VALSAÍN
Desde el reinado de Alfonso XI que acabó en 1350, es conocido el sitio de Valsaín como lugar de caza. En las crónicas castellanas se habla de él como —monte de oso e puerco en verano et a las veces en invierno—, por ello Enrique III el Doliente mandó construir el primer refugio real de monteros en el lugar de Orhizuelo, a orillas del río Eresma.
La gran afición de los Trastámara al deporte cinegético y la riqueza de caza en este lugar, hicieron que Juan II ampliara la anterior construcción, que las crónicas tildan de “palacio”, pero sería su hijo Enrique IV el Impotente quién convertiría la construcción en fortaleza denominándola —Casa del bosque de Valsaín— y de cercar los montes, construyendo, además, edificios menores en el límite del bosque en los que se guardaban animales exóticos (leones, un elefante, un camello…) que le gustaba reunir, y una ermita dedicada a San Ildefonso, obispo de Toledo durante el siglo VII, luego elevado a los altares como San Ildefonso, para sus reposos o descansos durante sus jornadas de caza en estos parajes.
Un cuarto de siglo después, en 1477, los entonces nuevos reyes de Castilla, Isabel y Fernando, quienes no frecuentaron este paraje, vendieron la ermita con una casa en su proximidad y las tierras colindantes al monasterio jerónimo del Parral, ubicado junto al río Eresma extramuros de Segovia.
Los monjes jerónimos, nuevos propietarios del lugar, transformaron la casa del bosque en casa-hospedería con huerta y granja, donde se trasladaban en los meses de verano cuando el aire fresco de la sierra era más agradable que en Segovia, convirtiéndolo en el lugar de meditación y recreo de los monjes del Parral, que luego daría origen a la puebla y su nombre “La Granja”.

El reinado de Felipe II durante el siglo XVI sería clave para el desarrollo de Valsaín, el rey se fijó en el abandonado lugar y proyectó la construcción de un auténtico palacio. Los arquitectos Luis de Vega y su sobrino, Gaspar de Vega, fueron los encargados de llevar a cabo este proyecto, edificando además, otras construcciones menores como fueron las dos casas de hierba para venados y la casa del hielo. También se ocuparán de la urbanización y racionalización del entorno buscando el mantenimiento de las condiciones naturales, sin olvidar la explotación cinegética y maderera para abastecimiento de las obras reales.
En este palacio pasaría Felipe II sus veraneos conyugales con doña Isabel de Valois, naciendo aquí la infanta Isabel Clara Eugenia en 1566. Más tarde Valsaín fue uno de los lugares preseleccionados para la construcción del Monasterio de San Lorenzo, que luego se construyó en El Escorial.
El período de decadencia que se abrió en España tras la muerte de Felipe II, lo sería también para Valsaín, pues los otros reyes de la Casa de Austria apenas lo visitaron. En el año 1686 sufrió un incendio que destruyó gran parte del palacio, aunque luego se realizaron reparaciones para el alojamiento de Felipe V, primero de los Borbones. Lo que quedaba de viejo palacio fue utilizado como talleres de esculturas para el palacio de La Granja. A principios del siglo XIX, fue destruido totalmente en un nuevo incendio, conservándose solamente un par de torreones y algunas paredes.

LA PUEBLA DE VALSAÍN
Valsaín es una de la cuatro poblaciones que forman el ayuntamiento de El Real Sitio de San Ildefonso. Se sitúa en la vertiente noroeste de la Sierra de Guadarrama, muy próxima a la Pradera de Navalhorno, a escasos 18 km al suroeste de la capital provincial por carretera CL-601.
La puebla está ubicada en el fondo del valle que le da nombre “Valsaín”, espacio cubierto por un extenso e importante bosque con múltiples tipos de arboleda, y el pino silvestre como planta dominante; las otras especies arbóreas son: acebos, álamos, arces, castaño, encina, fresnos, roble en las zonas bajas y medias, con praderas alpinas y peñascos en la zonas elevadas
Se especula con que el nacimiento de la puebla de Valsaín está relacionado con la época de Enrique IV, y que nació como puebla en el entorno de la Casa del Bosque de Valsaín para atender y cubrir todas las necesidades de su construcción y de las edificaciones adyacentes al palacio, y luego de sus moradores permanentes u ocasionales.

Actualmente cuenta con un censo poblacional de unas 180 personas, cuyo sustento económico está ligado a los productos y trabajos del monte (gabarreros), al aserradero, a la ganadería bovina y a la recolección de hongos, setas, etc.
Hoy Valsaín es un punto importantísimo para los amantes de la naturaleza, senderismo y la buena mesa, especialmente en la época estival. Estas mismas ofertas las encontramos en su originalmente anexo, y hoy entidad independiente de La Pradera de Navalhorno.

LA PRADERA DE NAVALHORNO
La Pradera de Navalhorno es otra de la cuatro poblaciones que forman el ayuntamiento de El Real Sitio de San Ildefonso. Se ubica muy próxima a la puebla de Valsaín, apenas 1 km al este por la carretera de Robledo y 14 de Segovia.
Nació como barrio de Valsaín en 1883 para el alojamiento de los dependientes, jornaleros e industriales, procedentes de las provincias vascas dedicados a la compraventa de pinos para la creación del Real Taller de Aserrío.

