La hermandad devota de San José, fundada en Fuente el Olmo de Íscar, celebró el pasado sábado, 21 de marzo, la festividad de su santo patrono. Muy pocas — alrededor de una veintena, según señalan — son las personas que habitan en el pueblo habitualmente. Sin embargo, en verano, y sobre todo en el mes de agosto, coincidiendo con sus fiestas patronales, dedicadas a Nuestra Señora de la Asunción, la localidad acoge a muchos de sus hijos, repartidos por toda la geografía nacional, y recobra mucha vida, en el amplio sentido de la palabra.
Son los hombres del pueblo, nacidos o con raíces en él, quienes mantienen viva la tradición de formar parte de la hermandad o cofradía de San José, celebrando cada año su festividad con una misa en su honor y una procesión por las calles del pueblo con la imagen del Santo. Este año han sido en torno a treinta y tres los hombres presentes en la celebración, la mayor parte de ellos llevando prendida una pequeña medalla del Santo, adornada con un pequeño lazo de color amarillo, heredada de sus antepasados.
La ceremonia comenzó con un pasacalles interpretado por el grupo de dulzaineros ‘Los Alborjos’, con salida de la plaza Mayor, en dirección al domicilio del mayordomo de este año, Mariano de la Calle Villagrán, al que acompañaron sus hermanos Alfonso y José Luis, en calidad de alcalde y regidor, respectivamente. A la puerta de la casa todo eran saludos de reencuentro entre los hermanos de la cofradía allí presentes y familiares acompañantes.
Desde allí, la comitiva — encabezada por los cargos previamente señalados, portando las varas distintivas de sus oficios — se dirigió a la iglesia parroquial, donde esperaba el cura que iba a celebrar la misa, el párroco de Cuéllar, supliendo la ausencia del cura del pueblo. El sacerdote oficiante, natural de Venezuela, dedicó el sermón a glosar las virtudes del patriarca San José, que le llevaron a ser declarado ‘Padre de la Iglesia universal’.
Concluida la eucaristía, salió la imagen del Santo, con el Niño Jesús, en procesión por las calles del pueblo, llevada sobre andas rodantes. A su lado, los músicos de la charambita, tocando las tradicionales jotas de la tierra. Como danzantes, participaron solo unas cuantas mujeres y se lanzaron los habituales vivas al patrón de la hermandad.
Finalizado el acto religioso, la cofradía ofreció a todos los asistentes un refresco en el bar que regentan los mismos vecinos del pueblo. A continuación, los cofrades se desplazaron al cercano pueblo de Villaverde para celebrar una comida de hermandad en el restaurante asador de ‘Los Chicos’.

Orígenes de la hermandad
Conservan la hermandad de San José un libro estrenado en el año 1917, todavía en uso, donde se van anotando los nombres de los hermanos que sirven anualmente los cargos de la cofradía y algunas anotaciones sobre el devenir de la institución.
En las primeras páginas del libro se reproducen los estatutos que desde tiempos antiguos servían para el gobierno de la hermandad: funciones religiosas, entrada de hermanos, cargos directivos, reuniones generales, velar a los hermanos que hubieran recibido ya el viático, acompañamiento a los entierros, encendido de la lámpara del Santo, llevar velas encendidas durante algunas ceremonias y sanciones establecidas por faltas de asistencia a los actos.
Asimismo, en las reuniones generales, denominadas cabildos, como muestra de respeto, los hermanos deberían tratarse de usted.

