No espiar a la pareja, evitar compararse con sus siguientes relaciones, luchar contra la sensación de fracaso o deshacerse de los regalos son claves para pasar página
Amar y ser amado están entre las experiencias más bonitas del ser humano. Agreguemos la intimidad, compañerismo, respeto, comprensión, aceptación, apoyo, consuelo, soporte cuando estamos de bajón y compartir lo bueno. Sumemos la satisfacción de tener hijos, de construir juntos una familia, un proyecto de vida. Y por supuesto, la gratificación sexual. Pensamos a menudo- por lo menos en los inicios- que nuestra relación es diferente y que ese profundo amor y optimismo la nutrirá para siempre. Pero puede que aparezcan los problemas. Tras una serie de desilusiones, comunicación pobre y malentendidos, es posible que lleguemos a la conclusión que el amor no basta.
Cualquier ruptura va a doler. Porque detrás de esta pérdida, hay un duelo, un ‘adiós’ a muchas cosas. Con frecuencia, en la práctica clínica, las personas que buscan ayuda profesional, hacen la pregunta: ¿cómo puedo superarlo? No se trata de olvidar, como si de una amnesia profunda se tratase, o de tapar un ‘agujero’ con un simple corcho. No existe una tecla mágica para pasar página, se trata de algo más profundo, de integrar la pérdida: recordarlo sin dolor.
Para ello, necesitamos un kit de supervivencia, de reconstrucción. Una nueva versión de nosotros. Os presento este ‘Manual de Primeros Auxilios para la ruptura amorosa’:
1. El bloqueo inicial es normal, vivirlo como si eso no fuera contigo. El típico “no me lo creo”. Esta sensación extraña dura un tiempo limitado. Simplemente date margen y sé más amable contigo mismo.
2. No mires a la ruptura como un fracaso personal. Eres mucho más que esa relación que dejó de funcionar. No te martirices todo el tiempo, es importante asumir solo la parte que te corresponde.
3. Reflexiona sobre lo ocurrido, sobre la decisión tomada. Si aún tienes dudas, míralo, por ejemplo, en forma de lista o de tabla, destacando tanto lo bueno como lo que te disgustó. Quédate con lo esencial, con el legado que te ha dejado esa pareja.
4. Fortalece tu independencia y autonomía. Cuida de tu ‘jardín’, tu espacio; cuanto más tuyo, mejor. Sigue con tus actividades, tus amistades. Y mantén activos tus gustos.
5. ¿A rey muerto, rey puesto?, ¿Un clavo quita otro clavo? Cuidado con las relaciones ‘puente’, con las venganzas ‘ojo por ojo’, ‘amores añejos’ y ‘fantasmas del pasado’. Estás más vulnerable, tu fragilidad está en niveles muy elevados, y la impaciencia de sustituir lo perdido, también. Estos nuevos vínculos analgésicos calman transitoriamente el dolor, pero no resuelven el problema. Recuerda: solo cuando estés libre y hayas superado la ruptura podrás construir una nueva relación saludable.
6. Los perdones, las idas y vueltas, pueden ser agotadoras y hacer que tu duelo se vuelva más complicado. Pon límites a estas actitudes indecisas. Identifica y respeta tus líneas rojas, que no pueden ser traspasadas de cara a tus futuras relaciones. Existen las segundas oportunidades, que pueden tener éxito siempre y cuando se las analice bien.
7. Si no hay vuelta atrás, entonces nada de espionaje ni llamadas por equivocación. No le sigas obsesivamente en las redes sociales y no compruebes si está conectado a las tantas de la madrugada. Si compartís los mismos amigos, no les interrogues.
8. No te compares con sus nuevas parejas, que tu ex se enamore de nuevas personas no significa que a ti no te quisiese. Lo vuestro se acabó y por eso permítete y permítele rehacer su vida. Procura desprenderte de cosas que le pertenecen. Es la separación de bienes materiales: peluche, pulsera, coche…
9. Llora si lo necesitas, a solas o acompañado, eso te puede ayudar a liberar la tensión. No abuses de noches a lo Bridget Jones: pelis románticas, música, helados extragrandes, borracheras… Solo activarán los recuerdos emocionales, los sesgarán y potenciarás tu tristeza.
10. Identifica y selecciona tus ‘personas de café’ para tratar los temas más íntimos, esas persona que son tu ‘tierra firme’, dispuestas a ayudarte desinteresadamente. También, cuenta con ‘personas de caña’ para momentos de diversión y distracción. Evita amistades tóxicas, estas que echan sal a tus heridas. Esos ‘pseudoamigos’ solo te van a contaminar y frenar tu recuperación. Son los que te hablan de tu ex una y otra vez, los que te critican, los que te echan la culpa de lo ocurrido, te recuerdan lo dura que es la soledad y te dicen que les debes una.
