El vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, confirmó ayer que dará más tiempo para reducir el déficit a aquellos países que hayan cumplido el esfuerzo de ajuste exigido por la UE, como España, y prosigan con las reformas para aumentar la competitividad.
El Ejecutivo comunitario tiene previsto anunciar el próximo viernes 22 de febrero si relaja los objetivos de déficit. La decisión se adoptará a partir de las previsiones económicas de invierno que Bruselas publicará ese mismo día, y que incluirán proyecciones sobre crecimiento para este año y 2014.
«Si se deteriora de forma inesperada, un país puede recibir más tiempo para corregir su déficit excesivo, siempre que haya cumplido el esfuerzo fiscal acordado y haga las reformas necesarias para apuntalar su crecimiento y sostenibilidad a medio plazo», indicó Rehn en su discurso.
Sus palabras chocan con la postura del presidente del BCE, Mario Draghi, que el pasado lunes advirtió de que cualquier retraso o flexibilización de los objetivos de déficit pondría en riesgo las mejoras logradas en los últimos meses y se traduciría en un encarecimiento inmediato del crédito.
«La situación varía sustancialmente entre los Estados y, por eso, aplicamos un enfoque diferenciado a la consolidación y tenemos en cuenta los retos específicos de cada país al determinar el esfuerzo fiscal estructural necesario», explicó el vicepresidente.
Al ser preguntado por España, Rehn precisó que no tiene «nada nuevo que decir, aparte de lo que he comentado en los últimos días». «Primero quiero ver las cifras de las previsiones económicas», ha agregado. «Volveremos a esta cuestión el viernes».
La Comisión centrará su análisis en la «sostenibilidad de las finanzas públicas a medio plazo», descontando los efectos cíclicos y las medidas no recurrentes, y por ello «no tendrá en cuenta sólo el objetivo nominal de reducción del déficit, sino esencialmente si el país en cuestión ha hecho el esfuerzo fiscal estructural».
Mayor deuda pública
En todo caso, Rehn insistió en que es necesario proseguir por la senda de las reformas y de «la consolidación fiscal compatible con el crecimiento». El motivo es que la deuda pública ha aumentado del 60% del PIB a alrededor del 90%, y a partir de este umbral «tiende a tener un impacto negativo en el dinamismo económico que se traduce en un bajo crecimiento durante muchos años».
Las financias están mejorando gracias al fortalecimiento de los Gobiernos. Ello se refleja en el aumento de la confianza de los mercados en las medidas adoptadas», matizó. Así, el déficit de la eurozona bajó del 6% en 2010 al 3% en 2012 y seguirá reduciéndose.
Además, el vicepresidente de la Comisión reclamó medidas para mejorar la competitividad de la economía y mantener su base industrial. A su juicio, es necesario impulsar la inversión y avanzar en acuerdos comerciales con otros socios internacionales.
Durante su intervención ante el Comité Económico y Social, volvió a resaltar que España ha aumentado sus exportaciones en los últimos años un 20%, «pese a la recesión» y que ha alcanzado su nivel más alto de la historia.
Pero, al mismo tiempo, mientras las grandes empresas pueden financiarse con facilidad, las pymes tienen «un problema grave» para acceder al crédito, y ello se ha convertido en un «cuello de botella para el crecimiento».
Por último, el responsable de Asuntos Económicos comunitarios también pidió que la reestructuración y recapitalización de la banca previsto en el rescate de la UE «se haga de la forma más eficaz y rápida posible, para que el sector bancario vuelva a estar sano y resistente».
