El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, afirmó ayer que «lo peor ha pasado» y que España está en el «prólogo o la primera página» de la recuperación económica, si bien indicó que la mejoría se aceleraría «de forma muy notable» si en Europa se tomaran decisiones «acertadas» y si el crédito empezara a fluir «a la mayor celeridad posible».
Rajoy, que clausuró la Asamblea General de la CEOE, aseveró que el Gobierno mantendrá la «misma política económica» que ha llevado a cabo hasta el momento, porque está dando sus frutos y hay indicadores positivos que anticipan la recuperación, si bien admitió que algunos resultados «llevarán su tiempo».
Ante un auditorio repleto de empresarios, a los que calificó de «imprescindibles» para salir de la crisis y les pidió «apoyo» y no «cejar en su empeño» de mejorar las cosas, el líder popular aseguró que España «está mejor que hace un año», aunque reconoció que el paro, la ausencia de crecimiento y la falta de crédito «siguen ahí» y, por tanto, apeló a la necesidad de seguir trabajando «con intensidad» porque hasta que España no crezca, no se podrá decir «que las cosas van bien».
Tras sostener que el Gobierno tiene plena confianza en su política económica, el presidente del Ejecutivo enunció las próximas reformas que tiene previsto acometer el Gabinete, entre ellas las de Unidad de Mercado, la Ley de Emprendedores, la Ley de Sostenibilidad de las Pensiones, la Ley de Administración local, la reforma energética, la Ley de Desindexación de la economía y la reforma de la Administración. Esta última será aprobada el próximo viernes por el Consejo de Ministros.
Asimismo, Rajoy fechó para principios de 2014 la Ley de reforma Tributaria, que, según avanzó, tendrá como objetivo favorecer el ahorro, la inversión, la innovación y la creación de empleo, «que es el gran objetivo nacional».
El inquilino de la Moncloa, que realizó un repaso de las medidas adoptadas por el Gobierno en el último año, algunas de ellas «duras y difíciles» como la subida del IVA o la supresión de la extra de los funcionarios, afirmó que hace 12 meses España se encontraba en una situación «muy difícil», con una tasa de paro «muy elevada», déficit público, inflación y una deuda externa que hacían «complicada» la recuperación, a lo que se unió un momento de «tensión financiera» en la zona euro, que devino en «insoportable».
Por su parte, el presidente de CEOE, Juan Rosell, afirmó que el Gobierno «está siendo valiente» con sus reformas y «ha de seguir siéndolo», aunque eso sí, le advirtió de que en el actual contexto económico «no son posibles más subidas de impuestos».
Rosell subrayó que es preciso «profundizar y ser ambicioso» en las reformas, incluso en aquellas que ya se encuentran en vigor, y citó entre las más necesarias la de las Administraciones Públicas, la de la financiación territorial y la reforma fiscal.
En este punto, el dirigente empresarial denunció que las continuas modificaciones normativas en los impuestos están generando un sistema tributario «que no es claro ni estable», que dificulta el cumplimiento de las obligaciones tributarias y que provoca inseguridad jurídica, lo que, según criticó, está recortando inversiones nacionales y extranjeras en España.
