“Lo bonito de este día es que no fuese realmente necesario”. Las asociaciones para personas con discapacidad de Segovia coinciden en su deseo. Hoy se “celebra” el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, pero lo cierto es que este es el altavoz con el que las entidades cuentan para reclamar los derechos y la plena integración social del colectivo.
Como ya es tradición, cada asociación colocará una bola en el tilo plantado en la avenida del Acueducto y leerá un manifiesto en el que expondrá sus principales demandas. La Asociación de Parálisis Cerebral (Aspace) de Segovia reclama un espacio más amplio desde el que poder desarrollar su labor, para alcanzar así su propósito: abrir un centro de día y de rehabilitación neurológico para quienes han sufrido un ictus. “Necesitamos un paraguas más grande”, sostiene la presidenta de la entidad, María de Pablos.
La Asociación Provincial de Padres y Protectores de Deficientes Físicos, Intelectuales y Mentales de Segovia (Apadefim) también participará en el acto, en el que pondrá el foco en los avances logrados por las personas con discapacidad y, al mismo tiempo, hará hincapié en las dificultades económicas que atraviesan ahora, tras haber tenido que “triplicar sus servicios a causa de la pandemia”. Esto provoca el descontento de su presidente, Maximino Viloria, ante “la falta de ayudas” que recibe del Ayuntamiento, al que pide que “cumpla sus promesas”.
Aunque cada año varía lo que estas asociaciones reclaman, el deseo de Aspace siempre es el mismo: piden “una vida llena de sonrisas”. En esta ocasión, además, reclamaban que la reducción de jornada para el cuidado de hijos con enfermedad grave se extendiese más allá de los 18 años. “Llevábamos meses peleándolo a nivel nacional y, hace 15 días, se ha conseguido que se alargue hasta los 23 años”, manifiesta la presidenta.
Un colectivo vulnerable
La pandemia no solo ha dejado su huella en la economía, sino también en los colectivos sociales especialmente vulnerables, y el de las personas con discapacidad es uno de ellos. El pasado año “fue muy crudo”, en palabras de Viloria, por lo que ahora celebran el acercarse a “la ansiada normalidad” que les permite retomar su actividad de forma paulatina. Hace unos días, tiraron el que llamaban “el muro de Berlín”, una mampara que separaba a los residentes de los usuarios del centro de día.
En cambio, De Pablos considera que su asociación ha sido “muy afortunada” porque se enmarcaron en el denominado ‘Batallón de costura’, lo que les abrió unas líneas directas de comunicación con la ciudadanía y las administraciones públicas.
A pesar de que afirma que se ha evolucionado “mucho”, la presidenta de Aspace cree que aún “falta muchísimo camino” para la integración de las personas con discapacidad en la sociedad. “Cuando llevas a tu hijo al parque y te encuentras con que no lo puedes subir en nada, significa que falta mucho por conseguir”, declara. De ahí la importancia de este tipo de asociaciones para visibilizar a las personas con diversidad y reivindicar así que también son parte de la sociedad civil. Este verano, la Junta concedió a Fundación Personas (en la que se integra Apadefim) el distintivo ‘Óptima Castilla y León’ por favorecer la igualdad en el trabajo.
Integrar con la cultura
Como no podía ser de otra forma, la plena integración del colectivo en la sociedad, engloba el ámbito cultural, algo de lo que se ocupa la compañía Paladio Arte de Segovia, que reclama que a las personas con diversidad no solo se les contemple como espectadores o consumidores de cultura, sino como creadores de arte, “lo que está resultando más complicado”, de acuerdo con la directora Marta Cantero.
Pese a ello, están en el camino y hoy a las 19:00 horas, la compañía representará su función ‘Di-versos’ en la Biblioteca Pública de Segovia para conmemorar así el Día de las Personas con Discapacidad.
Una labor de sensibilización
En la actualidad, Aspace atiende a 40 familias; no solo prestan atención a las personas con capacidades diferentes, también realizan una labor de acompañamiento con sus padres y hermanos, quienes se adentran en un mundo a menudo desconocido. “Afrontar que tu hijo va siempre en silla de ruedas o que sus comportamientos a veces no son los más adecuados, no es fácil”, explica De Pablos.
Además, los voluntarios son una parte clave de asociaciones como Apadefim, que agradece “su importante trabajo y apoyo a la inclusión”, así como el haberse convertido en “amigos” de los usuarios. A su vez, Aspace cuenta con estudiantes de IE University para llevar a cabo actividades de ocio, y con la colaboración de otras asociaciones e instituciones.
