El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la República Popular China Xi Jinping, respaldaron ayer con su presencia la primera reunión del Consejo Asesor Empresarial Chino-Español que pretende impulsar las relaciones económicas entre ambos países.
“Somos ambiciosos”, dijo Sánchez en una breve intervención difundida por el Palacio de la Moncloa, ya que el encuentro tuvo lugar a puerta cerrada en el Palacio del Pardo, donde se alojan Xi y su esposa durante la visita de Estado que realizan a España.
El jefe del Ejecutivo confió en que la veintena de acuerdos —ocho institucionales y 10 empresariales— que se han firmado en esta visita contribuyan a “revitalizar las relaciones económicas y elevarlas a un nuevo nivel a la altura de la nueva realidad de China y también de España”.
Con la vista puesta en intentar reequilibrar el enorme déficit comercial de España con el gigante asiático y aprovechar las oportunidades de cooperar con empresas chinas en terceros mercados, Sánchez argumentó que los acuerdos firmados son “instrumentos tangibles que ayudarán a las empresas españolas a mejorar el acceso al mercado chino”, a reducir sus costes y a aumentar la seguridad jurídica.
España, dijo, considera China “un país prioritario”, no solo en lo empresarial, sino también “en lo afectivo y cultural”, y China es “un país y una cultura milenaria que ha recobrado protagonismo y pujanza en el concierto global y sin duda está aquí para quedarse”.
Es más, aludió a un proverbio chino para decir que “cuando soplan vientos de cambio hay quienes construyen muros y quienes construyen molinos” y él ha preferido ver los cambios como “crecientes oportunidades”.
A ellas espera que contribuya el Consejo Empresarial Chino-Español, que se reunió ayer por primera vez.
Abrirse al exterior
Previamente, el presidente chino, Xi Jinping, aseguró que China “hará esfuerzos por abrir aún más sus puertas al mundo exterior” dentro de su intención de poner en marcha “una nueva concepción de desarrollo” que pase por la innovación y la cooperación.
China, dijo, va a construir “un nuevo sistema económico moderno” y a hacer esfuerzos para agilizar el acceso al mercado, mejorar entorno de inversión y garantizar la protección de la propiedad intelectual”.
Todo ello en el contexto de crecimiento del mercado interno chino y la necesidad de importar “más productos de alta calidad” para abastecerlo, hasta 10 billones de dólares en el próximo lustro. Eso, sumado a las “enormes transformaciones y reformas que está haciendo España para promover el desarrollo”, brinda “nuevas oportunidades” para la relación bilateral.
China es la segunda economía del mundo, el mayor productor industrial y sus tasas de crecimiento anuales llevan 40 años en un promedio del 9 por ciento, según ha recordado. El turismo es otro sector económico donde ambos países quieren potenciar la relación. Según dijo el mandatario chino, 130 millones de ciudadanos chinos salen al exterior cada año y 500.000 viajan a España, una cifra que confía en que se pueda aumentar.
Xi pronunció un discurso en el antiguo salón de sesiones del Senado, ante diputados y senadores de todos los grupos, con la sola excepción de ERC, con motivo de su visita de Estado a España.
Las Cámaras se turnan para acoger a los mandatarios extranjeros en estas visitas de máximo nivel y en esta ocasión le tocó al Senado, que se vio rodeado del mismo dispositivo de seguridad que el Palacio Real y la Casa de la Villa, donde Xi recibió las Llaves de la Ciudad de manos de Manuela Carmena.
En ese nuevo concepto de desarrollo compartido, Xi incluyó su iniciativa ‘Una franja, una ruta’, la nueva ‘ruta de la seda’, lanzada por él mismo, que defendió como una “plataforma de conectividad”.
