“Los escritores se parecen a los caracoles, llevan su cuarto consigo”. No importa el lugar del que proceden o la lengua en la que escriben. Así lo cree el escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo. “El alma de los pueblos no tiene por qué estar solo en la lengua oficial”, sostuvo. De igual forma, para el literato Lorenzo Silva, una de las principales aportaciones del legado castellano, es su lengua, “de gran valor y belleza”. De hecho, sostiene que, a través de Castilla, “el castellano se ha convertido en una lengua universal”.
Que Segovia es la tierra de la cultura es sabido por todos. Ahora también da cobijo al nuevo Festival Internacional de literatura en español de Castilla y León. Organizado por la Junta de Castilla y León, arrancó el pasado 19 de junio en Segovia y volvió este domingo de la mano de Silva y Martín. Con la moderación de Ignacio Sanz y bajo el título ‘Los comuneros, rebeldía fundacional y fundamental’, el Museo Zuloaga acogió una conversación con la mirada puesta en el origen de varias rebeldías.
Cuando se cumple el V centenario del alzamiento de los comuneros, Lorenzo Silva, autor de la novela ‘Castellano’, basada en la revuelta, y el vallisoletano abordaron lo que supuso la historia de Bravo, Padilla y Maldonado dentro de lo que fue una rebeldía fundacional y fundamental para el devenir de Castilla y León, así como para el conjunto del país.
Para ambos, la revuelta comunera es “un conflicto que está lleno de aristas”. Para ello, hacen uso de la literatura, cuya función es, precisamente, ayudar a pensar. Lo que llevó a Silva a contar la historia de las comunidades, es la manera en que en los primeros años del siglo XVI, un grupo de castellanos se enfrentó a quien en ese momento era “el señor del mundo”, por lo que “representaron la resistencia legítima al vasallaje”.
Gustavo Martín dedicó el inicio de su intervención a hablar de la novela que Silva publicó en mayo. Este último, nacido en Madrid, estaba profundamente interesado por la identidad castellana. De ahí que se planteara “qué es eso de Castilla y de qué forma ha sido capaz de crear un universo tan rico y a la vez tan perdido y poco valorado”.
Esto es justo en lo que se centró Martín: lo que supuso para él haber nacido en Castilla. Su padre procedía de un pueblo situado en el ojo del huracán de las guerras comuneras: Villabrágima. Natural de Valladolid, en ese pueblo pasó todos los veranos de su infancia, lo que marcó su vida de manera decisiva.
“No creo que importe mucho el lugar desde el que se escribe, para llevar a cabo su tarea, el escritor necesita llevar a cabo sus pensamientos”. Así comenzó el primer párrafo del escrito que preparó el vallisoletano. Haber nacido en Castilla le ha permitido frecuentar a escritores como Miguel Delibes, en cuyas obras siempre está presente la lengua castellana, “el mundo diverso e inagotable de la literatura, el reino de la heterogeneidad”, añadió.

Pueblos como el de su padre apenas tenían nada que contar en la historia del país. Las gentes, antes que protagonistas, suelen ser víctimas o, a lo sumo, discretos personajes secundarios de lo que sucede. Según Martín, mientras “unos han nacido para mandar y sacar provecho de lo que ocurre, otros solo para servir y estar callados”.
Al hilo de esto, Silva destacó que Carlos V vio en Castilla la posibilidad de desarrollar su proyecto de imperio europeo. La vía que encontró para llevarla a efecto fue redoblar los impuestos sobre las ciudades castellanas, en especial, sobre los más humildes. Como consecuencia de esa imposición tributaria se produjo la revuelta. He aquí lo interesante de la cuestión: las ciudades castellanas no se rebelan en nombre del interés particular, establecen un vínculo de solidaridad entre todas y plantean que era una reivindicación del reino. Ellos ponen a punto los llamados ‘Capítulos de Tordesillas’, “la primera Constitución de España”, para Silva. Esta establece que el reino ha de prevalecer sobre los intereses del rey: “Una idea fundamental” para entender la revuelta de los comuneros.
El escritor vallisoletano concluyó su intervención haciendo referencia al Duero, “el río por excelencia de Castilla”. Es precisamente en este río en el que finaliza el último libro de Silva, con dos mujeres en una historia protagonizada por hombres guerreros. Una de ellas es Juana I de Castilla, a la que confiesa que nunca llamará Juana ‘la Loca’, ya que “demostró que loca no estaba”. Acabada la revuelta de las comunidades, permaneció recluida por su hijo en el Palacio Real de Tordesillas, tras haber amparado con su autoridad la rebelión.
Aguas abajo, contempla el Duero otra mujer, María Pacheco, la viuda de Juan de Padilla. Después de intentar sostener la revuelta durante varios meses en Toledo, comprende que no tiene más remedio que escapar de la ciudad. Viaja hacia Portugal, donde pasa los últimos tiempos de su vida.
Las dos mujeres fueron importantes: una porque fue el cobijo de los comuneros para sostenerse y otra porque es la viuda de uno de los caudillos que mantuvo la revuelta. Tras la derrota de los comuneros, Lorenzo Silva destacó la disgregación que sufrió Castilla, un reino que perdió su poder tras la derrota de las comunidades.
Nuevo festival para Castilla
El periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla está al frente de la dirección literaria de la primera edición del FILE, en la que se analizan los orígenes y el mestizaje de una Comunidad extensa, plural y literaria como la castellana.
Hasta el próximo 4 de julio, FILE recorrerá toda la Comunidad para presentar a más de 230 autores. Así, impulsado por la Consejería de Cultura y Turismo, el proyecto incluye una amplia programación de más de 170 actividades que se desarrollarán en las provincias castellanas.
Por su parte, el Director General de Políticas Culturales, José Ramón González, destacó que “la idea es que sea un festival bienal”, alternándose así con el Congreso Internacional del Español, que se hace en el mes de julio en Salamanca, cada dos años. No obstante, afirma que “esperarán a evaluar los resultados una vez el FILE llegue a su fin”. Tampoco descartan la posibilidad de convertirlo en un festival anual.
