Cuánta razón tuvo ayer Aurelio Martín, director de Desarrollo de EL ADELANTADO, al decir que Antonio Fraguas ‘Forges’ es un humorista gráfico que no necesita demasiada presentación.
Ya lo hizo él mismo ante los segovianos presentes en la iglesia de San Juan de los Caballeros, que escucharon sorprendidos cómo Forges cantaba el himno de Segovia. “Me gusta porque es una llamada a la insurgencia cívica”, declaró sonriente.
Durante el evento,— organizado en colaboración con EL ADELANTADO y en el marco de las actividades conmemorativas del 110 aniversario—, reinó el ingenio, la inteligencia y el humor, como no podía ser de otra manera, tratándose del encargado de dibujar la historia de España en diferentes medios de comunicación con el lápiz de la ironía.
“Los humoristas podemos precisar lo que el resto de seres humanos piensan”, señaló Forges, que además aclaró estar dotado de un tercer brazo “para subir a la nube del sentido del humor, coger un trocito y enseñarlo”.
El auditorio no se cortó a la hora de soltar la carcajada en repetidas ocasiones, elemento que acompañó a los dos comunicadores desde el minuto uno.
Forges fue Forges en estado puro, todos los poros de su piel desprendieron humor, él mismo fue humor, sus gestos fueron humor, así como sus anécdotas profesionales y personales, en las cuales éste fue su principal aliado.
Su compañero de coloquio, Aurelio Martín, siguió a la perfección el juego ingenioso que mantuvieron, sacando a flote sus más divertidas anécdotas, así como un lenguaje que ha inventado y que ya es todo un símbolo periodístico.
“Usted tiene toda la historia de España en la cabeza (No por ello estoy metiéndome con el tamaño de su perímetro craneal)¿Cuál sería el dibujo de estos años?”, preguntó Martín, al que acompañaron risas de fondo. “No hablaría tanto de un dibujo, más bien de una frase que no se puede traducir a ninguna lengua europea: ‘No, si ya verás tú como…’”, respondió el humorista, que no pudo terminar porque el público interrumpió sus palabras con estrepitosos aplausos y sonoras carcajadas.
No pudo evitar, y tampoco quiso, hurgar en la herida política, añadiendo lo poco que interesa que la gente piense “porque, como decía aquel, pensar es una funesta manía”. Así, confesó al auditorio su manera de hacer chistes: “Es muy fácil, tan sólo hay que coger hoy día cualquier periódico”.
Los asistentes se hicieron cómplices de su particular sentido del humor, amable en muchos casos, crítico en otros y ácido en muchos de ellos, sobre todo cuando el tema a tratar fue la política: “Toda la vida hemos anhelado una derecha civilizada, vamos, lo que viene siendo ahora el PSOE”.
el poder de las viñetas Lo gráfico ha adoptado un protagonismo en esta época de la vida difícilmente comparable a otro elemento periodístico. Forges sabe por qué: “Las viñetas tienen más poder porque ahora leer más de dos renglones seguidos requiere una complicación absoluta”. Por ello, se aventuró a presagiar que tanto la poesía como el cómic son lo que mejor va a funcionar en los libros electrónicos.
La ventana al mundo que abrió Forges en su día, hoy se le antoja más difícil de abrir, pues “se mete mucha información irrelevante para que se obvie lo importante. Así que el humor es el mejor sentido común”. Se autoadjudicó la labor de ser lo suficientemente preciso como para hacer que el dibujo y el humor “afecten al mayor número de personas posible”.
Aseguró estar rodeado de género femenio desde su infancia y atribuyó el humor a las mujeres. “Ahora hay un género impersonal masculino: ‘Va a haber que sacar al perro’; ‘Están llamando a la puerta’. Definió su trabajo como “otro cualquiera”, sin más disciplina que la de sentarse durante una hora delante de un papel en blanco. “Lo que hago yo le saldría a cualquiera”.
La entretenidísima conversación terminó con una magnífica sensación generalizada entre el público, que se quedó con ganas de más.
