El Adelantado de Segovia
domingo, 15 febrero 2026
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Actualidad
  • EN
El Adelantado de Segovia

Carlos Pérez Merinero, el hombre que solo sabía escribir

por Miguel López
15 de febrero de 2026
Pérez Merinero durante el rodaje de la película “Rincones del paraíso”, en 1996.

Pérez Merinero durante el rodaje de la película “Rincones del paraíso”, en 1996.

Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en WhatsApp

“BusCyL y la bonificación en los trenes son medidas que asientan población en Segovia”

El Defensor del Paciente recibió 49 denuncias desde Segovia en 2025

‘Ouroboros’, una muestra de Laura Torrado que combina vidrio y cristal con otras técnicas tradicionales llega a la Real Fábrica de Cristales

Carlos Pérez Merinero (1950-2012) vivió y trabajó fuera del radar de los grandes medios e instituciones culturales. Hoy queda muy estrecha su habitual descripción como “pionero de la novela negra” en España, porque sus guiones cinematográficos (con clásicos como Amantes o La Buena Estrella), poesías, cuentos o novelas le revelan como uno de los más prolíficos e interesantes autores de las últimas décadas. Varios compañeros de letras consideran que fue un adelantado a su tiempo y llevan años sacando a la luz trabajos desconocidos de un creador extraordinario que “solo sabía escribir”.

Durante los últimos meses se han sucedido encuentros y homenajes al escritor Carlos Pérez Merinero, que hubiera cumplido el pasado octubre 75 años y cuya figura causa asombro entre los estudiosos de su obra. Santiago Alonso, periodista cultural especializado en crítica de cine, lleva casi dos años embarcado en la ambiciosa labor de culminar una biografía del narrador nacido en Écija (Sevilla), empeño en el que colaboran amigos cercanos y familiares del novelista.

Explica Alonso que “mi perspectiva es la de una persona que no conoció a Carlos en vida, solo a través de sus libros y conversaciones con gente que lo conoció, como su hermano David, y personas trataron mucho con él, por ejemplo Javier Macua o Manuel Blanco Chivite. Mi intención es escribir una biografía sobre Carlos, pero también un resumen crítico de su obra, tarea bastante complicada. Fue una persona que tuvo una vida muy particular. Vivió los últimos años en casa. Creo que se puede contar la vida de una persona a través de sus libros, leyendo toda su obra. Si mi objetivo es escribir la biografía de un hombre sin vida, también tengo que hacer la crítica de la obra de un escritor, podemos decir, sin bibliografía, empezando por el hecho de que los libros de Pérez Merinero son complicadísimos de encontrar”. Añade Santiago Alonso que “están los libros de la colección que está haciendo su hermano David (Prokomun, 43 títulos editados desde 2013 hasta ahora), pero hay una barrera entre el gran público lector y la obra de Carlos. Expongo unas cuantas cifras, para hacerse una idea, porque yo hasta hace poco no fui plenamente consciente. Tengo contados ocho libros de cine, escritos en colaboración con su hermano, con el colectivo Marta Hernández. Después tenemos 27 guiones de televisión y de cine, algunos en colaboración y otros que no se rodaron. Hay 38 créditos en películas, donde participó en el guion o en el argumento o bien la película está basada en una de sus historias. A eso hay que sumar los cuatro como director y otras tres películas experimentales. Aparte, cuatro o cinco libros de poesía y dos de prosa poética. Lo que haría un total de seis libros de poesía, de los cuales solo publicó dos en vida. Seguimos sumando: ocho obras de teatro, que prácticamente nadie conoce y se leen como si fueran una novela dialogada. Y ya vamos a la prosa. Aparte de 31 cuentos, reunidos en los cuentos completos, estamos hablando de un corpus narrativo de 18 novelas, doce publicadas en vida y otras seis póstumas”.

Pérez Merinero durante el rodaje de la película “Rincones del paraíso”, en 1996.
Pérez Merinero durante el rodaje de la película “Rincones del paraíso”, en 1996.

Alonso puntualiza que “estamos hablando de obras terminadas, con su punto final, en las cuales el autor dijo ‘ya está, esto está acabado’. Y dejó muchos proyectos iniciados, con mayor o menor recorrido, pero que se quedaron por el camino. A mí me parece una barbaridad, una cantidad ingente”. Pasando de lo numérico a lo cualitativo, “la siguiente pregunta, bastante lícita, es ‘¿Qué es válido? ¿Qué se puede considerar realmente que puede perdurar?’. Aquí entra la opinión de los lectores. Habría que sumar todos estos números, pero creo que se puede llegar a los cien títulos fácilmente. Aunque solamente un tercio fuera bueno, ya merece la pena zambullirse. Pero puedo asegurar que más de un tercio realmente alcanza un nivel notable y de ahí la dificultad para establecer algo parecido a un canon. Con muchos autores se hace, porque hay consenso, tanto crítico como de la masa lectora, para establecer qué es lo que hay que leer de un escritor o si hay que leerlo en un orden determinado. Eso sucede con muchos autores y es una de las tareas que debe hacerse con la obra de Carlos, con el apoyo, indudablemente, del mundo editorial de este país, que reaccione y se ponga a editar como loco todas las obras de Carlos. Espero que llegue ese momento y realmente se pueda difundir su obra y establecer las tres, cuatro, cinco, seis o siete novelas que son grandísimas y deben leerse, difundirse”. Y concluye: “Los merineristas, los aficionados a las novelas de Carlos, se centran solamente en tres o cuatro títulos, sin duda estupendos, pero hay mucha gente que se está perdiendo obras muy importantes. El merinerista, digamos, prototípico es el que tiene “Días de Guardar” como la gran novela de Carlos. Esa gente, en ocasiones, busca en las lecturas el mismo esquema o el mismo tipo de historia. En mi opinión, a cualquier lector que se acerque a Carlos, puede que les encante Merinero por cuatro, cinco, seis, siete obras más”.

