«España va por el buen camino». Así de tajante se mostró el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, tras comparecer durante unos 90 minutos a puerta cerrada y sin actas en el Congreso de los Diputados. «Si observamos los progresos alcanzados por ustedes, tienen que felicitarse por ello», subrayó. Una idea que le reiteró al líder del Gobierno, Mariano Rajoy, en su encuentro en Moncloa. Horas antes, el propio dirigente popular aseguró que las previsiones del Ejecutivo anticipan que en la última parte de 2013, la economía nacional recuperará ya tasas de crecimiento positivas.
El italiano, acompañado por el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, reconoció que el ajuste aún «no está produciendo efecto visible en la vida diaria de las personas», por lo que subrayó que comprende «la frustración de algunos sectores de la población». Sin embargo, pidió a los ciudadanos que den tiempo a las reformas, porque «tardan en mostrar sus efectos beneficiosos».
El mandatario financiero insistió ante los diputados en que es «plenamente consciente» de los «importantes costes sociales que el ajuste entraña, especialmente para las personas que han perdido su empleo», y defendió que tiene muy en cuenta la «dimensión humana de esta recesión». «Sin embargo, las reformas no han de verse de manera aislada: su objetivo es lograr un funcionamiento mejor y más sólido y, sí, también más justo de las economías, en beneficio de todos los ciudadanos», justificó en el Congreso.
Por ello, instó a todos los Gobiernos europeos a seguir aplicando medidas para «corregir los desajustes y restablecer la capacidad de la economía para crear valor, ingresos y empleo», con el objetivo último de alcanzar un «crecimiento sólido y estable». Asimismo, recordó que los países que están en este proceso «no deberían sentir que han sido abandonados a su suerte», porque crear un futuro «más estable y próspero» para el Viejo Continente «une a todos los países del euro».
Antes de la reunión vespertina con Draghi en la Moncloa, Mariano Rajoy, también dejó la puerta abierta a la esperanza, aunque subrayó que es consciente de que 2013 volverá a ser un año «difícil» para la actividad, pero puntualizó que la contracción no será «tan intensa» como el pasado año.
En cualquier caso, el popular hizo hincapié en que datos positivos de la economía española, como el máximo marcado por las exportaciones y la «drástica» mejora del saldo de la balanza comercial que conlleva, son los primeros resultados del «cambio radical» de la política económica que ha puesto en marcha el Gobierno. «Esta es nuestra línea de actuación», indicó, tras resaltar la austeridad, las reformas y la apertura al exterior.
En esa línea, el líder del Ejecutivo, destacó que España saldrá de ésta «seguro» y defendió que las medidas que ha tomado el Ejecutivo no responden a sus caprichos, sino a la necesidad de sentar las bases para superar la crisis. Por ello, subrayó que el afán reformista del Ejecutivo «ni se distrae, ni flaquea, ni se agota».
En este sentido, admitió que no ha cumplido sus promesas electorales, pero explicó que lo ha hecho para cumplir con su deber. «Todo lo que hacemos tiene su sentido», aseveró el presidente.
«Nos une todo con Cataluña».- Además de las cuestiones económicas que centraron prácticamente toda la jornada de Rajoy, el jefe del Ejecutivo tuvo tiempo para repasar otras cuestiones de la actualidad del país. Así, garantizó que Cataluña seguirá formando parte de España, la nación «más vieja de Europa, a pesar de las dificultades vividas en algunos momentos concretos.
«Con Cataluña nos une todo», explicó el popular en la conferencia organizada por The Economist, donde mostró su «total y absoluta convicción» de que la «inmensa mayoría» de los catalanes quieren seguir formando parte del país.
Aún así, recordó que la nación es una democracia y que cuenta con un procedimiento para plantear procesos de independencia, por lo que si alguien quiere reformar la Constitución, para conseguirlo cuenta con fórmulas para intentarlo. En cualquier caso, garantizó que su Gobierno siempre estará abierto al diálogo.
Por otro lado, y sin eludir otro de los temas candentes del día a día del país, Rajoy subrayó que hará cuanto esté en su mano para mejorar la transparencia de los partidos, puesto que «siempre hay cosas que mejorar». Además, recordó que España cuenta con un sistema democrático que tiene sus defectos e inconvenientes, pero que sigue contando con el apoyo de los ciudadanos.
