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Santos y santas confinados. Tiempo de fiesta suspendido

por
7 de febrero de 2021
en Segovia
Benito Arnáiz Alonso.
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El patrimonio cultural inmaterial está integrado por manifestaciones y rituales caracterizados por la participación social, como las celebraciones festivas, romerías y procesiones, danzas y bailes, escenificaciones, juegos y deportes tradicionales. En todas estas actividades la cercanía, el contacto entre las personas, la participación en reuniones y comidas, los saludos y abrazos, el intercambio de objetos constituyen prácticas habituales. Todas ellas han estado condicionadas durante este último año por la situación sanitaria provocada por la propagación del virus covid-19. Los estados de alarma, el confinamiento, la limitación aconsejada en el número de personas que pueden juntarse, la reducción en la movilidad territorial y desplazamientos, las recomendaciones para prevenir contagios han incidido en la celebración y con frecuencia en la suspensión lógica de cualquier acto comunitario.

En la estación invernal, entre el ciclo festivo de Navidad-la Epifanía y el ciclo de Carnaval, hay un conjunto de hitos festivos de gran arraigo en nuestro ámbito cultural; San Antón, San Sebastián, La Candelaria, San Blas, Santa Águeda, son los más destacados, a los que podemos incorporar otras celebraciones menos conocidas o locales, como San Pablo Ermitaño, San Vicente, San Ildefonso, San Lesmes o Santo Tomás de Aquino.

Los diversos ritos y actividades vinculadas con todas estas festividades se están suspendiendo o, a lo sumo, se reducen a las celebraciones litúrgicas, siempre limitadas y controladas en cuanto al número de asistentes. Una parte importante de estas fiestas congregan habitualmente a muchas personas por el alcance y devoción histórica a este conjunto de santos que se mantiene hoy en día o que se han revitalizado o recuperado, aunque con un sentido distinto en su significado y con rituales poco a poco modificados.

Las procesiones con los santos acompañados de los integrantes de sus cofradías, de músicos y danzantes; el reparto de platos cocinados, panes o dulces; la ejecución de bailes y coreografías específicas; el nombramiento y entrega de premios honoríficos; se aplazan hasta próximas o lejanas fechas para evitar aglomeraciones y posibles contagios.

San Antón -17 de enero- ha sido una de las festividades más extendidas por su vinculación con la protección de los animales y, por tanto, de vital importancia en las sociedades campesinas históricas. Ahora este santo, acompañado siempre de su cerdito, contempla, principalmente, la bendición de las mascotas que se han integrado en la sociedad actual como animales familiares. Santo también vinculado con la curación de algunas enfermedades humanas, como la denominada “fuego de San Antón” o enfermedad producida por el hongo del cornezuelo en el centeno y, por extensión, de las afecciones que provocaban gangrena. El tratamiento de esta enfermedad histórica se realizó en los hospitales que creó la Orden de Sant Antonio, de los que se conservan diversos edificios en el Camino de Santiago, mediante el cambio de alimentación, proporcionando a los enfermos plan realizado con harinas de trigo. En su festividad también se reparten panecillos, roscas u otros dulces, en representación simbólica de ese carácter protector y profiláctico. En este año ni los animales han recibido las gotas de agua saludables ni las personas han podido compartir alimento en honor al santo.

El culto a San Sebastián – 20 de enero – está también muy extendido y su representación iconográfica más habitual – el santo desnudo atado a un árbol y asaeteado con flechas- forma parte del santoral de numerosas iglesias y ermitas. Este mártir de carácter militar y también protector contra pestes, se le considera patrón de los mozos y quintos, cuenta con numerosas cofradías y es titular de una parte importante de templos. En su honor se han celebrado a lo largo del tiempo procesiones, romerías y entre los rituales asociados se incluye la bendición y reparto de panes de distinta factura según las localidades. Los investigadores Ignacio Sanz y Esther Maganto nos relatan el excepcional protagonismo de las mujeres en la festividad en honor a este santo en Navafría y mencionan su presencia en otras localidades segovianas. Contra la pandemia actual no hay santoral que sirva, a pesar de su experiencia histórica en la protección de pestes y enfermedades, sino la fe en el comportamiento y en la ciencia de los propios hombres y mujeres.