Está poblada por unos 634 habitantes que fundamentalmente se dedican a los oficios ligados al pinar: los gabarreros, que desbrozan el bosque y recogen las leñas muertas; los ganaderos, que conservan y pastorean las variedades locales de bóvidos y los recolectores de setas, con que complementan su administración doméstica, etc. En los últimos años se creó un polígono industrial en la zona denominado Polígono de Buenos Aires.
Hoy, esta pequeña y esparramada población es muy visitada por excursionistas de naturaleza que buscan disfrutar de lugares tan emblemáticos como los caminos de Pesquerías de Carlos III, la ruta Boca del Asno con chapuzón en el río Eresma y comida campera, y/o subida a los puertos de Cotos o de la Fuenfría. Obviamente también a degustar las ricas y variadas viandas de sus restaurantes.

PALACIO REAL DE RIOFRÍO
En el término municipal de Navas de Riofrío, a pocos kilómetros de La Granja en dirección oeste, se encuentra ubicado el palacio de Riofrío, digno de ser visitado.
Cuando Fernando VI alcanzó la Corona, ordenó a la reina viuda Isabel de Farnesio, su madrasta, que abandonara el palacio del Buen Retiro de Madrid, sede de la corte, y se instalara en el de la Granja, donde permaneció durante los trece años del reinado de Fernando VI. Fue entonces cuando decidió construir su propio palacio, para lo cual necesitaba la autorización de la Corona, que accedió a dar el visto bueno, e inmediatamente compró la dehesa de Riofrío de unas 700 hectáreas de bosque con el propósito de convertirlo en Real Sitio y construir las edificaciones pertinentes con convento, iglesia, teatro, casas de oficio, cuarteles para la guardia y caballerizas, todo ello rodeado por grandes jardines de estilo francés, siguiendo el estilo de La Granja o Aranjuez.
El proyecto fue encargado al arquitecto italiano Virgilio Rabaglio, que trazó en las estribaciones de la sierra castellana un palacio de estilo italiano e inició su construcción en 1751.

Cinco años después, en 1759, murió Fernando VI y le sucedió su hermanastro Carlos III, hijo de Isabel de Farnesio; entonces la reina viuda ya no necesitaba el palacio de Riofrío, podía volver a la corte. Lo que supuso la paralización de las obras, dejando sin construir las edificaciones adyacentes: convento, iglesia, teatro, casas de oficio, cuarteles para la guardia y caballerizas, todo ello rodeado por grandes jardines de estilo francés.
Las cuatro fachadas del palacio, con enlucido de color rosa, son casi iguales. La principal ostenta un gran escudo con las armas reales y las flores de lis escudo de los Farnesio.
En el interior destaca la escalera que constituye, junto con la del palacio real de Madrid, una de las mejores muestras de éste género entre las existente en las residencias reales españolas y la capilla de planta elíptica con pavimento de mármoles.
Aunque Isabel de Farnesio nunca vivió en este su palacio, su hijo Carlos III lo convirtió en un pabellón de caza y la corte solo venía aquí a cazar en el bosque circundante. Pero como no se quedaban en el palacio, el edificio ni se tocó, ni se decoró, permaneciendo deshabitado por más de un siglo.
Su primer huésped llegaría sobre la mitad del siglo XIX, y sería Francisco de Asís, rey consorte de Isabel II, alejándose de la corte por los molestos e insistente rumores de las supuestas infidelidades de su esposa, la reina, e intrigar con el ánimo y deseo de conseguir algo de poder, que como consorte no tenía.

Pasó largas temporadas en este palacio que amuebló y decoró con tapices, cuadros, cortinas, alfombras y mandó cubrir con papel pintado todas las estancias. Puso chimeneas en diferentes habitaciones, pues aquí en invierno hace mucho frío.
El segundo huésped de la realeza sería Alfonso XII, hijo y sucesor de Isabel II y Francisco de Asís, tras la muerte de su esposa María de la Mercedes el 28 de junio de 1878, cinco meses después de la boda. Alfonso XII convirtió el Palacio de Riofrío en el refugio donde encontró la soledad y el consuelo que necesitaba para pasar su duelo.
La inteligente restauración realizada en 1965, transformó el palacio en un Museo de Tapices y Pinturas, con más de 600 obras de artistas como Luca Giordano, Van Dyck, Tiziano o Correggio entre las que sobresale un lienzo de Velázquez denominado —La Cuerna—, así como en un Museo de la Caza a través del tiempo, desde el Paleolítico hasta la época de los Borbones, con dioramas dedicados a las principales especies cinegéticas de España. Un encinar de 700 hectáreas rodea el palacio donde viven en libertad gamos y ciervos.
La rica belleza ornamental de este —palazzo italiano— antiguo pabellón de caza de los Borbones, puesto que prácticamente nunca ha sido habitado como residencia estival, la riqueza de sus contenido junto con el esplendoroso paisaje que le circunda y los moradores que pueblan ese paraje (cérvidos), hacen que la visita a este Real Sitio sea una delicia.
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* Juan Fco. Sanjuán Benito
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