A determinadas alturas de la temporada, pedir fútbol de calidad a un equipo necesitado de puntos resulta tan utópico como demandarle peras al olmo. Y la Segoviana, por obvias razones clasificatorias, precisa de sumar de tres en tres si quiere mantenerse dentro de los cuatro mejores equipos del grupo octavo de la Tercera, objetivo que cumplió tras derrotar al Cristo Atlético, por la mínima y pidiendo la hora, en el gélido encuentro celebrado en el campo de La Albuera.
El encuentro solo tuvo una concesión, la que hizo la Segoviana a su oponente, que se presentó en el campo con su equipación morada, que evidentemente se prestaba a confusión con los colores azulgranas. El cuadro gimnástico se cambió de camiseta (no tenía por qué hacerlo) y compareció en el campo vestido de azul celeste ante el asombro de sus aficionados.
Con la equipación que se utiliza lejos de La Albuera, la Segoviana jugó los primeros minutos de partido como si del equipo visitante se tratase. Muy presionado por su rival, los locales se encontraron con muchas dificultades siquiera para dar cuatro toques al balón, y durante 10 minutos el Cristo dominó el encuentro. Pero bastaron un par de combinaciones de Dani Calleja con Ivi, más un par de internadas de Quique por la derecha, para que el partido fuera poco a poco cambiando de signo. Una falta botada por Xavi que desvió Montero a córner, y un cabezazo alto de Ricar a la salida del saque de esquina parecían reforzar la tesis de que el choque comenzaba a tener color segoviano.
Pero, como siempre sucede en este fútbol siempre imprevisible de la Tercera, cuando más asentada parecía la Segoviana, llegó la mejor ocasión del partido para el Cristo, que tras una buena acción ofensiva, logró que Colino se plantara solo ante Facundo. Algo escorado hacia la derecha, el jugador palentino apostó por lanzar al palo corto, y el portero azulgrana adivinó la intención, enviando a córner su lanzamiento.
La clara oportunidad visitante dejó algo tocada a la Segoviana, que solo volvió a generar peligro en acciones de saque de esquina, como la que Ivi remató ligeramente alto con el tiempo cumplido. Porque el partido tuvo mucha intensidad en el centro del campo, y ningún jugador se escondió en su trabajo; pero fútbol, lo que se dice fútbol de ese de tocar la pelota, de acercarse al área y de buscar el gol, pues no hubo mucho, la verdad. Por algo se enfrentaban dos de los conjuntos que menos goles han encajado en toda la competición.
Con el balón pasando de uno a otro equipo prácticamente sin descanso, la segunda parte tenía mucha pinta de parecerse a la primera, si bien la Segoviana dispuso durante un poco más de tiempo de la posesión, porque el Cristo Atlético, que no se cansó de correr durante todo el choque, tuvo las ideas bastante menos claras a la hora de saber qué hacer con el esférico.
Las ocasiones de gol continuaron brillando por su ausencia hasta que, en el minuto 58, Quique recogió un rechace a diez metros de la frontal tras el saque de una falta, vio el espacio libre tras regatear a un contrario, y después de superar a otro defensor cruzó el balón de perfecto chut lejos del alcance de Montero. Fue un gran gol del que fue el mejor jugador de la Segoviana de centro del campo hacia arriba. Porque desde la medular hacia atrás, quien volvió a ejercer de mariscal fue Anel, otro de los jugadores a los que la afición va a echar muchísimo de menos cuando falte, porque sigue haciéndolo casi todo bien, incluyendo un sprint de 40 metros para llegar a tapar el pase de la muerte de Aitor en un contragolpe palentino que tenía toda la pinta de convertirse en el tanto del empate.
Tuvo el Cristo Atlético unos momentos de duda tras encajar el 1-0, y quiso aprovecharlos la Segoviana para marcar el segundo. Sedano metió en el campo a Miguel y a Dani Arribas, en teoría más madera para tratar de tener el partido controlado, pero salvando un remate cercano de Dani Calleja que se estrelló en el lateral de la red, lo que sucedió fue todo lo contrario, que el equipo azulgrana dio un paso atrás, y pasó de tener el partido en su mano, a ceder la iniciativa a su oponente, que comenzó a respirar por el aire que le dio Hassam con la pelota.
El equipo que dirige Toño Marcos buscó los resquicios en la zaga gimnástica, y al no encontrarlos por la izquierda, con Xavi bien asentado y asistido por Anel, los buscó por la zona derecha de la zaga local, donde encontró alguna solución más, en buena medida porque Alfonso jugaba su primer partido de titular después de muchos meses en el dique seco, y tuvo algún que otro problema con Puertas y sus desmarques a la espalda. Pero finalmente la defensa azulgrana siempre se las ingenió para terminar desbaratando el peligro, y Facundo estuvo atento para salir de su marco cuando la ocasión lo requirió.
A diez minutos para el final, Miguel tuvo el 2-0 en sus botas, tras una buena jugada personal que acabó con el balón repelido por el larguero. Fue la única vez en la que los de casa lograron superar el entramado defensivo del Cristo Atlético, que siguió corriendo como si le fuera la vida en ello, y que trató de presionar a su oponente a base de balones colgados al área en busca del rechace. Eloix dispuso de uno de ellos, pero envió el esférico a las manos de Facundo, que solo se vio exigido de verdad una vez en todo el partido. La Segoviana se hizo con la victoria porque, teniendo las mismas ocasiones claras que su rival, supo acertar con la suya. Y eso es lo que define a los conjuntos de la zona alta de la clasificación de los que bracean por no hundirse en las plazas de descenso.
