Siendo Juana Borrego alcaldesa de Hontalbilla, hace ya casi treinta años, se percató de una dura realidad. Las mujeres apenas salían de sus casas. Quiso entonces tomar cartas en el asunto. Fue llamando puerta por puerta para convocar a las señoras del pueblo a una reunión, con la intención de crear una asociación cuyo primer fin sería precisamente el de lograr un incremento de la relación entre las mujeres del pueblo. La llamada tuvo éxito, pues un buen grupo acudió al bar, en cuya barra solo había hombres, sorprendidos al ver aquella revolución. “Yo quería luchar por la igualdad entre hombres y mujeres”, recuerda ahora Borrego. Tres décadas después, nadie la podrá negar haberlo intentado.
Desde la Federación de la Mujer Rural (Femur), cuya semilla fue aquella reunión en Hontalbilla, se han organizado en este lapso de tiempo infinidad de actividades. Sus metas no distan demasiado de las establecidas en sus orígenes. La última iniciativa ha sido un concurso de cocina, paso previo a la publicación de un libro con las mejores recetas de las mujeres segovianas.
De las cuatro fases zonales programadas, ayer se celebró la segunda, en Nava de la Asunción, con la participación de 25 amas de casa de ocho pueblos (Carbonero el Mayor, Bercial, Bernardos, Rapariegos, Arroyo de Cuéllar, Juarros de Voltoya, Hoyuelos y la localidad anfitriona). Y allí, en el Salón Multiusos navero, ayer se pudo comprobar la riqueza de la cocina segoviana, filón inagotable de viejas recetas. “El nivel es muy alto”, resumía Manuel Amoedo, cocinero del restaurante cuellarano “La Vega”. Sobre los manteles se esparció una larga colección de platos, convertida en inevitable tentación para todos los sentidos. Había desde sopa castellana a judiones de La Granja, pasando por arroces, carrilladas, manos de cerdo o guisos de jabalí. Y la repostería tradicional, con quesadas, rosquillas, florones, hojuelas, arroz con leche… El jurado, integrado por el propio Amoedo, el concejal navero Luis Carlos González, el empresario Antonio Pajón, Juana Borrego y la secretaria de la Femur, Elena García Gil, se encargó de la grata tarea de catar y la difícil de elegir.
Las mujeres tuvieron tiempo de relacionarse entre ellas. “Mira, tu pelas los calabacines, los troceas y luego los pones a cocer…”, decía una a otra. “El arroz con leche debe hacerse despacito, despacito…”, se escuchaba a pocos metros. Las participantes conectaron entre sí. Y, además, unas a otras se fueron transmitiendo su sabiduría culinaria. Ayer, en Nava de la Asunción, la gastronomía segoviana dejó entrever algunos de sus secretos, desconocidos para los grandes maestros Adriá, Arzak o Berasategui.
Como la lejana reunión en el bar de Hontalbilla, la de ayer logró lo que buscaba. “Las mujeres han salido de sus casas y han pasado un día divertido”, señalaba Hortensía García, coordinadora de la Femur, una entidad que persiste en sus viejas aspiraciones.