El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, advirtió ayer de que la salida de la crisis y el impulso económico que augura para los próximos años también implica la colaboración de todas las instituciones y gobiernos autonómicos que aporten “certidumbre” en vez de problemas. Durante su discurso de clausura de la Escuela de Verano del PP en Lloret de Mar (Girona), transmitió optimismo sobre la economía pero avisó además: “Hay que perseverar. Si hacemos las cosas bien podemos vivir una etapa de crecimiento”.
Según él, España necesita ahora horizontes claros, con moderación y estabilidad, y asegura que su gobierno está siendo responsable en todo esto: como ejemplos citó la gestión de la crisis, los PGE del 2016 y el hecho de agotar la legislatura, lo que contrastó con los dos avances electorales de las catalanas seguidos, “un constante martilleo de convocatorias electorales y referéndums”.
Además, advirtió implícitamente al presidente de la Generalitat, Artur Mas, de que su cargo le obliga a tener en cuenta a todos los ciudadanos porque “hay mucha gente que merece el respeto de los gobernantes”, no sólo sus votantes. Considera especialmente grave que el proceso soberanista pueda culminar saltándose la legalidad, y asegura que lo impedirá: “Mientras yo sea presidente, en este país se va a cumplir la ley. ¡Hasta aquí podríamos llegar!”.
Por otra parte, Mariano Rajoy, cargó contra el líder del PSOE, Pedro Sánchez, y el PSC porque considera que apuestan por mantener una “equidistancia” con el independentismo catalán en lugar de defender la unidad de España.
Rajoy acusó al PSOE de estar en “tierra de nadie” en la lucha contra el independentismo, y erigió a los populares en el único partido con un discurso sólido y capaz de garantizar un futuro en el que Cataluña siga formando parte de España y de Europa. El presidente dijo que el socialismo es incapaz de abordar la cuestión del soberanismo sin ambages.
