«Hasta que caves un agujero, plantes un árbol, lo riegues y lo hagas sobrevivir, no has hecho nada. Sólo estás hablando”. Esta maravillosa frase no es nuestra, es de una de las activistas más poderosas de la historia, Wangari Maathai (más conocida como Mamá Árbol), la primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz en 2004 por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz.
En la línea de esta frase, e inspiradas por gente maravillosa que plantó antes que nosotras y que sigue plantando hoy en día, la asociación Segovia por el Clima tuvo muy claro desde sus inicios que una de sus principales líneas de acción serían las plantaciones y bellotadas.
En la temporada 2020–2021 se han plantado más de 3.500 árboles autóctonos y se han sembrado alrededor de 30.000 bellotas. La azada y nosotras somos una… Es nuestra Excálibur; nuestro bisturí; nuestra forma de ubicar un árbol en la tierra y decirle que va a tener una oportunidad… Y demostrar al planeta que le vamos a ayudar a captar CO2, a generar biodiversidad, a mejorar el suelo y el ciclo hidrológico. Como dice el naturalista y autor español Joaquín Araujo: “La vacuna para el cambio climático ya está inventada… Se llama árbol”.
Las especies que plantamos son siempre especies autóctonas, que se eligen después de evaluar los terrenos de plantación y comprobar cuál es la vegetación colindante de la zona, cómo es el suelo, su cercanía a cursos de agua, etc. A menudo es muy valiosa (y a la vez muy bonita de recopilar) la información que te dan los paisanos y paisanas de la zona, así como los nombres de los municipios: Fresneda, Fuente el Olmo, Alameda…
Con toda esta información os dejamos la agenda de las próximas plantaciones, invitándoos a pasar a la acción para frenar el cambio climático. ¡Nos vemos en las plantaciones!
El hombre que plantaba árboles
Había una vez un anciano de 80 años que plantaba manzanos. Un día se le acercó un joven que venía entretenido con la pantalla de su móvil, y al verle le preguntó: “¿Qué hace usted ahí plantando… a su edad? A ver si se va a hacer daño en la espalda”. El abuelo sonrió al mozalbete y le dijo: “Estoy plantando manzanos que darán sombra, cobijo y manzanas”. El adolescente se rio y se dispuso a iluminar a ese pobre anciano con lo que a él le parecía una obviedad: “Pero señor, cuando esos árboles puedan dar sombra y manzanas, usted siento decirle que ya habrá muerto…”. El anciano sonrió de nuevo con ternura y le respondió: “Lo sé, por eso lo hago… ya que llevo toda la vida disfrutando de la sombra y las manzanas de los árboles que otros plantaron antes que yo”.
