El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sostuvo ayer que «pronto» se pondrán en marcha nuevas medidas económicas que «no tendrán más objetivo, por difíciles que sean», que procurar el crecimiento de la Economía y la creación de empleo. Este anuncio llega de la mano de la solicitud formal de asistencia financiera para la recapitalización de la banca que realizó el ministro de Economía, Luis de Guindos.
El líder conservador aseguró en la sede de la CEOE que «estos son tiempos de grandes decisiones. Tendremos que tomar muchas en las próximas fechas, pero la principal ya la hicimos: corregir lo que haya que corregir y reformar lo que haya que reformar».
Aunque no quiso entrar en detalles, el gallego agradeció a la sociedad española la «entereza y solidaridad» con la que se está enfrentando a la crisis, al tiempo que indicó que las entidades deberán hacer un esfuerzo importante por recapitalizarse, recordando, que «si no llegan por sí mismas», España cuenta con «sus socios europeos».
Estas declaraciones ante la cúpula empresarial se produjeron en la misma jornada en la que De Guindos enviaba al presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, la carta en la que solicita, en nombre del Gobierno, asistencia financiera. En la misiva, de cuatro párrafos, el madrileño recordó que la ayuda se enmarca dentro de los términos acordados para la recapitalización de las instituciones financieras. Además, asegura que, la elección del instrumento en el que se materializará la inyección económica, tendrá en consideración las diferentes posibilidades disponibles y las que se puedan decidir en el futuro.
Memorando
Ahora toca negociar las condiciones del rescate. El objetivo, tal y como relata el titular de Economía, es finalizar el Memorando de Entendimiento antes del 9 de julio para que pueda ser discutido en el próximo Eurogrupo.
Después de que Juncker confirmara la recepción de la solicitud, se comienzan a conocer nuevos detalles. De hecho, antes de aplicar este préstamo, habrá un análisis de las entidades nacionales a cargo de los organismos europeos y el FMI. Este informe estará listo para el Eurogrupo el 9 de julio, y tendrá en cuenta el trabajo de las consultoras contratadas por el Gobierno, ya que, a juicio de este organismo, «aunque es una aportación importante, solo es un punto de inicio».
Asimismo, desde Bruselas llegó el anuncio de que la Comisión Europea impedirá prácticas comerciales «agresivas» por parte de las entidades financieras que recurran a las ayudas europeas para recapitalizarse, según declaró el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre.
Mientras, el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, afirmó, tras recordar que la obligación de subir el IVA es «para todos», que el rescate bancario significa, «se diga o no», que «los mecanismos de vigilancia» se van a aplicar «con más atención». En Génova fue mal recibido este comentario y la número dos, María Dolores Cospedal, lo calificó de «perogruyada».
Desde el Gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, dejó claro que la opción de utilizar fondos europeos para inyectarlos directamente a las entidades sigue «abierta». «Esa cuestión se trató en Roma entre los cuatro líderes europeos y no se ha llegado todavía a una solución», añadió, al tiempo que comentó que un plazo de 30 años de devolución del crédito es «una utopía».
Sin embargo, desde Bruselas, el vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn, descartó de momento la recapitalización directa de las entidades financieras afectadas por el rescate.
La luz a través del túnel comienza a verse. Así lo cree el consultor del Banco Mundial y exconsejero delegado del FMI, Mario Weitz, que estimó en Onda Cero en tres o cuatro años el período necesario para que España e Italia salgan de la crisis, a la que le quedan, a su juicio, seis años más.
