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Recuperación de piezas relacionadas con las danzas de palos de Muñoveros

por Cristina Gómez González (*)
7 de marzo de 2021
en Provincia de Segovia
Vista general de las tres casaquillas antes de la intervención. Foto: CCRBC de C y L.
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En febrero del 2015, durante unas labores de limpieza y mantenimiento de la iglesia parroquial de San Félix, en Muñoveros, fueron hallados en un arcón del coro alto diversas piezas de indumentaria tradicional, vinculadas a la Cofradía del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario, empleadas para las danzas de paloteos y que constituyen elementos importantes de las representaciones festivas de la zona. Se trata de indumentaria comunal, es decir, son prendas que se guardan en la iglesia para ser utilizadas cada año por los mozos que representaban las danzas y que, por lo tanto, no son propiedad particular de ninguna persona en concreto.

Del conjunto encontrado, se han identificado tres chalecos o casaquillas y tres enaguas, todo ello indumentaria masculina.

Las enaguas, de principios del siglo XX, son de cuerpo entero, abiertas por delante y que se colocaban sobre la indumentaria de calzón del danzante. Son blancas, con fruncidos, remates en forma de ondas y tiras decorativas en rosa y en buen estado.

Los tres chalecos, de mayor antigüedad y en peor estado de conservación, muestran una tipología de casaca, por ir ceñidos hasta la cintura y mostrar faldones, aunque no poseen mangas. Llevan ribete en cuello y sisas; restos de pasamanería en la abertura frontal, en las costuras de la trasera y también en los faldones, por lo que probablemente también estarían decorados perimetralmente estos faldones o haldetas. Cómo elemento de cierre, corchetes metálicos.

Están realizados en fibra de lana, con ligamento de sarga en color crudo y estampado en tonalidad naranja con elementos vegetales, hojas, flores campaniformes y frutos, todos ellos diferentes, sin encontrar un patrón único en el estampado. El forro, de fibra de algodón, con ligamento de tafetán también es de color crudo
Las tres casaquillas comparten la misma técnica de ejecución -confección manual- y están elaboradas mediante la unión de ocho fragmentos -cuatro para la elaboración del cuerpo y los otros cuatro para las haldetas trapezoidales del faldón-.

Estas casaquillas posiblemente constituirían la parte superior del denominado “traje de calzón corto”, conjunto propio de los danzantes de palos de la provincia de Segovia.

Especialmente interesante son las inscripciones en tinta que muestran los tres chalecos en su interior, estas firmas corresponden a diferentes danzantes que han ido usando los chalecos, estampando en algunos casos el nombre, en otros nombre y apellidos, algo parecido a un dibujo o anagrama y en algunos casos se añade la fecha (la más antigua corresponde a 1780).

La recuperación de estos elementos de indumentaria alentó a los vecinos a seguir ahondando en la búsqueda de más piezas, de modo que el equipo del Ayuntamiento de Muñoveros, encabezado por la concejala Gema Cabrero de Andrés, con la ayuda de varias familias del pueblo, han localizado dos tambores de cofradías locales. Son los “bombos”, como localmente los denominan, de “la Vera Cruz”, y del “Santísimo Sacramento y Virgen del Rosario”; de igual modo, otro resultado de esta búsqueda ha sido la aparición de las llamadas “tijeras del zorra”.

Hace años que los tambores de Muñoveros no convocan a sus vecinos: el Corpus Christi y el Domingo de Resurrección, o celebraciones mensuales como “las Minervas” y las “Maristelas” tenían como preludio el toque del tambor por las calles y plazas de la localidad anunciando el día de fiesta. Revisando los libros de cofradías se han podido documentar algunas referencias a estos tambores, tanto de compra, como de reparaciones, etc.

El tambor de la Cofradía de la Vera Cruz, es un ejemplar de gran tamaño (69 x 64 cm de diámetro), elaborado con una única lámina de madera pegada y clavada, con motivos decorativos de tachuelas y parches de pergamino montado y tensado sobre una rama unida por cordel de fibra vegetal. En su interior, en papeles pegados sobre la caja, se muestran tres inscripciones; en una de ellas se indica la fecha de ejecución: “esta caxa hizo Jů [Juan] / García de Layos ca-/ xero en Toledo año / de 1604”; el resto de inscripciones hacen referencia a diferentes momentos en los que se produjeron reparaciones en la caja.

El tambor de la Cofradía del Santísimo Sacramento y la Virgen del Rosario, es de menor tamaño (42 x 41 cm), elaborado también en madera compuesta de una única lámina pegada y clavada, policromado en verde, sobre una preparación rojiza, y con la representación del escudo Real de la casa de Borbón en la parte central. Los parches son de pergamino montados y tensados sobre una rama unida por cordel de fibra vegetal.

Al tener conocimiento de estos hallazgos desde el Servicio Territorial de Cultura y Turismo de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia, y comprobar su estado de conservación, se vio la necesidad de intervenir en este conjunto –en concreto en los tres chalecos y los dos tambores-, con el objetivo de recuperar estos ejemplos del pasado reciente de las representaciones festivas en nuestra provincia y enmarcarlo dentro de una de las líneas de actuación de intervenciones que se siguen desde el Servicio Territorial, restaurando estos vestigios de cultura popular, vinculados a las manifestaciones del patrimonio inmaterial, poniéndolos en valor como bienes patrimoniales que son y que de otra manera están abocados a la desaparición. Con su recuperación y difusión, se buscar animar a los vecinos a valorar, conocer y quizás recuperar estas antiguas manifestaciones, que en muchos casos ya estaban olvidadas.

