Las lágrimas emocionadas de Margarita Toral eran ayer la expresión más clara de la relevancia simbólica de la exposición que la antigua Prisión Provincial de Segovia, actualmente convertida en espacio cultural municipal, dedica estos días a los grabados de María Teresa Toral, prestigiosa científica y artista, represaliada por la dictadura franquista y presa durante años entre las mismas paredes que hoy acogen sus obras.
Margarita, hermana pequeña de María Teresa, veía ayer, a sus 91 años de edad, como su hermana, fallecida en 1995, volvía en espíritu a esta cárcel en la que, según recordaba en sus escritos, pasó, sobre todo, mucho frío. Doctora en Química, perteneciente a la Edad de Plata de la Ciencia Española (1906-1936), y alumna aventajada del considerado mejor químico de la época, Enrique Moles, colaboró activamente en la defensa de Madrid y fue recluida por su actividad en contra del franquismo en dos ocasiones; en la segunda, pasó más de dos años en la cárcel de Segovia, de la que salió en 1947.
Conocida por toda la comunidad científica internacional de la época, fue la intermediación de importantes científicos, incluida una hija de Marie Curie, también Premio Nobel, así como de las Mujeres Antifascistas de todo el mundo, lo que hizo que su segunda condena quedase en unos años de cárcel, y no fuese más grave.
Exiliada en México en 1960, fue allí donde descubrió el grabado como medio de expresión artística más cercano a ella, ya que, según decía, “tiene un número infinito de posibilidades y son muchos los procedimientos con que se puede manejar este material”. Su doctorado en Química hizo además que se interesase especialmente por las posibilidades de las tintas y otros materiales.
Durante su larga residencia en México, sus creaciones se exponen en este país centroamericano y en Estados Unidos en la década de los 60 y 70. En el año 1975 su obra se expone por primera vez en España, en Madrid, pero no es hasta la muestra del año 78 en la misma ciudad cuando la artista vuelve a España para asistir a la inauguración, ya muerto Franco. Ese año regresa a Segovia, en circunstancias muy diferentes a las de los años 40.
Ahora, gracias a la labor recopilatoria de la Asociación Cultural Enrique Toral y Pilar Soler, y a la colaboración del Ayuntamiento de Segovia y la Real Academia de Historia y Arte San Quirce, se pueden ver en Segovia los grabados que recogen el espíritu creativo de María Teresa Toral, inspirados en el mundo de la fantasía y del sueño, de la infancia, la música, los pájaros. También en la poesía de León Felipe, Miguel Hernández, Antonio Machado, Federico García Lorca o Pablo Neruda. La muestra lleva el atinado título de ‘Regreso’.
A la inauguración de la exposición asistieron ayer, además de la hermana de la artista, Margarita Toral, Francisco Toro, por la Asociación Cultural Enrique Toral y Pilar Soler; Juan Luis García Hourcade y Diego Comte por la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce; y la concejala de Cultura, Clara Luquero.