El editor Manuel Blanco Chivite, conoció la obra de Carlos Pérez Merinero a través de “Días de Guardar”, en la colección de novela negra de Libro Amigo, en Bruguera. Explica que “fue en un repunte en los años ochenta de la novela negra en España. Digo novela negra porque se ha acuñado esa expresión, con la que no estoy muy de acuerdo, y además creo que ya casi se usa solo en España. Ni siquiera donde nació el término, que era Francia, con Marcel Duhamel en la editorial Gallimard, con diseño de portada, en negro y amarillo, de Picasso. Más bien es novela policíaca realista o novela criminal realista, crítica y demás, con los antecedentes en los clásicos de Estados Unidos, Dashiell Hammet y compañía, de los años veinte, de la máscara negra, Black Mask, donde el adjetivo negro también aparece”.

De izquierda a derecha, David Pérez Merinero, Javier Macua, Manuel Blanco Chivite y Santiago Alonso.
De izquierda a derecha, David Pérez Merinero, Javier Macua, Manuel Blanco Chivite y Santiago Alonso.

Para el periodista Blanco Chivite, “en los años ochenta, con estos modelos de novela criminal realista o crítica, aparece una andanada de autores, Juan Madrid, Andreu Martín, Fernando Martínez Laínez, Mariano Sánchez Soler, Julián Ibáñez… O en Cataluña la colección la Cua de Palla de Manuel de Pedrolo, que ya venía de lejos. Ahí surge, junto con este batallón de escritores, Carlos Pérez Merinero. En una entrevista en la revista “Qué Leer”, dice en pleno boom del género, con la semana negra de Gijón y demás, durante los años ochenta y primeros noventa, que el género literario más conservador que existe es el género policial, con lo que estoy absolutamente de acuerdo. Cuando la novela se puso al servicio de la policía, apareció la novela policíaca. Y la novela negra intenta, con Hammett y otros clásicos, salirse de ese esquema hacia una novela criminal realista. Ya ni siquiera en Francia se usa ese término y la llaman neopolar. En Italia es el giallo, el amarillo, por las portadas, que la copió aquí Molino en los años treinta. En ese sentido, Merinero se enmarcaría en la novela criminal realista o crítica, incluso más crítica que criminal, porque no hay demasiados criminales en las novelas, pero sí los suficientes”.

Blanco Chivite cree que Pérez Merinero se sale de esos cánones “y, aparte de salirse, crea un mundo propio. En algún momento se le comparó con Jim Thompson, que me gusta mucho, Lo he leído y me parece uno de los grandes. Pero no tiene nada que ver con Carlos Pérez Merinero. Thomson, como yo digo, es el novelista de los Estados Unidos profundos, que hoy yo les llamo catetos psicóticos, narcópatas. Bueno, por eso ha salido Trump, Mientras que los personajes de Merinero son urbanos, soledades urbanas, son visiones perfectamente urbanas, de un urbanismo muy de hoy, con elementos dramáticos. No creo que no tengan nada que ver uno con otro, salvando la gran calidad de ambos”. Y remarca que contaba “con una característica muy interesante, sobre todo al utilizar la primera persona en muchos de sus libros. Creo es el autor el que se va metamorfoseando en el personaje. No es el autor el que quiere mostrarse, sino que se metamorfosea, como podría ser un actor de cine que se convierte en Romeo y una actriz que se convierte en Julieta. El que lo hace mejor es el que te convence de que es Romeo y Julieta, no el que te convence de que eso está escrito por Shakespeare. Ese es el buen escritor. No le encuentras a él, encuentras al personaje”.

El estudio de Pérez Merinero.
El estudio de Pérez Merinero.

También el cineasta Javier Macua, amigo y colaborador de Carlos Pérez Merinero, afirma con rotundidad: “No me cabe la mínima duda de que es un señor que no vivió. Escribió, se pasó la vida escribiendo. Nos citábamos en El Góngora, un pub cerca de Juan Bravo, cerca de los chicos finos de Alfaguara, donde también publicaba yo de vez en cuando. Quisiera decir que la novela que a mí me gusta más y debería hacerse ya (lo llevo diciendo desde hace 30 años) es “Caras Conocidas”, la historia del franquismo desde el principio hasta el final. No se parece a otras novelas suyas en absoluto”.

