La reedición del libro “Segovia”, obra de Dionisio Ridruejo Jiménez (Burgo de Osma, 1912 – Madrid, 1975), se convirtió ayer en un tardío homenaje de la ciudad al polifacético autor, un hombre que encontró en tierras segovianas el lugar “donde más a gusto se sentía”, según reconoció su hijo Dionisio.
Soriano de cuna, Ridruejo conoció muy pronto Segovia. Siendo un adolescente, dejó la casa familiar para venir a estudiar Bachillerato aquí, en el colegio de los hermanos Maristas. Años después, Ridruejo se instalaría en la calle Daoíz, entre la Catedral y el Alcázar. Comenzó entonces a relacionarse con círculos artísticos segovianos, gracias en buena medida a Eva Fromkes. E incluso editó su primer libro de poesía, titulado “Plural”, en la imprenta de EL ADELANTADO.
Su brillantez intelectual no pasó desapercibida para Francisco Franco, que le nombró director general de Propaganda en su primer gobierno, cuando Ridruejo —de militancia falangista— solamente tenía 24 años. Sin embargo, su espíritu crítico le llevó a renegar del Régimen. Nunca se acomodó al poder. Renunció a sus cargos y se marchó a luchar a Rusia, en la División Azul. Y cuando regresó se enfrentó abiertamente a Franco, una actitud que le generaría múltiples problemas a lo largo de su vida, salpicada de ingresos en cárceles, casi siempre después de que publicara algún artículo político en revistas extranjeras.
En los años 60, la editorial Destino le pidió una guía de Castilla la Vieja, y aunque él aceptó el encargo, las vicisitudes políticas pospusieron el proyecto durante más de una década. Fernando González Olivares, secretario particular de Ridruejo entre 1964 y 1971, recordaba ayer que, inicialmente, el libro debía escribirse “en tres o cuatro años”. La dimensión de la guía superó con creces lo previsto, obligando a la editorial Destino a publicar el trabajo en dos entregas, en los años 1973 y 1974. Fue su última obra.
Casi cuarenta años después de su publicación, “Segovia” sigue sorprendiendo. José Miguel Merino de Cáceres aseguró ayer que la guía de Ridruejo, “sin ser la más rigurosa desde el punto de vista artístico, en el aspecto literario es la más bella”. Merino de Cáceres llegó incluso a calificar “Segovia” como una guía “insuperable”. Por su parte, González Olivares dijo que seguía disfrutando con la lectura de esta guía, a la que consideró “una pieza literaria notable”.
A lo largo de los años, Segovia había “encantado” a Ridruejo. Su propio hijo Dionisio mencionó esa palabra al hablar de la relación de su padre con una ciudad cuyos rincones no guardaban ningún secreto para él. Pero, aprovechando el encargo de la editorial Destino, Ridruejo viajó, y mucho, por la provincia de Segovia, hasta conocerla de cabo a rabo. La mayoría de las veces, Ridruejo no se desplazaba solo. Solían ir con él, casi siempre en un 2CV, dos colaboradores, el arquitecto Fernando Chueca Goitia y el escritor Juan Benet, a los que con frecuencia se unía el propio González Olivares. Mientras Chueca Goitia asesoraba a Ridruejo sobre temas artísticos, Benet le explicaba cuestiones referentes a geología, al haber estudiado esa carrera. Por si era poco, Ridruejo recurrió en múltiples ocasiones a sus amigos segovianos, entre los que se encontraba Juan de Contreras, Marqués de Lozoya, para resolver dudas históricas.
Ridruejo comienza su obra “Segovia”, “saliendo de Soria” y recorriendo después “las vértebras del espinazo” que separa las dos Castillas, en referencia a las diferentes sierras que jalonan la provincia. Así, pasa primero por las tierras de Ayllón y Riaza, luego por Sepúlveda y Pedraza, y se detiene en Segovia, para continuar después su periplo serrano en dirección a El Espinar, y concluir su obra visitando la llanura (Cuéllar, Coca y Santa María la Real de Nieva).
Si por algo se caracteriza el libro “Segovia” es por la claridad con la que Ridruejo se expresa. Él tenía la capacidad saber condensar la historia de un lugar, y de hacerlo con un toque poético. Y así, la lectura de la obra se convierte en una delicia.
“Las descripciones que aparecen en el libro son muy precisas porque nos pateábamos todo el terreno”, indica González Olivares, que insiste en señalar que “Segovia” es “una obra literaria de primera magnitud, espléndidamente escrita”. En sus páginas se aprecia, con nitidez, que Ridruejo amaba Segovia. “Entre las ciudades de Castilla, era la que a mi padre le parecía más hermosa”, recalcó su hijo Dionisio.
El impulsor de la reedición del libro, Javier Santillán, que quiso ayer agradecer a la Diputación su colaboración en la nueva publicación de “Segovia”, concluyó señalando que diversos críticos consideran que se trata de “la mejor obra de Ridruejo”.
Brillante y controvertido.- Nacido en Burgo de Osma en 1912, Dionisio Ridruejo fue uno de los personajes más fascinantes del siglo XX español. Tan brillante como controvertido, el dueño de la editorial Gadir, Javier Santillán, ha querido destacar de él que fue un hombre que “nunca se acomodó al poder”. “Intentó cambiar al Régimen desde dentro y cuando vio que no podía se pasó a la oposición democrática”, indicó. De hecho, Ridruejo acudió al “Contubernio de Múnich”, fundó un partido socialdemócrata y, cuando algunos veían en él una figura clave para pilotar la transición a la democracia, por su mentalidad abierta e integradora, falleció, por un problema de corazón.
José Miguel Merino de Cáceres sacó ayer a relucir una entrevista que le hicieron a Ridruejo en el año 1971 —cuatro antes de morir— en la que él se calificaba como “poeta”, agregando además que se consideraba un “pluriempleado”. El propio Merino de Cáceres reveló que, cuando cesó el Marqués de Lozoya como director general de Bellas Artes, se le ofreció el cargo, aunque él renunció. “Con su exquisito buen gusto y su sensibilidad, hubiera sido un magnífico director general de Bellas Artes”, consideró Merino de Cáceres.
El secretario particular de Ridruejo, Fernando González Olivares, puso en duda que se le ofreciera tal cargo de director general, ya que desde el palacio de El Pardo se dieron instrucciones claras para evitar que volviera a ocupar algún cargo relevante. González Olivares insistió en que el Régimen le dificultó “enormemente” tener ingresos económicos.
