Una vez concluida la conversación entre los escritores Lorenzo Silva y Gustavo Martín Garzo, a las 13:00 horas de ayer tuvo lugar el segundo gran encuentro de la jornada organizado por el nuevo Festival Internacional de literatura en español de Castilla y León, ‘¿Qué hizo de mi la conquista?, llevado a cabo por tres autores latinoamericanos: la venezolana Karina Sainz Borgo, el colombiano Juan Gabriel Vásquez y la ecuatoriana Mónica Ojeda. Esta última subrayó la importancia de abordar el debate en torno a la herencia de la conquista de España en América Latina “desde la perspectiva de la geopolítica del saber” para poder cuestionar de forma crítica “quién cuenta la historia”.
Así, la ecuatoriana llamó a reflexionar sobre el relato de la Historia contado por “los vencedores” como consecuencia de la colonización española en América, un hecho que “dejó secuelas en las personas que habitaban esos territorios”, señaló Ojeda.
Por el contrario, Sainz aseguró que vivió la conquista “de una forma natural, como un encuentro”, por lo que no es capaz de tener una sensación de “agravio”. Su relación con España fue de “continuidad”, al ser Colombia una sociedad “muy mestiza”.
Vásquez relató que “parte esencial” del debate en torno a la herencia de la conquista española en América es precisamente esta “disputa” por quién cuenta la historia, una conversación que valora especialmente porque se lleva a cabo en la propia lengua.
En este sentido, Ojeda relató que ella misma se dio cuenta de la importancia de esto después de crecer en Ecuador como parte de la “clase mestiza medio alta” y con una educación “blanqueada” y alejada “abruptamente del mundo indígena y negro”. Su formación en este país se basó en “leer filósofos occidentales”. Después vino a España para estudiar, ya que también fue instruida para eso.
Fue en este momento cuando se planteó: “¿Nosotros no generamos pensamiento?”. Al cursar el máster de teoría y crítica de la cultura, detectó que solo leía pensamiento geopolíticamente centrado en Europa. Esto le hizo empezar a cuestionar el relato del que se había nutrido hasta entonces. “¿Cuál es el pensamiento que se genera de donde yo vengo?”, se preguntó.
Por su parte, el colombiano puso en valor el papel de España en la divulgación de las obras literarias latinoamericanas en el propio territorio ya que, según recordó, en los años 50 en esta región no había acceso desde un país a obras realizadas por autores de otro estado vecino. De igual forma, Ojeda destacó la labor de las editoriales en España, que demuestran “interés por las voces que resuenan en territorio latinoamericano”. A continuación, Vásquez expuso que “todo eso lo remedió un señor de Barcelona, Carlos Barral, que con su editorial Seix Barral empezó a publicar latinoamericanos en España y a mandarlos a todos los países”.
Asimismo, apuntó que esto coincidió con el florecimiento de algunas editoriales latinoamericanas fundadas por exiliados españoles y mencionó a este efecto una broma que es recurrente en América Latina: “En la guerra civil española, los ganadores fueron los latinoamericanos”. Desde una perspectiva cultural, precisó que Latinoamérica se enriqueció con la llegada de un buen número de artistas, intelectuales y editores exiliados de la guerra civil.
