El desempleo juvenil es una de los mayores problemas a los que se enfrenta España, donde el paro entre los ciudadanos menores de 25 años roza el 58%. Por eso, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, propuso ayer excluir del cómputo del déficit, de forma temporal, las bonificaciones para la contratación de jóvenes, con el fin de luchar contra esa elevada tasa, al tiempo que reclamó acelerar la puesta en marcha del fondo europeo de 6.000 millones de euros para fomentar la creación de puestos de trabajo para ese sector de la población.
«Europa debe hacer más, mejor, más rápido y de forma más eficiente», aseveró el jefe del Ejecutivo en París. «Todos estamos muy preocupados por el desempleo juvenil y queremos adoptar acciones efectivas», agregó.
«La primera y, sin duda, la más relevante, es la creación de un mecanismo que permita excluir, de forma temporal, las bonificaciones a las cotizaciones sociales para la contratación de jóvenes del cómputo del déficit en el procedimiento de déficit excesivo», explicó. «Con esta actuación, permitiríamos una acción contundente e inmediata, con verdadera capacidad de incentivo a la contratación», sostuvo. Según los cálculos de Moncloa, estas deducciones suponen entre 2.500 y 3.000 millones de euros en el caso de España.
En cuanto al fondo de 6.000 millones de euros, Rajoy subrayó que «necesitamos que pueda utilizarse de forma acelerada a partir del mismo mes de enero de 2014».
El presidente se felicitó, además, por la iniciativa de la canciller germana, Angela Merkel, de convocar una reunión de ministros de Empleo de la UE el próximo 3 de julio en Berlín.
En esa cita, se tratará el plan de acción presentado ayer por Alemania y Francia para hacer frente al desempleo juvenil en la UE, que contempla créditos a la clase media y ayudas para ciudadanos que tienen que abandonar su país para encontrar trabajo.
«Debemos actuar urgentemente», señaló el jefe del Ejecutivo galo, François Hollande, quien agregó que en Europa hay «una emergencia», ya que se registran «seis millones de jóvenes parados».
Por otro lado, Rajoy también aprovechó su intervención en París para reclamar medidas del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y del Banco Central Europeo (BCE) para mejorar el acceso a la financiación por parte de las pymes. En este sentido, reclamó al BEI que triplique el volumen anual de préstamos a las pequeñas y medianas empresas, desde los 10.000 millones de euros que se destinan ahora hasta los 30.000, al tiempo que propuso que ese organismo otorgue a los bancos comerciales «garantías de alta calidad sobre las carteras de nuevos préstamos» a las firmas más desfavorecidas.
«Se trata de aminorar su consumo de capital y favorecer su movilización en el mercado mediante titulización de activos que alcancen un nivel suficiente de rating», explicó. Finalmente, planteó desarrollar un programa de ayuda al comercio para las pymes.
«Con pleno respeto a su independencia, creo firmemente que el BCE puede y debe hacer más» por las pymes, remarcó el mandatario español, que ofreció al presidente del órgano emisor, Mario Draghi, «iniciar un diálogo interinstitucional para tratar este asunto».
