El jefe del Ejecutivo en funciones, Mariano Rajoy, descartó de nuevo ayer la posibilidad de abstenerse para que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, sea investido presidente del Gobierno porque “lo más democrático” es que gobierne el más votado. Eso sí, reconoció que el socialista no le pidió ese apoyo durante el encuentro de apenas media hora que mantuvieron en el Congreso.
Durante su breve reunión, Rajoy explicó que dijo a Sánchez que lo más “sensato y razonable” será un pacto entre PP, PSOE y Ciudadanos para conformar un gobierno presidido por el Partido Popular, al tiempo que defendió los cinco pactos de Estado que recoge el documento que envió este jueves al líder socialista. “Me dijo que había recibido el documento y no hubo ningún juicio de valor sobre el mismo”, manifestó. El jefe del Ejecutivo en funciones defendió un Gobierno presidido por el PP porque ha ganado las elecciones. “Le expliqué mi fórmula de Gobierno y él no me contestó. Yo tampoco le pregunté”, contestó al ser preguntado si hablaron de la posibilidad de que el PSOE apoye al PP o a la inversa.
“Yo mantengo mi posición y vamos a ver cómo evolucionan los acontecimientos, pero no descarto presentarme a la sesión de investidura porque esa opción que he planteado todavía no ha sido votada en la Cámara” manifestó, para añadir después que no se arrepiente de haber rechazado el ofrecimiento del Rey para ser el primero en someterse a la investidura. “Hice lo que tenía que hacer”, apostilló.
Al ser preguntado de nuevo si Sánchez no le planteó que apoye su investidura, el presidente del Gobierno en funciones explicó que no le pidió ese apoyo ni que “facilite nada”. Eso sí, resaltó que él va a trabajar para que el PSOE “facilite un Gobierno del PP” porque tienen 123 escaños y el PSOE 90 en el Congreso.
Rajoy señaló que el secretario general del PSOE le ha trasladado que “suceda lo que suceda” el PSOE tiene “voluntad de mantener” los pactos de Estado en los temas importantes que afectan al conjunto de los españoles, entre ellos la lucha contra el terrorismo, la unidad nacional y “una eventual reforma de la Constitución” aunque, según dijo, no le explicó en qué consistiría.
