La Noche del Teatro en San Juan que el Taller Municipal de Teatro viene organizando desde 1993 es, posiblemente, una de las actividades culturales más singulares de cuantas se organizan en Segovia a lo largo del año. No es fácil congregar a más de medio millar de personas en un recinto al aire libre como la Plaza de San Nicolás y mantener su atención desde la medianoche hasta el amanecer desafiando el rigor de un clima como el segoviano, tendente a ofrecer sorpresas en forma de lluvia o bajas temperaturas.
A buen seguro, el secreto del éxito de esta actividad es el atractivo de las distintas propuestas escénicas que, año tras año pasan por el escenario instalado frente a la iglesia de San Nicolás. Este año, el menú estaba confeccionado para satisfacer casi todos los paladares.
Con un retraso de casi media hora por un imprevisto problema técnico, la noche comenzó con el espectáculo “Hermanos de Baile”, del grupo Adelante Artística, en el que mezclan con humor la pretendida lucha entre tres estilos de danza diametralmente opuestos en su concepción inicial como el hip-hop, el claqué y el flamenco.
Con el apoyo de una contundente base rítmica a cargo del percusionista José Álvarez, los bailarines-actores ofrecieron momentos espectaculares sobre todo en el tramo final, donde mezclaron con habilidad sus distintas especialidades con distintas coreografías.
Y llegó el turno de Leo Bassi. Provocador, crítico, sarcástico, blasfemo y cruel, en su espectáculo ofreció al público su particular “Utopía” basada en un universo donde la verdad y la libertad marquen el devenir de la sociedad. El cómico italiano iza la bandera de los antiguos bufones para poner en solfa la hipocresía de un mundo en crisis en la que con su palabra ataca casi por igual a la derecha ultramontana y a la izquierda bobalicona, pero siempre desde la intención última de luchar por una sociedad más justa. Los jugadores de golf, los cristianos o los admiradores de José María Aznar no salen bien parados en las afiladas críticas de Bassi, pero la cara pintada del “payaso blanco” amortigua cualquier reacción adversa.
El punto final de la noche llegó de la mano del teatro gestual de Yllana y su “Zoo”, en el que el trío de actores realiza un divertido e inteligente recorrido por una selva que deja enterver las miserias del ser humano frente a los animales.