Este tipo de elementos comunales vinculados a las cofradías y a las celebraciones festivas constituyen un bien cultural que debe restaurarse y conservarse: como elementos vinculados al patrimonio cultural inmaterial al estar relacionados con las danzas de palos; y como bienes patrimoniales, por su importancia histórica y artística. Los chalecos, al menos se remontan a finales del siglo XVIII tal y como lo atestiguan algunas de las inscripciones que muestran internamente, tratándose de ejemplos únicos de la indumentaria de danza en la provincia, tan escasos como valiosos documentalmente; y los tambores, uno de ellos de principios del siglo XVII, complementan la información sobre este tipo de manifestaciones festivas que prácticamente cayeron en desuso.

La restauración de este conjunto ha corrido a cargo de un especialista en restauración textil, Cristhian Valverde Tito, y un especialista en restauración de madera y policromía, Eduardo Mendoza García; ha sido promovido desde el Servicio Territorial de Cultura y Turismo de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia y cofinanciado con fondos europeos FEDER; pero además, se ha considerado que su singularidad requería la participación de un grupo multidisciplinar de profesiones que completasen la actuación de restauración:

De este modo, Esther Maganto y Fuencisla Álvarez como investigadoras de patrimonio etnológico, nos han aportado sus conocimientos y estudios de varios años en los temas relacionados con las danzas de palos y particularmente las danzas que se realizaban en Muñoveros.

Víctor Sanz, estudioso también de la cultura popular, ha contribuido con una valiosísima información sobre sus investigaciones en relación con los tambores.

El Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León de Simancas ha realizado un completo estudio con diferentes tipos de luz para identificar todos los restos de tinta de las firmas y poder completar su lectura. Este estudio nos ha permitido identificar hasta 20 danzantes diferentes (algunos se repiten, por lo que se puede aventurar que bailaron durante varios años, de hecho uno de ellos escribe “Miguel Burgueño García, año de 1808/ y llevaba 6 años/anteriores”) y fechas que van desde 1780 (“Manuel de Alvaro 1780”), hasta 1831 (“En el año de/1831 danzo/Julián López”); estos datos nos indican que los chalecos se han usado, al menos, durante 51 años.

La restauración ha seguido en todo momento los criterios actuales de intervención en bienes muebles del patrimonio cultural: Estudio material e histórico de las piezas, identificando sus técnicas, materiales y tecnología constructiva, etc; estudio del estado de conservación para evaluar las alteraciones y determinar los procesos de restauración más adecuados, que estarán encaminados a contrarrestar los deterioros; e intervención directa sobre las piezas.

En relación a esta a intervención directa, se han llevado a cabo: limpieza por microaspiración del anverso y reverso de las casacas (se completó este proceso con ayuda de brochas suaves, pinceles y diferentes tipos de gomas para las zonas más sucias); Alineado e hidratación de las fibras con vapor frío; Retirada de antiguas intervenciones que provocaban tensiones en el tejido, recuperando su patronaje original; Consolidación de roturas y lagunas mediante soportes teñidos y sujeción con costura; Consolidación de los elementos decorativos también mediante costura; Elaboración de soportes expositivos –maniquíes- ajustados a cada uno de las casaquillas; Limpieza por micoaspiración del interior y exterior de los tambores; Desmontaje parcial de los elementos que eran precisos para realizar las siguientes fases; Corrección de deformaciones (Se confeccionó un sistema de prensas mediante listones de madera, para mantener en su posición original los planos de madera deformados, para devolverlos a su estructura original); Reintegración del soporte (Se realizó con madera tratada y adaptándola a las lagunas que presentaba); Realización de un parche nuevo, en el tambor de dimensiones mayores, por la pérdida casi total del original (En el caso del tambor menor, se retiraron añadidos en los parches, y se sustituyeron por reintegraciones de vitela ajustadas a las lagunas); Renovación de la piola (sistema de cuerdas) y templaderas de cuero, casi por completo en ambos tambores. Se mantuvieron los que era posible recuperar; Reintegración cromática con acuarelas y aplicación de un barniz de protección.

Toda la intervención además se completa con una amplia documentación fotográfica de antes, durante y después del proceso; así mismo se realizan mapas de daños para conocer el estado de conservación, mapas de medidas y confección, etc. Toda esta documentación se recopila e incluye en una memoria final en la que se relata el proceso de restauración, materiales, técnicas empleadas y razonamiento de los tratamientos.

Con el conjunto entregado en la parroquia de San Félix de Muñoveros, el pasado mes de noviembre, se abre una puerta para recuperar esta indumentaria para las danzas de palos (mediante la elaboración de copias de los originales), danzas que han sido revitalizadas recientemente; y también ahondar en la búsqueda de la memoria de los danzantes que plasmaron sus nombres en el interior de los chalecos.

—
(*) Restauradora del Museo de Segovia. Junta de Castilla y León.

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