Los líderes de PSOE y Ciudadanos, Pedro Sánchez y Albert Rivera, respectivamente, han sellado este miércoles su ‘Acuerdo para un gobierno progresista y reformista’ en la Sala Constitucional del Congreso de los Diputados, la más importante después del hemiciclo, rodeados de los equipos que han negociado el pacto y ante la mirada de los retratos de los siete ‘padres’ de la Carta Magna.
El acuerdo, en el que ambos partidos rechazan «todo intento de convocar un reférendum» en España para «impulsar la autodeterminación de cualquier territorio», ha sido suscrito en la Sala Constitucional del Congreso de los Diputados y aborda temas laborales, políticos, sociales y organizativos del Estado. Igualmente, contemplan la reforma de la Constitución «para asegurar eficazmente los derechos sociales y completar el funcionamiento federal de la organización territorial» del Estado. Éste es uno de los siete puntos que marca el documento como el «perímetro» de la reforma constitucional que quieren impulsar.
Entre los aspectos que figuran en el acuerdo, está el laboral que pasa por revisar «en profundidad» el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social, y el de los empleados públicos, de forma que se pueda perder la condición de funcionario tras pasar un periodo máximo -que deberá fijarse- en situación de excedencia voluntaria.
Asimismo, ambos partidos se han comprometido a no incorporar a sus listas electorales a personas investigadas -figura actual para denominar a los imputados- por delitos de corrupción y a cesar a los que, desde la firma de este documento, pasen a esa situación judicial y la Fiscalía lo mantenga. Además, han acordado modificar la Ley de Transparencia, acceso a la información pública y buen Gobierno para introducir obligaciones específicas de transparencia a las entidades que prestan servicios públicos, entre otras cosas, informaciones relativas a contratación e inventario de bienes inmuebles.
Aún así, existen algunos temas en los que no han conseguido ponerse de acuerdo, como el aborto, y otros que no aparecen en el texto firmado como la derogación de la reforma laboral, pero que, según Sánchez, han señalado como necesarios.
El acuerdo ha generado malestar en otros grupos políticos, como Podemos, que se ha retirado de la mesa de negociación al entender que no es compatible la negociación del PSOE al mismo tiempo con el partido de Albert Rivera y con ellos. Aún así, están dispuestos a retomar las negociaciones si hay «investidura fallida» de Sánchez, siempre que renuncie al pacto con Rivera. Así lo ha anunciado el portavoz de Podemos en el Congreso, Íñigo Errejón, para quien, el acuerdo es un documento «redactado pensando en el PP«, con la intención de sumar a los ‘populares’ y no al resto de fuerzas.
Sin embargo, Pedro Sánchez, señalaba horas antes que el acuerdo alcanzado con Ciudadanos no tiene «caducidad», por lo que seguirá vigente aunque no logre ser investido la próxima semana. Además, ha recalcado que está abierto a otras formaciones y ha retado a Podemos a leerlo y a especificarle en qué parte «no es de izquierdas».
Por su parte, la reacción del presidente del PP y jefe del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha sido la de decir que se trata de un pacto que «no sirve para nada» porque no cuenta con los apoyos suficientes ni habla de los temas que importan a la gente como el paro.