El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, pidió ayer “solidaridad” a la Unión Europea con Grecia, con un plan de inversiones públicas y garantizando la liquidez de su sistema financiero, y responsabilidad al Ejecutivo de Alexis Tsipras, para que abandone la estrategia de “confrontación” y sea “leal” a sus socios europeos, poniendo en marcha además las reformas que necesita su país.
Así lo señaló el líder de los socialistas en una rueda de prensa en Ferraz, después de reunirse con su Ejecutiva federal para analizar la situación en Grecia tras el referéndum en el que una mayoría de sus ciudadanos dijo ‘no’ a un posible acuerdo con las instituciones europeas para prolongar su rescate y continuar con políticas de austeridad.
Sánchez no quiso hacer comparaciones entre Grecia y España, pero advirtió de que lo que ocurra allí tendrá consecuencias en la economía nacional y criticó así el mensaje de calma del presidente del Gobierno. “He escuchado a Rajoy decir que España está blindada de cualquier tipo de turbulencias que vengan de Grecia. Mentira”, afirmó el socialista.
Según el líder del PSOE, lo que ocurre en Grecia “afecta mucho” a España y lo que debería hacer Rajoy es “no tratar de contaminar políticamente con lo que está ocurriendo en Grecia la situación política en España”.
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Es más, abundó en esta crítica y defendió que tanto desde la “derecha extrema” en la que sitúa a Rajoy como desde otros partidos de “la izquierda extrema” se trata de “instrumentalizar en su beneficio el sufrimiento de los griegos”, algo que es “injusto” con los ciudadanos helenos, e “irresponsable” con los españoles.
Por lo que se refiere a los partidos de “extrema izquierda”, citó a Podemos para asegurar que cree que “claramente está utilizando la crisis en Grecia para intentar un rendimiento electoral”, que opina que “no se va a dar”. Y añadio que “pone en duda que muchos votantes de Podemos estén viendo con admiración el corralito en Grecia o el cierre de bancos”, porque cree que lo que sienten es “más al contrario, preocupación”.
A su juicio, el resultado del referéndum no se puede entender como un triunfo ante las políticas europeas, y el cambio que propuso Syriza pasa por una alianza con la extrema derecha, una amnistía fiscal y un gobierno que no es paritario, muy diferente, en suma, del que propone el PSOE, que defiende un crecimiento económico basado en la “estabilidad”.
