Las calles de la capital segoviana vibraron en la mañana de ayer con los rugidos de la veintena de motos que, conducidas por personas disfrazadas de Papá Noel y Mamá Noel, dieron la bienvenida anticipada al periodo navideño. En concreto, una treintena de motoristas y acompañantes, entre los que destacan algunos niños, participaron en una ruta que discurrió por los lugares más emblemáticos de la ciudad. Todo con el propósito de saludar a los segovianos y visitantes, así como despertar la ilusión inherente a estas fechas en los más pequeños.
“Al fin hemos podido recuperar esta bonita tradición tras la pandemia”, se alegró Alberto, organizador de la concentración motera, quien explicó que el año pasado no se pudo llevar a cabo a causa de la situación del virus. La primera edición de este evento tuvo lugar en 2012, cuando a un grupo de amigos que compartía la pasión por las motos se le ocurrió programar un pequeño recorrido vestidos de Papá Noel por la ciudad, algo que también se lleva a cabo en otras provincias españolas. En concreto, algún año “hemos llegado a ser hasta 50 personas”, recordó.
En la edición celebrada ayer, la ruta partió desde La Lastrilla y llegó en torno a las 13.00 horas al Acueducto, donde los motoristas anunciaron con los cláxones de sus vehículos la primera parada del itinerario. Tras aparcar las motos, caminaron hacia los pies del monumento, donde saludaron a las personas que en aquel momento disfrutaban de un paseo matutino por el lugar. “Muchos turistas nos han pedido fotos y hemos repartido caramelos a los más pequeños que, muy sorprendidos, se acercaban a nosotros”, indicó el coordinador de la concentración motera. Tras esto, emprendieron su viaje hasta llegar a la Fuencisla, donde hicieron una segunda parada para plasmar en una fotografía el recuerdo de esta actividad junto al Alcázar. Finalmente, el recorrido culminó en el barrio de San Lorenzo.
Así, Alberto enunció que el objetivo de esta actividad es “desear una Feliz Navidad a todos los segovianos”, así como sorprender a las personas que se pararon a observar el desfile motero y que, incluso, hicieron vídeos con sus teléfonos móviles a los participantes disfrazados. En suma a ello, agradeció la colaboración de los vehículos que, sin dudarlo, facilitaban el paso a los motoristas en su trayecto.
Un evento muy navideño que, a diferencia de otros años, no ha contado con la tradicional comida para los participantes tras la ruta: “La hemos cancelado por la situación del virus”, informó Alberto. En suma a ello, lamentó que este año muchos moteros no hayan podido asistir por estar en cuarentena a causa del virus.