En una sesión de homenaje organizada el pasado diciembre por el Club de Amigos de la Unesco de Madrid, su hermano David Pérez Merinero confesó que “yo conocí poco a Carlos. Si hay un espacio donde la representación ocupa un lugar estrella es en el seno de la familia. Él representaba un papel, yo representaba el mío. Nuestra relación en este mundo de representación se limitaba prácticamente a hablar de libros, de películas y, fundamentalmente, de cómo iba El Betis. Tanto Carlos como yo éramos béticos por tradición familiar. Si de algo me ha servido la aventura que inicié un año después de que Carlos muriera, lo que llamé Colección Carlos Pérez Merinero con clara demostración de falta de imaginación, ha sido conocer un poco cómo era este personaje. Me quedé sorprendido de que hubiera tanta obra inédita. Si llego a saber el alcance que tenía, nunca me hubiera metido en esta aventura de publicarlos todos. No seguí la recomendación de Raymond Chandler, aquello de que no hay peores trampas que las que uno se crea a sí mismo”. David añade que Carlos “ha pasado a la historia porque fue el primero que utilizó literariamente el término “carajote”, en una de sus novelas. Nunca se había utilizado antes carajote, un término que usamos en los barrios de Jerez día sí, día no. Pero los académicos van poco a Jerez…”.

Días de guardar, Carlos Pérez Merinero.

Explica David Pérez Merinero: “Creo que toda su obra gira en torno a no saber en qué país vive, cuáles son las circunstancias que rodean al mundo editorial. Se lanza en picado sin encomendarse ni a dios ni al diablo y escribe lo que le apetece. Él no puede dejar de escribir. Es lo único que sabe hacer. Carlos no aprendió a hacer ninguna otra cosa. Hasta tenía dificultades para abrir unas latas de aceitunas, de las abrefácil. Tenía que plantearse el problema. Miraba la lata y entonces analizaba la secuencia de pasos que debía dar para abrir esa lata. Cuando empezaron los vídeos domésticos, cada vez que lo ponía, consultaba una pequeña chuletita que tenía. Es decir, era incapaz de memorizar cómo se grababa una película en un vídeo. Lo único que podía hacer era escribir. Escribir desaforadamente, enfermizamente. Eso ha provocado que páginas y páginas y páginas estén ahí esperando… ¿Esperando qué? Supongo que nada. ¿Qué va a pasar con toda esa obra de Carlos?”.

El radio de acción de Carlos Pérez Merinero durante décadas estuvo limitado a ciertas calles de su barrio madrileño, Pueblo Nuevo. Recuerda Blanco Chivite que “en cierta ocasión le dijimos que tenía que presentar su novela “Caras Conocidas” (2003). Le digo en su casa, ´bueno, pues la presentamos por la zona de Diego de León y tal y cual´. Y me dice ´es que yo no viajo´. Estamos en José del Hierro y me dice que no viaja. Yo le digo ´si puedes ir andando casi, te das un paseo´. Que no, que yo no viajo ya, yo ya no viajo´.

Pese a la titánica labor de editar la enorme parte sumergida de la obra de su hermano, apunta David que “supongo que todo lo que dejó escrito en sus carpetas, sus libros, los volúmenes de la colección, todo eso acabará un día en el rastro. Un chamarilero o alguien pasará por allí y supongo que el Trapiello de turno pasará por allí y dirá, mira, pues este… Supongo que igual que acaban los papeles de todos los escritores que no compran las universidades americanas, que se dedican a comprar absolutamente todo. Espero que alguna universidad americana lo compre y se lo lleve todo. Entonces yo descansaré”.

Por su parte, el poeta y crítico cultural José Luis Esparcia destaca que “el día que se edite una antología de los diez mejores comienzos de una novela, estará el de “Días de Guardar”, seguro. El comienzo es el siguiente: “Y, sin embargo, se mueve. La muy hijaputa se mueve. No sólo se mueve, sino que pone su mano sobre mi pecho…”. Recuerda Esparcia, impulsor de la revista cultural Max Estrella, que “los Pérez Merinero vienen de Écija. Y en Écija, en la biblioteca, hay un cartel de gran tamaño dedicado a Carlos Pérez Merinero” Su hermano David aclara que “cuando veas algo de Pérez Merinero, siempre hay algo mafioso. Eso es porque unos primos míos estaban hasta los huevos de que no hicieran caso a mi primo. Entonces se empeñaron. En Écija sigue siendo un perfecto desconocido y lo seguirá siendo”.

Compartir en Facebook122Compartir en X76Compartir en WhatsApp
El Adelantado de Segovia

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

  • Publicidad
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • KIOSKOyMÁS
  • Guía de empresas

No Result
View All Result
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Actualidad
  • EN

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda