quedará en el olvido momentáneo y de la que, según explica, fue avisado el día anterior para que estuviera allí a las 12.00. “¿Qué quieres que te cuente sobre mi estado? Pues muy cabreado. El problema es que pasamos por tontos, porque no funciona nada. Yo ya no confío en nadie. No me fío de ti tampoco”, continúa cada vez más encendido. Su caso se agrava pues tuvo que conducir unos 50 kilómetros desde Cabezuela ya que su hermano no puede hacerlo porque sufrió un ictus. “He pedido permiso en el trabajo para traerle y pasa esto, ¿qué quieres que te diga?”.
José Alberto Rodríguez vino de Encinillas para una revisión oftalmológica que finalmente no pudo llevarse a cabo. “Me han avisado hoy de que no estaba el oftalmólogo y que ya me llamarán para otro día cuando ya estábamos dentro. Dentro de lo malo, nosotros estamos a 8 kilómetros de Segovia, pero hemos visto gente que venía desde 60 o más y que les han dicho que ellos no saben hasta las 9.00 de la mañana o así si estaría el médico. Es un trastorno, la verdad”. José Alberto salió por la puerta del hospital mosqueado por el inconveniente aunque quiso aclarar que entiende las peticiones de los médicos. “Entiendo su situación y que tienen derecho a hacer huelga, que la salud nos toca muy de cerca, aunque tiene estas molestias a los ciudadanos”.
Por los datos de Sacyl, sumando los tres días de parón, el total de consultas de Enfermería Familiar y Pediatría que han tenido que aplazarse porque faltaba el facultativo alcanza las 670. Fueron 210 en el inicio del lunes, otras 161 el martes y este miércoles 308, coincidiendo con el día que los médicos hicieron visible su protesta en la calle. Según los propios profesionales, se ha incrementado el número de reclamaciones presentadas por los pacientes, aunque Sacyl no pudo aportar ese dato.
