El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, aceptó la reforma constitucional exprés con cinco puntos que el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, puso encima de la mesa, por lo que confía en cerrar un acuerdo de legislatura con la formación naranja. “Cuando hay voluntad de cambio, hay voluntad de acuerdos”, manifestó Sánchez en una rueda de prensa en el Congreso, donde confirmó que los socialistas dirán sí a los cinco asuntos que el partido naranja quiere tocar de la Carta Magna, incluido el de comenzar a suprimir las diputaciones provinciales para crear “consejos provinciales de alcaldes”.
De esta forma, Sánchez también aceptó la eliminación de los aforamientos para diputados y senadores, la limitación de la Presidencia del Gobierno a dos legislaturas, la revisión del Consejo General del Poder Judicial y la reforma de la Iniciativa Legislativa Popular, para facilitar sus tramitación. “Si ésas son las peticiones que tiene Ciudadanos y Albert Rivera, que no le quepa duda a los españoles, habrá acuerdo”, anunció Sánchez
Así, el líder de los socialistas se mostró convencido de que se va a “abrir un nuevo tiempo” que estará “presidido por el diálogo, el acuerdo y las políticas progresistas”. En ese sentido, Sánchez confrió en que se pueda llegar a “un acuerdo de investidura y de legislatura”, ya que el presidente de Ciudadanos “ha dicho claramente” que estas son sus “últimas propuestas” para poder cerrar un pacto.
Eso sí, recalcó que el PSOE “quiere sumar al cambio a todas las fuerzas políticas que quieran liderar un nuevo tiempo político” en España, con un gobierno “progresista” que lidere reformas, aunque no explicó si confía en que Podemos se abstenga. “Estamos en un momento histórico de la vida política, estamos a las puertas de que dos partidos con vocación nacional podamos llegar a entendernos”, subrayó Sánchez. Además, hizo hincapié en el hecho de que dos partidos “de centro izquierda y de centro derecha” pueden cerrar un acuerdo.
A partir de aquí, se limitó a apuntar que este pacto puede ser “una buena base para liderar ese cambio que necesita la política española y que han pedido los españoles el pasado 20 de diciembre”. Sin embargo, esta reforma exprés de la Constitución es imposible sin el apoyo del PP, que ocupa más de un tercio de los escaños del Congreso y tiene mayoría absoluta en el Senado.
En concreto, la propia Constitución establece que este tipo de reforma constitucional debe ser aprobada por tres quintos del Congreso y del Senado. En la Cámara Baja eso supone 210 escaños, un umbral que podría superarse sin el PP, puesto que los de Mariano Rajoy tienen 123 escaños. El resto suman 227, así que la iniciativa necesitaría el apoyo de PSOE, Podemos, Compromís, IU, PNV, CC y al menos uno de los tres partidos independentistas, DL, ERC o Bildu.
Con todo, la reforma se frenaría en el Senado, salvo que el PP diera luz verde. En este Cámara tienen 143 escaños, nueve más que la mayoría absoluta, así que el resto combinados se quedan lejos del umbral de los 159 del total de 266.