Las Candelas, la Candelaria, la Virgen de la Candelaria – 2 de febrero-, es una festividad de especial protagonismo femenino, simboliza los rituales de purificación de la Virgen trascurridos los cuarenta días desde el parto y la Presentación de Jesús en el Templo. La presencia de la luz se manifiesta en los actos litúrgicos y las procesiones en los que los fieles llevan candelas o velas encendidas. Tanto las fechas de celebración como el empleo de luminarias están relacionados con los ciclos lunares y con las festividades matronales romanas. En las diversas localidades en las que se celebran las procesiones con la Virgen van acompañadas de danzantes, que ejecutan coreografías de paloteo, muy habituales en toda la provincia de Segovia y que tendrán que reservar sus habilidades para otros momentos.

El día siguiente se celebra San Blas – 3 de febrero -, santo mártir protector de las dolencias de garganta por lo que es característico la bendición y reparto de pan, roscas o bollos, de las más varias formas y con distintas denominaciones locales que se pueden comer en ese día o guardar para utilizar cuando aqueje al creyente alguna enfermedad en esa parte del cuerpo. El santo al menos no tendrá muchos devotos que le acompañen.

La festividad de Santa Agueda – 5 de febrero – constituye una de las más populares en cuanto a veneración y participación especialmente femenina y completa esta trilogía de celebraciones de principios del segundo mes del año. Esta festividad junto con La Candelaria está muy relacionada con las festividades romanas Lupercalia y Matronalia, como han puesto de manifiesto numerosos investigadores, y ambas muestran la continuidad de ritos y mitos que se van entrelazando y readaptando sus símbolos y significados. Esta santa mártir es símbolo de la virginidad y protectora de las enfermedades de los pechos y a ella se encomiendan las mujeres en los ritos de veneración ante su imagen. En este día múltiples grupos de mujeres se reúnen y comen en hermandad. Y en diversas localidades asumen su mando, recibiendo del alcalde la vara del municipio. Entre todos los lugares donde se celebran las Águedas sobresale en Segovia la festividad en Zamarramala, que según la tradición conmemora la ayuda femenina en la recuperación del alcázar de Segovia. Declarada de Interés Turístico Nacional ha cobrado protagonismo por la procesión con la imagen y los bailes de las alcaldesas, el nombramiento de las Aguederas honorarías y perpetuas, la indumentaria de las águedas en la que destaca la montera, paradigma de la indumentaria histórica de la provincia, la quema del pelele, el nombramiento de “hombre bueno y leal” y especialmente el de “matahombres de oro” a una personalidad con frecuencia, aunque no siempre, femenina. Los actos festivos congregan a un público numeroso que vienen desde múltiples lugares y que, sobre todo el día de la onomástica, llena las calles de la localidad.

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La quema del “pelele” pone el punto final a las fiestas de Zamarramala. / Benito Arnáiz Alonso

La suspensión de estos actos vinculados con las festividades indicadas no ocurría desde hace muchas décadas y en circunstancias excepcionales. Santas y santos se han quedado recluidos en sus hornacinas, los danzantes no han podido lucir su indumentaria especial ni mostrar sus habilidades de coordinación en las coreografías y lo vecinos se han quedado confinados en sus casas sin compartir emociones ni sensaciones. Una restricción coyuntural y temporal que no deberá incidir en las celebraciones futuras sino reforzar el interés y el entusiasmo por mantenerlas. Y esa es una de las enseñanzas que debemos aprender, la esperanza en revitalizar con más fuerza en un futuro próximo las actividades colectivas que refuerzan lo más positivo de nuestras capacidades humanas.

—
(*) Etnólogo. Junta de Castilla y León.

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Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

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