La caza del lobo es un asunto controvertido. Los defensores de su prohibición y los ganaderos que temen los inconvenientes que esta decisión puede acarrear han configurado un debate de gran interés nacional. “La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha prohibido la caza del lobo en España sin tener en cuenta los problemas y daños que esto provoca en el sector ganadero”, alertó el delegado segoviano de la Federación de Caza de Castilla y León, José Luis Gómez San Frutos.
Precisamente, hace pocos días, la Audiencia Nacional admitió a trámite el recurso-contencioso administrativo interpuesto por la Junta de Castilla y León contra la Orden que incluye al lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre) en todo el territorio nacional y, en consecuencia, al norte del río Duero, lo que afecta directamente a los cazadores de Castilla y León.
Una impugnación realizada para “tratar de evitar que se perjudique la situación de los ganaderos”, según señaló el director de los servicios jurídicos de la Consejería de la Presidencia de la Junta, Luis Miguel González Gago, quien notificó que en el año 2020 se alcanzaron “las 3.157 cabezas de ganado muertas por los ataques del lobo”.
“Los cazadores somos los que estamos entre medias de la parte animalista y ganadera, tenemos el deber de controlar esas especies y, con esta ley, el lobo va a aumentar su población -pues no tiene depredador- y se van a ver afectadas especies de caza, pero sobre todo de ganado”, afirmó Francisco Criado, miembro de la Asociación Deportiva y Cultural de la Liebre y el Enebro del coto de Sebúlcor.
“Los que dicen ser defensores de los animales realmente no lo son, sino que son personas ‘anticaza’”, definió Gómez San Frutos. “Lo que quieren es que se prohíba toda la caza sin importar que se extinga alguna especie. Es decir, ahora le ha tocado al lobo, pero mañana puede ser la perdiz o cualquier otra especie animal”, consideró.
Así, los cazadores sostienen que la caza del lobo se regulaba a partir de una serie de permisos. En cocnreto, se marcaba con precintos a los ejemplares de lobo más ancianos, por ejemplo. “Estaban estudiados por expertos”, aseguró Criado. Sin embargo, al aumentar la población del lobo, los ganaderos van a salir perjudicados.
Y como advierten representantes del sector cinegético, el ganadero se va a ver abocado a una elección: o deja la profesión, o bien se toma la justicia por su mano. “En vez de matar un lobo viejo, morirán crías y madres, lo que lleva a pensar que el lobo es el mayor perjudicado con la aprobación de la ley que prohíbe su caza”, concluyó Criado.
Un balance “regular” del inicio de la temporada de caza en la provincia
