Justo a continuación del primer chupinazo, simultaneamente los tambores y las campanas comenzaron a sonar para saludar a San Lorenzo, que asomaba por la puerta de su iglesia. Tras la tradicional misa, a mediodía, los vecinos del barrio acompañaron a su patrón en procesión. Los representantes de peñas como El Porrón, El Pitorro o La Cabaña, entre otras, vitorearon a San Lorenzo a su salida, y recorrieron con él las calles, algunos incluso bailando.
Asegura Emilio Fuentetaja, de la Asociación de Peñas de San Lorenzo, que el día 11 sin duda es el día grande, “el día más dedicado a la gente del barrio y el que más ilusión nos hace a las peñas reunirnos”. Se trata de una jornada de convivencia vecinal en la que las familias son las protagonistas, e incluso los más pequeños demuestran su devoción.
El Grupo de Dulzaineros de San Lorenzo acompañó a la profesión con su música, y el más joven de los tamborileros no pasaba de los diez años.
Además, el santo y la iglesia se engalanaron para la ocasión con 100 kg de flores donados por Miguel Molina, como cada año desde hace casi 20. Y es que, en palabras de Jose Luis Maroto, de la peña La Cabaña, “cómo no vamos a hacer honor al patrón, si toda la fiesta se la debemos a él”.
Por la tarde se celebró la última becerrada de peñas. En esta ocasión, fue el turno de El Trapo, no M’Atraques y la Cuadrilla de las Niñas 2011. La celebración transcurrió sin incidentes, con el ambiente festivo característico.
