Tan solo hay que poner un pie en el espacio anexo a la iglesia de San Francisco para notar la cálida mirada de algunos de los vecinos de Cuéllar que llenan sus paredes. Un poco más a la derecha se encuentra su autor, también autorretratado entre esos cuadros. El de carne y hueso recibe con vitalidad a todos aquellos que se acercan a ver sus obras, que han experimentado una gran evolución desde sus comienzos.
A Jesús Calvo se le conoce como ‘Tomillo’ en su localidad, Cuéllar, y lleva en esto de la pintura práctimente toda su vida. Ya en el colegio y en el instituto empezó a dibujar, hasta que a mediados de los 80, con su mentor, ‘Kanando’, formaron el grupo ‘Carchena’, junto a otros aficionados a la pintura. No obstante, este cuellarano es autodidacta y deja entrever en su forma de explicar cada obra la pasión que profesa por la pintura. “Yo pintaba todo en rosas y en azules, solo una paleta”, confiesa; asegura que ahora ve sus obras anteriores y piensa “¿pero yo hacía esto?, ¡qué vergüenza!”, pero lo asume como parte de su evolución.
Desde el año 90 hasta el 2002 no tuvo contacto con los pinceles, “será que no sirvo para esto”, pensó. Pero la gente le incitó a dar clases a niños para aprender a colorear, y volvió a la pintura. Desde hace tres años se dedica por completo a ello y busca sus propios métodos para mejorar.
Tras la exposición surrealista que compartió el año pasado con otros autores, Tomillo expone ahora una serie de retratos en los que los vecinos del municipio pueden reconocerse. El historiador Juan Carlos Llorente, la cubana y cuellarana de adopción Lourdes Molter; Andrea Calvo, dama de las pasadas fiestas; y algunos de sus familiares se encuentran entre sus obras. La luz, las arrugas y las líneas de expresión han sido un reto para el autor, pero como se aprecia, lo ha superado, logrando en la mayoría de los casos la exactitud. Llaman la atención los materiales sobre los que trabaja: posa los acrílicos en cartón y papel corriente, sin mayor complicación. Tomillo es sincero y afirma ante la pregunta de cómo le surgió la idea de esta colección, que ahora “todo el mundo pinta, todos hacen paisajes, y yo estoy en el paro y esto es vendible”. Pero añade sin dilación que siempre le ha encantado la figura humana y nunca ha dejado de trabajarla. “Pueden quedar más o menos parecidos, pero logro lo que busco, captar el sentimiento”, señala. Tomillo reitera que el objetivo es buscar gestos, emociones, y plasmarlos en el retrato, más que representar el parecido, aunque queriendo o no, lo logra.
La exposición se mantendrá hasta el domingo 12 de julio y de momento ha tenido una gran aceptación. El horario de visitas es de 12.00 a 14.00 y de 19.00 a 21.00 horas.
